Quejas por la saturación de las piscinas de Logroño mientras el Ayuntamiento pide esperar a reabrir Lobete

Rioja2

10 de octubre de 2026 12:44 h

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Las quejas por la falta de espacio para el nado libre en las piscinas municipales de Logroño se han intensificado. Los abonados a Logroño Deporte critican que, de forma sistemática y desde hace años, una parte importante de las calles de las piscinas municipales permanece reservada para cursos programados, clubes y actividades dirigidas, obligando al resto de los usuarios a compartir las pocas vías de agua restantes.

Esta problemática que, según consideran los propios afectados, no es coyuntural pero se ha agravado significativamente durante los últimos meses tras el cierre provisional del complejo de Lobete por obras de mantenimiento y reparación de su cubierta y el trasvase de sus usuarios a las piscinas de Las Gaunas y La Ribera. En este sentido, explican los usuarios que lo habitual es encontrarse con buena parte de las calles ocupadas y en la actualidad, en parte por el cierre de Lobete, se encuentran con mayor frecuencia con que únicamente quedan una o dos calles libres para el nado libre.

“Es un problema que se repite año tras año y que, al menos desde mi experiencia, parece ir a más”, explica un abonado habitual de La Ribera, que no cree que la saturación sea únicamente como consecuencia del cierre de Lobete. Desde el Ayuntamiento de Logroño sí vinculan la situación actual al cierre de la instalación. El concejal responsable de Logroño Deporte, Francisco Iglesias, afirma que “en este momento la causa, porque los cursillos todavía no han empezado, porque los suspendimos todos, es única y exclusivamente que Lobete se haya cerrado”. Iglesias recuerda que Lobete “es la piscina que más gente atrae de la ciudad”, por lo que sus usuarios se han desplazado a La Ribera y Las Gaunas y “están un poco más estrechos”.

Como ejemplo, los nadadores libres aluden a la dificultad de compartir vaso con ciertas disciplinas como el waterpolo, donde los balones salen despedidos de forma continua hacia las calles adyacentes, molestando a quienes nadan en los carriles contiguos. Así mismo, aseguran ver como cada vez son más las actividades de agua programadas y menos el espacio para el nado libre en la piscina, por lo que se preguntan “si Logroño Deporte dimensiona correctamente la oferta de actividades respecto a la capacidad real de las piscinas”.

En este sentido, el concejal admite que se ha incrementado la demanda de deportes de agua, lo que ha llevado a programar “alguna hora más” de cursos aprovechando huecos anteriores y adaptándose a los horarios de mayor afluencia de los usuarios. No obstante, Francisco Iglesias pide esperar a la reapertura de la piscina de Lobete para evaluar con precisión el mapa de usos con los tres recintos a pleno rendimiento. “Y entonces ver realmente con las tres piscinas funcionando si tenemos alguna disfunción o tenemos que modificar alguna cuestión”, ha dicho abriendo la puerta a la posibilidad de “abrir alguna calle más” para el nado libre.