Análisis
Primero fue el teatro, luego el cine y después vetarán tus fantasías más ideológicas
El reglamento de subvenciones al cine que ha aprobado Castilla y León (adelantado por elDiario.es) ha sido un escándalo y no solo entre los productores de películas. Todo el mundo se lo ha tomado como un aviso (preelectoral) a navegantes. Vox, que manda en la Consejería de Cultura, ha publicado la normativa de qué películas y series de televisión pueden optar a subvención. Serán aquellas que no “impliquen adoctrinamiento ideológico, propaganda partidista o apoyo expreso a opciones políticas concretas”.
De entrada, es cuestionable que el Estado tenga derecho a este tipo de discriminación; ni el tema ni el argumento es nunca un criterio para la concesión de una ayuda. El ministro de Cultura ya ha dicho que estas condiciones son “un ataque a la libertad de expresión” y ha dado el primer paso para recurrir a los tribunales.
¿Qué cine o serie tiene Vox en su cabeza cuando redacta esta normativa? El único producto audiovisual que podría encajar en esa definición son los anuncios de propaganda electoral que veremos dentro de poco aparecer en nuestra pequeña pantalla pública. Algunos, tan toscos y rudimentarios (y a la vez tan entrañables) que quizá sí que merecerían una subvención para elevar ahí la calidad cinematográfica.
Si nos dejamos guiar por el texto de la propia Orden, encontramos unas directrices de qué sería lo contrario al cine de “adoctrinamiento ideológico”, cuáles serían las obras a las que la Junta sí quiere subvencionar: aquellas que se realicen “con pleno respeto a los principios de objetividad, neutralidad institucional, pluralismo y servicio al interés general”. ¡La cosa se complica muchísimo! Resulta que Vox quiere que hagamos obras de arte objetivas. ¡Objetivas, neutrales, plurales y de interés general!
Con esos requisitos es imposible hacer una película de ningún tipo; como mucho, podríamos realizar un parte meteorológico.
Como los criterios no son mensurables de forma alguna, el Gobierno ha anunciado que quien decidirá si una película es o no adoctrinadora será… ¡un comité de expertos! Los expertos, según el consejero, evaluarán la “trascendencia ideológica” (qué será eso) y “la calidad” (cómo valorarla si la película no se ha hecho aún).
Arte sí, mejillones depende
La cultura es un sector ampliamente subvencionado, ¿por qué? Aquí los envasadores de mejillones en escabeche dirán: ¿por qué las películas sí y mis latas no? Porque el arte, estimado envasador de mejillones en escabeche, no es un producto de mercado y porque la cultura es un derecho, no un privilegio.
En España, los productores piden dinero para hacer películas a las plataformas y televisiones (a cambio de los derechos de emisión) y a las instituciones públicas. Sin una combinación de ambos, no habría cine español. Y la ayuda pública la piden tanto los Javis como Santiago Segura, tanto el Marco de Eduard Fernández que recaudó 1,8 millones de euros como la Mamacruz de Kiti Manver, que no llegó a los 30.000.
El esperpento surgido en el seno de la Consejería de Cultura de Castilla y León ha coincidido con la denuncia que ha hecho a la Fiscalía la compañía Proyecto 43-2, que considera que su obra de teatro Federico. No hay olvido, ni sueño: carne viva ha sido cancelada por causas ideológicas. Laura Cornejo te explica por qué las sospechas.
Y todo esto está sucediendo en Valladolid, epicentro de un terremoto político-cultural que pocas horas albergará la inauguración de la Seminci, uno de nuestros festivales de cine más importantes y que podremos seguir en los próximos días con la cobertura de Javier Zurro.
Todo el mundo se pregunta si la Seminci estará a salvo de los caprichos (ideológicos) de Vox. Mientras el alcalde (del PP) que además es presidente del patronato del festival, defiende la cita cinematográfica y afirma que no existe eso del “cine ideologizado”, el consejo de Cultura de Vox dice que “la Seminci tiene mucho que mejorar en neutralidad ideológica”. Pero la gestión del festival no cae bajo su competencia, sino que pende de Turismo del Ayuntamiento de Valladolid, por lo que no lo va a tener tan fácil.
Nos preparamos para ver buen cine sin censura en los próximos días en Valladolid. Por ejemplo, la película iraní de Ali Asgari A Bit of Light, la portuguesa Aquí de Tiago Guedes protagonizada por el recientemente fallecido Manolo Solo o La libertad doble de Lisandro Alonso.