La educación vasca se hunde en el primer informe PISA tras la reforma educativa, que señala la dualidad público-privada

Iker Rioja Andueza

Vitoria —
8 de septiembre de 2026 10:06 h

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El último informe PISA (Programme for International Student Assessment, por sus siglas en inglés), con datos de 2025, ubica al sistema educativo de Euskadi prácticamente a la cola de las comunidades autónomas de España. Es la peor de 17 en lectura, la segunda peor en ciencias y solamente sube a la posición 11 en matemáticas. Únicamente supera con claridad a Ceuta y a Melilla, gestionadas directamente por el Ministerio de Educación. Se pueden ver aquí los datos generales de España.

Euskadi obtiene 459 puntos sobre 600 en ciencias, por 480 y 483 puntos de las mediciones anteriores, con datos de 2022 y 2018. En comprensión lectora se queda en 419 puntos, frente a los 466 y 491, respectivamente. En matemáticas se queda en 460, por 482 y 492. Es el único ámbito por encima de la media española y, desde luego, el sistema educativo vasco se queda lejos de los parámetros medios de la Unión Europea y del conjunto de países de la OCDE examinados.

Como elemento de contexto, la conocida este martes es la primera entrega de PISA después de la reforma educativa de 2023. De hecho, la edición de 2022 se presentó en diciembre de 2023, justo a pocos días de que el Parlamento Vasco aprobara la nueva ley, que inicia ya su cuarto curso escolar en vigor. Entonces se dijo también que los malos resultados —que eran mejores que los actuales— venían muy condicionados por los problemas que para la presencialidad supuso la COVID-19 en los cursos anteriores. Se añadió que PISA es solamente una “fotografía”, muy condicionada por la elección de la muestra, y que hay que analizar todas las evaluaciones propias y externas para tener la visión general.

La fotografía actual del sistema educativo vasco muestra que mantiene su dualidad de siempre en cuanto a redes, con prácticamente la mitad del alumnado en centros de titularidad privada, el dato más alto de España. PISA constata que el rendimiento es menor en los colegios públicos. En concreto, en ciencias la brecha es de 35 puntos, en lectura de 31 y en matemáticas de 28. Históricamente, a pesar de los cambios normativos recientes, la pública ha absorbido más alumnado de bajo nivel socioeconómico y extranjero que la privada. En ciencias, los “nativos” tienen notas 46 puntos superiores, como también de 33 en lectura y de 51 en matemáticas.

“Continúan registrándose diferencias relativamente elevadas a favor de los centros privados en Comunidad Foral de Navarra, Melilla, Canarias, País Vasco, Ceuta y Comunitat Valenciana, lo que sugiere que en estos territorios existen otros factores asociados a la titularidad de los centros que siguen contribuyendo a las diferencias de rendimiento”, dice el informe PISA. Y se añade: “La Comunitat Valenciana, el País Vasco y Melilla registran resultados inferiores a los estimados para su contexto socioeconómico y cultural”. En 2024, Euskadi era la comunidad con mayor gasto por habitante en educación, casi 1.600 euros anuales.

Son 280.386 los alumnos en las etapas escolares no universitarias en Euskadi, con una caída constante por la bajada de la natalidad pero a la vez con los mayores niveles de matrícula viva de siempre, es decir, las llegadas una vez iniciado el curso. El 51% estudia en la red pública y el 49% en la red privada, que aglutina a colegios religiosos, ikastolas, cooperativas y otros proyectos financiados por la Administración. Respecto a los modelos lingüísticos, el modelo D (íntegramente en euskera) concentra el 79,4% de las matriculaciones, el modelo B (mixto) el 15,6% y el modelo A (en castellano) el 5%.

El Gobierno vasco pide tener en cuenta otras fotografías

Dos horas después de conocido el informe, la consejera Begoña Pedrosa ha comparecido ante los medios de comunicación. Ha admitido que los datos son malos —“no son los resultados que queremos para Euskadi” y ha tirado de la muletilla de “preocupación y ocupación”—, pero los ha enmarcado en un “descenso generalizado” en España, Europa y a nivel internacional y ha querido insistir en que ella dispone de una “fotografía más actualizada”, la de la evaluación diagnóstica propia presentada la pasada semana, que ofrece una “tendencia positiva” en “todas las competencias” tanto al final de Primaria como de Secundaria.

Según ha insistido Pedrosa, la prueba de PISA se hizo en la primavera de 2025 y se presenta ahora y la evaluación propia es de este mismo año. Asimismo, ha querido quedarse en que el informe internacional no deja mal parada a Euskadi en otros parámetros como la “equidad” o el aprendizaje digital. “La equidad es una fortaleza que tenemos que preservar, pero no compensa los resultados de aprendizaje”, ha apuntado la titular de Educación.

Pedrosa ha anunciado que esta misma semana se convocará al comité de expertos en evaluación para analizar el informe de PISA y que se elaborará un documento 'ad hoc' con los datos vascos y que lo presentará en el Parlamento. En 2022, con Pedrosa de viceconsejera de Jokin Bildarratz, no se realizó esa memoria por vez primera desde que Euskadi es evaluada por PISA, algo que se inició en 2003. También habrá un encuentro “privado” con los colegios, ha indicado.

Para la consejera vasca, hay que usar todas las “fotografías” de evaluación de modo “complementario”, sin caer en el catastrofismo por los resultados ahora conocidos. El gran valor de PISA, en todo caso, es su capacidad para la comparativa internacional y entre comunidades autónomas de indicadores homogéneos. Pedrosa ha pedido también más tiempo para que los cambios de la reforma educativa de 2023 tengan efecto —ha apuntado a “diez o veinte años” y ha asegurado que la ley es solamente una “autopista” para canalizar tendencias, no un bálsamo de efecto inmediato— y ha recordado que en 2027 se hará otro examen “censal” a todo el alumnado a la mitad de Primaria y Secundaria para estudiar la salud de la enseñanza vasca.

Preguntada por los periodistas, ha asegurado que no se puede comparar la educación “privada” de otros países con la vasca, pero ha admitido que la concertada ofrece mejores números en general que la pública, la que directamente depende de ella, aunque ha confiado en ir revertiendo esa tendencia. Asimismo, se ha felicitado de que la segunda generación de las familias extranjeras esté alcanzando niveles similares a la población autóctona