Francia arde en una jornada de protestas con 1.200 detenidos

Kim Willsher / William Christou

París —
18 de octubre de 2026 08:12 h

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Más de 1.200 personas fueron detenidas el sábado en Francia después de que manifestantes que apoyaban a las protestas de los estudiantes de secundaria se enfrentaran a la policía. Posteriormente, algunas manifestaciones se descontrolaron, con incendios en edificios y saqueos en tiendas. La policía lanzó gases lacrimógenos en los enfrentamientos con los manifestantes, mientras las protestas que se vivieron por toda Francia se vieron reforzadas por otros colectivos indignados por los altos precios y el deterioro del sistema de bienestar social. Si bien cientos de miles de personas protestaron pacíficamente en marchas callejeras en decenas de ciudades, grupos extremistas violentos atacaron edificios públicos, tiendas de lujo y supermercados, además de vehículos policiales y agentes.

A última hora del sábado, el primer ministro Sébastien Lecornu informó que se había detenido a 1.200 personas y que 150 policías habían resultado heridos. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, afirmó que la manifestación oficial había sido secuestrada por “casseurs”: “delincuentes oportunistas que vieron una oportunidad para saquear y robar… los encontraremos y actuaremos con firmeza contra ellos”. Afirmó que el Estado no tenía previsto declarar el estado de emergencia, pero añadió: “Condeno con toda firmeza la violencia que hemos presenciado”. 

El incidente más grave tuvo lugar en la ciudad de Limoges. El ayuntamiento quedó “prácticamente destruido” por un incendio provocado por manifestantes enmascarados, según declaró el máximo responsable regional a la agencia de noticias AFP. “El techo se ha derrumbado sobre las plantas inferiores, excepto en el ala oeste, y ya han desaparecido dos tercios de la fachada”, explicó el prefecto local, Maurice Barate, que añadió que los graves daños sufridos por el edificio, de 143 años de antigüedad, eranuna “catástrofe para el patrimonio”. 

Además, en París, una persona falleció tras sufrir una parada cardiorrespiratoria, según informó este domingo la Prefectura de París.

En Marsella, los manifestantes irrumpieron en el ayuntamiento, derribando la puerta con barreras de seguridad que habían retirado de la calle. Lograron entrar brevemente en el edificio municipal, donde un manifestante pintó con spray una “A” de anarquía en una pared antes de que la policía los desalojara.

En los alrededores de la Place de la République, en el centro de París, una marcha pacífica se tornó violenta. La policía lanzó gases lacrimógenos contra alborotadores vestidos de  negro y enmascarados que lanzaban fuegos artificiales y adoquines, atacaron un banco y saquearon una tienda de deportes. “¡Vamos a tomar la Bastilla!”, gritó un manifestante.

Otros prendieron fuego a contenedores de basura y lanzaron petardos en su interior, o volcaron contenedores de reciclaje de vidrio y recogieron las botellas que había dentro para utilizarlas como proyectiles. Un camión fue incendiado y las llamas se propagaron a un edificio cercano.

A lo largo del Boulevard Magenta, uno de los principales ejes norte-sur al norte de la Place de la République que atraviesa una zona mayoritariamente obrera, decenas de tiendas fueron asaltadas y saqueadas.  Varios grupos intentaron irrumpir en los grandes almacenes Galeries Lafayette, destrozaron bancos, saquearon una tienda de Lacoste y otras boutiques, y saquearon una tienda de teléfonos móviles.

Los vecinos de las calles aledañas se vieron obligados a cerrar ventanas y puertas mientras enormes nubes de gas lacrimógeno se elevaban hasta la altura de los tejados.

La movilización del sábado se produjo tras las convocatorias en las redes sociales para reactivar el movimiento de los chalecos amarillos, que surgió en 2018 contra la injusticia social.

Las protestas comenzaron el mes pasado en colegios de los barrios periféricos pobres del norte de París, donde la indignación por las ausencias de los profesores y el mal estado de las instalaciones se transformó rápidamente en un movimiento a nivel nacional contra la desigualdad, el escaso gasto público y el descenso de los estándares educativos. 

Las manifestaciones del sábado hicieron un llamamiento a profesores y estudiantes, trabajadores, jubilados y agricultores para que se sumaran a las protestas y ampliaran el movimiento.

La CGT, uno de los sindicatos más grandes de Francia, también ha respaldado las protestas, reclamando “mejores salarios y pensiones, precios más bajos y la protección de los servicios públicos que satisfacen las necesidades de la población”. Según una encuesta realizada en octubre a 2.000 personas, alrededor del 45% de los franceses están preocupados por el aumento del coste de la vida y la inflación.

La violencia comenzó al margen de las marchas en la capital y otras ciudades, a las que, según el Ministerio del Interior, asistieron 550.000 personas. El sindicato CGT afirmó que participaron 800.000 personas.

Los manifestantes, ataviados con chalecos de alta visibilidad, bloquearon las calles, en un eco de los disturbios que marcaron el anterior mandato del presidente Emmanuel Macron, y en Marsella se incendiaron contenedores de basura.

Una importante presencia policial tomó el centro de París, especialmente cerca de lugares emblemáticos como la avenida de los Campos Elíseos y el Arco del Triunfo, que quedaron excluidos de los recorridos de las dos manifestaciones oficiales. Calles enteras de París “han quedado devastadas”, según afirmó el alcalde de la ciudad, Emmanuel Grégoire.

“Luchamos porque el coste de la vida es demasiado elevado, porque el precio del combustible es demasiado alto, porque los alumnos de secundaria están siendo agredidos violentamente y resultando heridos por todo el país solo por intentar manifestarse y pedir más profesores y unas condiciones de aprendizaje dignas”, afirmó una manifestante de 19 años en París que se identificó como Lola.

La política saca rédito de las protestas

Tanto la izquierda como la extrema derecha en Francia intentaron sacar partido del movimiento de protesta: la izquierda se posicionó del lado de los manifestantes y la derecha respaldó a la policía.

Jean-Luc Mélenchon, líder del partido de Francia Insumisa, participó el martes en una manifestación y expresó su apoyo a los estudiantes que protestas. Instó a los manifestantes a abstenerse de los saqueos, clasificándolos de “contrarios a nuestros métodos”. 

La candidata de extrema derecha Marine Le Pen condenó a “los alborotadores” y afirmó que el partido de Mélenchon había “legitimado la violencia”. 

Macron entra en la recta final de su presidencia, dejando tras de sí un electorado polarizado y un panorama político muy fragmentado. El viernes, el presidente hizo un llamamiento a la calma y al respeto hacia las personas y la propiedad, mientras las autoridades advertían de posibles actos de violencia.

“Existe el derecho constitucional a manifestarse y a expresarse, y siempre he estado atento y velado por que ese derecho se respete plenamente”, afirmó. “Pero este derecho conlleva la necesidad de respetar. Respeto por las personas, respeto por la propiedad y, por lo tanto, el compromiso de no insultar ni destruir”, añadió. Macron también calificó de “inaceptable” la posible presencia de personas “cuyo único objetivo es causar daños y generar disturbios”. 

Por su parte, Nuñez afirmó que se esperaban cientos de actos de protesta y más de 80 marchas en todo el país, entre ellas concentraciones espontáneas, manifestaciones callejeras y bloqueos.

Denuncias de violencia policial

En las últimas semanas se han producido miles de detenciones, cientos de heridos y se han incendiado colegios, a medida que el inicio del nuevo curso escolar se convertía en un escenario de protestas estudiantiles a nivel nacional que están influyendo en la campaña electoral presidencial del país y atrayendo la atención internacional.

El organismo de control policial está investigando al menos dos docenas de denuncias de violencia policial, mientras que el primer ministro francés ha afirmado que más de 900 agentes de policía han resultado heridos.

Entre los manifestantes, las heridas especialmente graves sufridas por algunos adolescentes se han atribuido a las armas antidisturbios de la policía. Nuñez suspendió el uso de un tipo de granada aturdidora policial contra los jóvenes manifestantes después de que un joven de 15 años perdiera una mano, pero afirmó que podrían utilizarse el sábado.

El martes, la activista por el clima y la justicia social Greta Thunberg se unió a los estudiantes en un colegio del suburbio parisino de Saint-Denis.