La automoción destaca el papel del fallecido Carlos Espinosa de los Monteros: salto en Mercedes Vitoria con la furgoneta Vito
La industria española del automóvil ha despedido a una de las figuras que marcaron la transformación del sector. Carlos Espinosa de los Monteros, fallecido el pasado sábado 29 de agosto a los 82 años, estuvo durante casi dos décadas al frente de Mercedes-Benz España y presidió Anfac entre 1991 y 1996, unos años en los que España consolidó su posición entre las grandes potencias europeas de fabricación y exportación de vehículos.
Mercedes-Benz España, la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac) y la Asociación Española de Profesionales de Automoción (ASEPA) han destacado tras su fallecimiento la relevancia que tuvo Espinosa de los Monteros para el desarrollo de la industria. Buena parte de ese legado quedó ligado a Vitoria, donde durante su etapa al frente de Mercedes se preparó uno de los mayores saltos industriales de la histórica fábrica vasca: la llegada de la furgoneta Vito en 1995.
“Fue una figura clave en la historia de nuestra empresa, dejando una huella profunda y un legado que forma parte de nuestra historia”, ha señalado Mercedes-Benz España, donde Espinosa de los Monteros ejerció como presidente y consejero delegado durante casi 20 años.
Anfac también ha recordado a quien fue su presidente entre 1991 y 1996 y llegó igualmente a asumir responsabilidades en la Organización Internacional de Constructores de Automóviles (OICA). La patronal destaca especialmente “su contribución al desarrollo de España como uno de los principales países exportadores automovilísticos mundiales” y recuerda que durante sus dos décadas al frente de Mercedes-Benz España llegó a la planta de Vitoria la Vito. Anfac también ha lamentado la pérdida, solo unos días antes, de Jaime Revilla, que fue presidente de Iveco España y responsable de vehículo industrial en la organización.
ASEPA ha subrayado igualmente su legado industrial. La asociación recuerda que Espinosa de los Monteros dedicó más de dos décadas de su trayectoria profesional al automóvil y que, como consejero delegado y presidente de Mercedes-Benz España, “contribuyó de manera decisiva al crecimiento y transformación de la compañía”. En 2016 fue incluido en su Galería de Personajes Ilustres de la Automoción Española.
La primera Vito
La llegada de la primera generación de la Vito comportó la transformación profunda de una fábrica cuya historia industrial se remontaba a los años 50. El proyecto convirtió el centro de Vitoria en una de las instalaciones europeas más modernas de Mercedes y elevó su capacidad productiva hasta las 80.000 unidades anuales.
Las antiguas instalaciones utilizadas para producir la gama MB 100-180 fueron desmontadas, se modernizaron las naves de montaje, se levantó un nuevo centro logístico y se introdujeron procesos de automatización que alcanzaban alrededor del 80% en algunas fases de producción de la carrocería. La fábrica incorporó también nuevos sistemas de control de calidad, entre ellos un avanzado centro de medición tridimensional para comprobar electrónicamente la geometría y las dimensiones de las carrocerías.
Aquella operación fue decisiva para asegurar el futuro de una planta que había comenzado produciendo furgonetas DKW en 1955 y que pasó definitivamente a manos de Mercedes-Benz en 1981. Entre 1988 y 1995 produjo las MB 100-180, pero fue con la Vito cuando Vitoria dio el salto desde una histórica fábrica de vehículos comerciales hasta convertirse en uno de los grandes centros internacionales de producción de furgonetas de la compañía alemana.
La importancia del proyecto quedó también reflejada en el propio nombre del vehículo. Mercedes bautizó como Vito a la nueva furgoneta por la ciudad en la que comenzó a fabricarse. Treinta años después, modelo y fábrica continúan estrechamente unidos.
La primera Vito salió de las líneas de montaje en octubre de 1995. Mercedes estrenaba entonces una furgoneta completamente nueva de entre 2,6 y 2,8 toneladas, con tracción delantera, una carga útil cercana a una tonelada y hasta cinco metros cúbicos de capacidad. El modelo recibió el premio International Van of the Year en 1996 y antes del relevo generacional de 2003 se habían vendido alrededor de 473.000 unidades.
Nuevas inversiones en Mercedes Vitoria
La segunda generación profundizó desde 2003 en el concepto y añadió versiones de mayor capacidad, tracción trasera y posteriormente tracción total. En 2010, Vitoria comenzó además a producir la Vito E-CELL, uno de los primeros intentos de Mercedes de llevar la movilidad eléctrica al vehículo comercial ligero. La tercera generación llegó en 2014 y desde 2018 comparte protagonismo con la eVito completamente eléctrica.
La sucesión de generaciones obligó a Mercedes a seguir invirtiendo en Vitoria. Entre 2014 y 2016 volvió a modernizar las instalaciones para aumentar su flexibilidad y permitir que vehículos con diferentes carrocerías, sistemas de tracción y tecnologías de propulsión pudieran compartir las líneas de montaje.
Tres décadas después del nacimiento de la Vito, la planta alavesa continúa siendo uno de los grandes pilares industriales de Mercedes-Benz Vans. Sus instalaciones ocupan actualmente cerca de 700.000 metros cuadrados, emplean a alrededor de 4.800 personas y producen, además de la Vito y la eVito, la Clase V y el monovolumen eléctrico EQV para numerosos mercados internacionales.
El siguiente salto ya está en marcha. El último episodio ha sido el inicio de la producción del modelo VLE, una lujosa limusina monovolumen heredera de la Vito y la Clase V y completamente eléctrica con una inversión de más de 1.000 millones de euros.
Su carrera empresarial, sin embargo, fue mucho más amplia. Nacido en Madrid el 18 de marzo de 1944 y IV marqués de Valtierra, Espinosa de los Monteros presidió Iberia y Aviaco entre 1983 y 1985, encabezó el Círculo de Empresarios y formó parte durante décadas del consejo de administración de Inditex. También fue consejero de Acciona y presidente no ejecutivo de Fraternidad-Muprespa. Entre julio de 2012 y 2018 desempeñó además el cargo de alto comisionado del Gobierno para la Marca España, desde el que coordinó iniciativas destinadas a reforzar la imagen económica e institucional del país en el exterior.
Su fallecimiento ha provocado numerosos mensajes de reconocimiento desde el ámbito empresarial y político. Iberia ha recordado su aportación durante los años en los que presidió la aerolínea, mientras representantes empresariales han destacado su trayectoria al frente de algunas de las principales compañías y organizaciones económicas españolas.
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