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Las diferencias clave entre una bomba de calor convencional y una geotérmica: ¿cuál sale mejor en consumo y gasto?

La mayoría de bombas de calor externas sirven tanto para aire caliente como frío.

Martín Frías

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Casi todo lo que se instala hoy en España para climatizar una casa es algún tipo de bomba de calor, mediante un sistema de aerotermia con radiadores o suelo radiante. Las instalaciones geotérmicas, en cambio, se cuentan por miles frente a los millones de equipos de aerotermia. Y la explicación de esta diferencia tiene menos que ver con la termodinámica que con la excavadora.

Las estadísticas oficiales del IDAE nos hablan de un mercado muy desigual en tecnologías: el parque español supera los 5,4 millones de equipos de aerotermia, mientras que la geotermia somera apenas alcanza las 4.000 unidades. Este último conjunto, sin embargo, creció más de un 183 % entre 2014 y 2022, impulsado por las viviendas que jubilan calderas de gas y de gasóleo.

Cómo funciona una bomba de calor

Podemos pensar por ejemplo en nuestra nevera, un electrodoméstico omnipresente, que saca calor de dentro y lo suelta por la rejilla trasera, algo que podemos comprobar si ponemos la mano cerca. Lo mismo hace una instalación convencional de aire acondicionado, expulsando el calor que extrae de la casa por la unidad exterior. Una instalación de bomba de calor hace lo mismo, con la posibilidad de invertir el sentido y meter calor en casa en invierno, además de sacarlo en verano. La mayoría de los sistemas de aire acondicionado modernos ofrecen esta posibilidad.

El mecanismo de la aerotermia se basa en el mismo principio. Dentro de la instalación circula un gas refrigerante que se evapora robando calor del interior de la casa y se condensa (se vuelve líquido) en el exterior, expulsando el calor. En invierno, el refrigerante extrae el calor de la calle y lo cede al interior a través de radiadores o una instalación de suelo radiante. Esta conversión es muy eficiente: por cada kilovatio hora de electricidad que consume para bombear el gas, entrega entre tres y cinco de calor dentro de casa. Ese cociente se conoce como el COP, o coeficiente de rendimiento, por sus siglas en inglés.

Aerotermia y geotermia, parecidos y diferencias

No solo el aire almacena calor, el suelo también. “Si al hablar de una bomba de calor nos referimos a la aerotermia, la principal diferencia es que esta obtiene la energía del aire exterior, mientras que para la geotermia la obtiene del calor almacenado en el subsuelo”, explica Vanesa Méndez desde la empresa Erganova, especializada en integrar bombas de calor con sistemas de autoconsumo. Esto tiene ventajas claras: “la temperatura del aire varía mucho a lo largo del año, pero la del terreno se mantiene estable las 24 horas del día y los 365 días del año”, añade la especialista.

Además del consumo mejorado, una instalación geotérmica no tiene unidad exterior, no produce ruido ni impacto visual. El inconveniente puede ser el coste de su instalación, que implica excavar un agujero muy, muy profundo. “Para instalarla se realizan uno o varios sondeos verticales en el terreno, normalmente de entre 80 y 150 metros de profundidad”, detalla Méndez. Estos agujeros tienen un coste de alrededor de 60 y 90 euros por metro de profundidad. Solo hay que hacerlo una vez, y la calefacción y el aire acondicionado serán casi gratis para toda la vida, pero el desembolso inicial puede ser elevado. “Antes de realizar la instalación es fundamental hacer un estudio técnico para conocer las necesidades energéticas de la vivienda, las características del terreno y el espacio disponible”, advierte.

La geotermia gana en consumo, aunque no tanto

Una vez hecha la perforación, el sistema interior es idéntico al de una instalación aerotérmica, con radiadores o suelo radiante. El COP (rendimiento) medio anual de una geotérmica se sitúa entre 4,5 y 5, frente al 3,5 a 4,5 de una aerotérmica. Esto supone un ahorro de un 20-30 % en electricidad, algo que en un clima templado es apenas de unos pocos euros. En un clima realmente frío, con temperaturas bajo cero, el ahorro puede ser mucho mayor. Esto explica la diferencia de adopción en España: el agujero tarda décadas en amortizarse.

La instalación de geotermia está más indicada para climas fríos

Una instalación de aerotermia cuesta hoy entre 9.000 y 18.000 euros, mientras que una geotérmica se sitúa entre 18.000 y 35.000. La perforación supone hasta la mitad del presupuesto. El coste sí podría tener más sentido en bloques de edificios. “No está limitada a las viviendas de nueva construcción, también puede incorporarse en rehabilitaciones o utilizarse para sustituir sistemas existentes de gasóleo, gas u otras energías convencionales”, señala Méndez. En edificios de vecinos, los sondeos pueden ir en patios, jardines o bajo los garajes.

Cuántos años tarda cada sistema en pagarse solo

“Como referencia general, la inversión en geotermia puede amortizarse aproximadamente entre 5 y 8 años”, calcula Méndez, que alude sobre todo a inmuebles de consumo elevado donde se sustituye una caldera de gasóleo. Las estimaciones de mercado estiran ese plazo hasta los 7 o 12 años con ayudas, frente a los 3,5 a 8 años habituales en aerotermia. A favor de la geotermia juega la longevidad: “Los sondeos pueden durar más de 50 años y requieren muy poco mantenimiento”, explica la especialista.

Aun así, la geotermia puede tener sentido en muchos lugares de España con inviernos fríos. “Uno de los principales motivos es el desconocimiento. Muchas personas la asocian a zonas volcánicas o creen que solo puede instalarse en grandes parcelas”, apunta Méndez, que hace un llamamiento al gremio de las empresas instaladoras: “No podemos limitarnos a ofrecer aerotermia simplemente porque es la tecnología que el cliente ya conoce o porque resulta más fácil de instalar”, defiende.

Sumar placas solares y baterías para llegar al coste (casi) cero

El sueño de una instalación autosuficiente pasa por añadir fotovoltaica, algo que funciona, pero con matices. Una instalación de 4 a 5 kW de aerotermia o geotermia con placas solares cubre del 60 al 75 % del consumo anual combinado de la casa y la bomba de calor, y añadiendo baterías sube al 85-95 %. Existe un acumulador más barato que las baterías de litio: programar el agua caliente y el suelo radiante a mediodía guarda ese calor del en forma de calor dentro del propio edificio.

Para la inmensa mayoría de las viviendas españolas, la aerotermia bien dimensionada gana la partida económica con holgura. La geotermia sigue siendo la tecnología superior, y también la que exige espacio para perforar, consumo alto que exprimir y la intención de quedarse treinta años en esa casa, pero podría ganar en bloques de viviendas.

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