La resignación llega a la UD Logroñés

Rioja2

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La UD Logroñés cierra el año 2020 en Las Gaunas con derrota clara por 0-3 ante un Espanyol que tiró de calidad para abrir el marcador -golazo de falta de Raúl de Tomás-, que aprovechó una errática salida de balón blanquirroja para sentenciar antes del descanso justo cuando mejor se encontraba el cuadro local y que estuvo muy plácido durante una segunda mitad en la que Puado puso la puntilla ante la resignación de una defensa riojana frágil que ha perdido la robustez, solidez y contundencia mostrada durante los seis triunfos seguidos.

Del enfrentamiento ante un claro aspirante al ascenso hay que sacar pocas conclusiones. O muchas, según se mire. Por un lado, es más que evidente que se ha perdido entereza defensiva. Demasiada. Tanto en lo individual como en lo colectivo. De hecho, los rivales se están acostumbrando a vivir más cómodos los partidos ante un equipo logroñés más condescendiente -un ejemplo, fue el 0-3 ante el Espanyol-. En lo ofensivo, las lagunas son cristalinas. Su juego ofensivo es plano, previsible y limitado. Excesivamente limitado. La tan alabada diversidad de dibujos y los cambios efectuados durante los partidos ya no surten efecto.

En esta línea, Iñaki -este domingo se convirtió en el jugador que más partidos ha disputado con la elástica blanquirroja- es el referente. Da igual que actúe de lateral o por delante. De sus botas salen las mejores opciones para marcar. Bien a balón parado bien en juego posicional. Leo Ruiz ya no parece tan fiero, no está disfrutando de opciones dentro del área. Bogusz se pierde en el talento individual. Rubén Martínez, nada que reprochar en su actitud -otros igual sí que se lo tenían que hacer mirar- no tiene la profundidad necesaria para la categoría (de momento). Olaetxea vuelve a ser el de las primeras jornadas, el que se queda a medias en muchas cosas. Andy ya no luce como en jornadas precedentes (parece que la falta frescura). Zelu no está siendo el revulsivo necesario. Van la Parra, más allá de un mínimo detalle en las postrimerías del encuentro, está fuera de sitio (será cuestión de ritmo, minutos y adaptación).

Con este panorama, pese a las cinco derrotas seguidas, la situación no es alarmante, que se lo digan al Albacete con 11 puntos en su casillero -los logroñeses totalizan 23-, pero sí que empieza a ser una crisis que va más allá de los resultados, está afectando a la mentalidad (se intuye cierta resignación) ya que en cuanto hay una adversidad se convierte en una losa insalvable y también al juego, puesto que no se solucionan los problemas de debilidad en las áreas. Ahora llega la Copa del Rey en un partido trampa en Urritxe, donde habrá dudas. Independientemente de lo que suceda este miércoles en Amorebieta, el torneo copero no es el objetivo.

Sergio Rodríguez, en su intento por burlar la mala racha de resultado, volvió a cambiar de once y jugadores para la cita contra el Espanyol. La frescura de piernas, más allá del dibujo, podía ser fundamental para medirse a uno de los cocos de la liga SmartBank. Con dos extremos trabajadores (Rubén Martínez e Iñaki, del que sale lo mejor del ataque blanquirrojo), un medio del campo reconocible (Andy y Errasti) y una dupla ofensiva donde se combina sacrificio (Olaetxea) y pegada (Leo Ruiz), la UD Logroñés comenzó con brío sacando varios córners con los que parecía marcar el territorio.

De uno de ellos, remató Errasti de cabeza, aunque fuera. A partir de ese momento, el cuadro blanquiazul -de blanco y amarillo en Las Gaunas- se hizo con la pelota para controlar la situación. Pedrosa lo intentaba por la izquierda, mientras que Raúl de Tomás demostraba su calidad con un control supremo y un remate letal después de un fantástico pase de Melendo. Por suerte, el delantero visitante estaba en fuera de juego. Pero ya era un aviso de su peligrosidad.

También, a balón parado, el equipo barcelonés intimidaba con una falta que remataba David López. El Espanyol ya se había hecho con el control del juego y los logroñeses estaban un poco apagados. Más se quedarían cuando Raúl de Tomás puso en la escuadra una falta directa. Golazo. Un tanto que podía hundir (no lo hizo) a una UD Logroñés que se estiró. El conjunto de Vicente Moreno dejó hacer para esperar su oportunidad a la contra. Rubén Martínez, con un centrochut, animaba a los suyos. Después Gorka, con un gran cabezazo, previa falta lateral sacada por Iñaki, superaba a Diego López, pero el balón era repelido por el poste.

La reacción visitante fue, como no, a través de Raúl de Tomás que en un saque de esquina controló y chutó con la izquierda para que Dani Giménez evitar al 2-0. Incluso David López, de cabeza en el primer palo, en otro córner mandaba alto. Aun con todo, los riojanos estaban por encima en cuanto a las intenciones. Pisaban campo rival y buscaban centros laterales para igualar la contienda, como un nuevo remate de Gorka, en el primer palo, pero sin hallar portería. Pero el Espanyol, con poco, sentenció casi el partido en un error en la salida del balón del central vasco. Mal envío y superioridad de los catalanes para fabricar un gol que dio tranquilidad a un rival con más contundencia en las áreas. Darder ejecutó de cabeza, Raúl de Tomás abrió a la banda y Óscar Gil asistió desde el costado diestro.

El descanso sirvió para que Vicente Moreno introdujera dos sustituciones. Declaración de intenciones para que sus jugadores no se durmieran. Cuestión que se acusó en la reanudación, ya que el Espanyol salió activado y no como una UD Logroñés resignada y condescendiente. Así se puede comprender la internada de Puado en el área y que ni Clemente ni Gorka encimaran para evitar el tiro cruzado que significó el decir adiós al partido, con el 0-3, antes de lo previsto.

Sergio Rodríguez reaccionó con tres cambios de una tacada para dar descanso a Iñaki, Andy y Iago López (contaba con una cartulina). Gorka pasaba al lateral, Álex Pérez hacía dupla con Clemente en el centro de la zaga, mientas que Olaetxea acompañaba a Errasti, pasando Rubén Martínez a la izquierda ante la presencia de Zelu en la derecha. Además, Bogusz acompañaba a Van la Parra en ataque, ya que el holandés sustituiría minutos después a Leo Ruiz.

El Espanyol, que perdía a Darder por lesión, estaba cómodo. Dominaba el marcador y la situación. Wu Lei, tras un buen control, se giraba para cruzar. Dani Giménez, en una gran intervención, evitaba el cuarto. La UD Logroñés quería, pero el abatimiento era evidente. Andoni López, que evidenció que se puede contar con él, puso un buen centro que Zelu, en el segundo palo, remató fuera. Esa fue el único acercamiento a las áreas de un partido excesivamente largo para el conjunto riojano, que debe recuperar la autoestima y la contundencia defensiva cuanto antes, ya que de lo contrario el colchón logrado con los 18 puntos de una tacada se va a reducir a la mínima expresión. Eso sí que añadiría más presión y haría saltar las alarmas.

Ficha técnica

UD Logroñés: Dani Giménez; Iago López (Zelu, min. 58), Gorka, Clemente, Andoni López; Rubén Martínez, Errasti, Andy (Bogusz, min. 58), Iñaki (Álex Pérez, min. 58); Olaetxea (Sierra, min. 74) y Leo Ruiz (Van la Parra, min. 62).

Espanyol: Diego López; Óscar Gil, Lluís López, David López (Calero, min. 71), Pedrosa (Dídac, min. 46); Baré, Darder (Pol Lozano, min. 56), Puado, Melendo (Wu Lei, min. 46), Nico (Vargas, min. 82); y Raúl de Tomás.

Goles: 0-1, min. 17: Raúl de Tomás. 0-2, min. 43: Darder. 0-3, min. 50: Puado.

Árbitro: Jon Ander González Esteban (Comité Vasco). Amonestó a Iago López (min. 10) y Clemente (min. 73), por la UD Logroñés; y a Wu Lei (min. 67), por el Espanyol.

Foto: UD Logroñés