El extraño caso de Pla y el silestone
Juan Carlos Escudier
A Joan Ignasi Pla, el líder de los socialistas valencianos, le han cogido en un renuncio o, dicho de otra forma, le han pillado con el carrito del helado, tradicional manera con la que se invita a los políticos a tomar las de Villadiego, porque ya se sabe que la mujer del César, además de honrada, tiene que parecerlo. Cualquiera en su lugar hubiera tirado la toalla, pero estamos ante un hombre al que no se amilana con unos cuantos sacos de cemento.
El caso es que Pla decidió hacer una obritas en casa -la cocina y los baños nada más- y se olvidó de pagar a su amigo el constructor, un tipo desprendido que lleva meses sin pasarle la factura. Pla, de natural despistado, no sabe si le debe 80.000 o 100.000 euros, algo lógico teniendo en cuenta que la reforma la llevaba su mujer y era ella quien decidía si la encimera era de granito o de silestone, mucho más higiénica y colorista.
Lo normal es que hubieran sido sus adversarios políticos los que denunciaran el retraso del socialista en pasar por caja, pero él mismo sospecha que han sido sus propios compañeros los que le han puesto a los pies de los caballos y del gotelé gratis total. Si a eso se añade que la noticia ha sido difundida por la Cadena Ser y que Pepe Blanco se ha apresurado a pedirle cuentas públicas, lo del verde y con asas se queda corto.