La conversación más importante de tu vida
Hay una conversación que tienes todos los días de tu vida, que la haces sin teléfono, ni email, y donde ni siquiera es necesario que haya otra persona. La mantienes mientras desayunas, conduces, trabajas, lees, paseas al perro, ves una película y también cuando estás conversando con alguien.
Es la conversación que tienes contigo mismo.
Tu cerebro no deja de producir pensamientos. De hecho, una de las cosas que suele sorprender a quienes se inician en la meditación es descubrir hasta qué punto la mente está activa. Te sientas unos minutos en silencio con la intención de relajarte o meditar y enseguida aparecen recuerdos, tareas pendientes, preocupaciones o planes para el fin de semana. No es que tu mente haya empezado a hablarte cuando te sientas a meditar; es que por fin te das cuenta de que llevaba hablando todo el tiempo, sin parar.
Cuando dos personas conversan se están produciendo tres conversaciones, la pública que todos ven y las privadas que cada una mantiene consigo misma. ¡Y todas tienen lugar al mismo tiempo! Cada persona, mientras escucha al otro, puede estar pensando que tiene razón, que se equivoca, que le recuerda a otra persona, que dónde habrá comprado esos zapatos o qué le va a responder.
Y lo curioso es que, siendo la conversación más constante que tenemos rara vez le prestamos atención. Muchas veces son pensamientos automáticos, tan rápidos que ni siquiera nos damos cuenta de ellos, sin embargo, esos pensamientos influyen en cómo nos sentimos y en cómo nos comportamos.
Imagina que un camarero se acerca a atenderte y, sin ser consciente, algo de él te desagrada. Puede ser que te recuerde a alguien que no soportas o que te llame la atención algún detalle de su aspecto que no te gusta. Aunque no pienses deliberadamente “este camarero me desagrada”, tu estado emocional cambia ligeramente, entonces, cuando te dirijas a él, aunque lo hagas educadamente, es probable que tu tono, tu expresión facial o tu actitud muestren ese desagrado y el camarero percibirá esas señales. Así que luego no te asombres si él se dirige a ti de forma poco amable, porque, sin darte cuenta, todo comenzó a por ese pensamiento tuyo inicial.
aLo mismo ocurre en multitud de situaciones cotidianas. Envías un mensaje por WhatsApp al grupo y pasan varias horas sin respuesta. Otras personas del grupo ni se inmutan o piensan que ya contestará quien tenga que hacerlo, pero tu voz interna no para de pensar en que no responden, que pasan de ti, que si el emoticono no era el adecuado. Y esos pensamientos no solo van a condicionar el siguiente paso que vas a dar, sino que, y esto es lo más interesante, te está dando mucha información sobre ti.
En esos pensamientos o conversación privada aparecen tus preocupaciones, tus creencias, tus ilusiones, tus inseguridades, tus expectativas y tus formas habituales de mirar las cosas. Aparecen los temas que te importan, aquello que te da miedo, lo que valoras y lo que te gustaría que ocurriera. Es una fuente de información extraordinaria sobre quién estás siendo y desde dónde estás construyendo este momento de tu vida.
Damos mucha importancia a escuchar a los demás y olvidamos escuchar a la persona con la que más tiempo vamos a pasar en toda nuestra vida: nosotros mismos.
Y ahora mismo, ¿qué te está diciendo tu conversación privada?