“Temperaturas extremas, agua no potable y daños estructurales”: alarma en el Centro de Salud Mental de Albelda de Iregua
El Sindicato de Trabajadores de la Administración Riojana (STAR) ha urgido, en nota de prensa, a tomar medidas “inmediatas” en el Centro de Salud Mental de Albelda de Iregua. STAR ha alertado de “temperaturas extremas, problemas en la potabilización del agua y daños estructurales” en el Centro de Salud Mental de Albelda que “contradicen”, ha dicho, “cualquier discurso de humanización”.
Ha relatado cómo las temperaturas en diferentes estancias del interior del centro -habitaciones, comedor y salas comunes- han alcanzado 35 grados, mientras que en invierno descienden hasta ocho grados, “sin que se estén aplicando las suficientes medidas para mitigar estos extremos”.
Ha explicado que las reparaciones del sistema de climatización “han sido parcheadas y son insuficientes para la salud de las personas residentes, generando alto riesgo”. Ha citado “goteras, filtraciones, desprendimiento de placas del techo de pladur, desintegración de tuberías por la corrosión en varios tramos con riesgo de caída de materiales sobre pacientes y profesionales”.
También se ha referido a la “necesidad urgente de sustituir la bomba de agua y renovar la red de canalización así como la falta de un Plan de desratización y desinsectación”. Ha sumado “alteraciones higiénico organolépticas en el sistema de abastecimiento de agua tratada de la red pública para el consumo humano, que no es potable”, ha alertado, “y que agrava aún más el riesgo asistencial”.
“Todo ello provoca entornos hostiles que empeoran síntomas psiquiátricos, sensación de inseguridad, desprotección, interrupción de terapias y actividades grupales, estrés térmico y físico para profesionales que deben contener crisis y ofrecer cuidados de calidad, además de riesgo de accidentes por desprendimientos o filtraciones”, ha espetado.
Desde STAR han contado cómo “la ausencia de soluciones temporales a las temperaturas extremas sin medidas de mitigación está provocando que las estancias asistenciales superen ampliamente los límites aceptables para la salud”. Así, ha dicho, “aumentan la agitación, la ansiedad y la desregulación emocional, dificultan la participación en terapias y la contención emocional y comprometen la seguridad clínica de pacientes vulnerables”.
“Además, impiden a los profesionales ofrecer cuidados de calidad en condiciones dignas y con el consiguiente riesgo en su integridad física y psíquica de quienes reciben atención y los trabajadores del centro”, ha subrayado.