El CEO de Nissan logra su primer beneficio tras los abultados recortes y números rojos
Nissan empieza a recoger los primeros frutos de la profunda reestructuración impulsada por su consejero delegado, Iván Espinosa. El fabricante japonés ha vuelto a beneficios por primera vez en ocho trimestres, después de un año marcado por cuantiosas pérdidas, el cierre de fábricas, recortes de plantilla y una reducción de la capacidad productiva para intentar devolver la rentabilidad al grupo.
La compañía obtuvo un beneficio neto de 3.761 millones de yenes (20,8 millones de euros) entre abril y junio, el primer trimestre de su ejercicio fiscal 2026, frente a las pérdidas de 115.800 millones de yenes (641 millones de euros) registradas en el mismo periodo del año anterior. También regresó a los números negros a nivel operativo, con un beneficio de 77.889 millones de yenes (431 millones de euros), frente a las pérdidas operativas de casi 80.000 millones de yenes de hace un año.
El resultado supone un importante respaldo para Espinosa, que asumió la dirección de Nissan en abril de 2025 con la misión de enderezar una compañía golpeada por años de crisis, escándalos y una pérdida progresiva de competitividad. Desde entonces ha puesto en marcha el plan de reestructuración Re:Nissan, que contempla el cierre de plantas, una reducción de la producción y miles de despidos (incluyendo un nuevo ERE en Barcelona) para ajustar los costes del grupo.
Precisamente, el fabricante atribuye la recuperación de la rentabilidad al avance de ese programa. Según la empresa, Re:Nissan generó durante el trimestre un ahorro adicional de 60.000 millones de yenes (332 millones de euros), gracias principalmente a la reducción de costes de fabricación y de los vehículos, una gestión más disciplinada del gasto, un mejor comportamiento comercial y el efecto positivo de la depreciación del yen sobre las exportaciones.
El margen operativo pasó del -2,9% al 2,6%, una mejora de 5,5 puntos porcentuales, mientras que el beneficio ordinario alcanzó los 49.100 millones de yenes, frente a las pérdidas de 109.200 millones registradas un año antes.
La recuperación llega pese a que el volumen de ventas apenas avanzó. Nissan comercializó 701.000 vehículos entre abril y junio, un 0,9% menos que un año antes. Sin embargo, la facturación aumentó un 9,5%, hasta los 2,96 billones de yenes (16.404 millones de euros), impulsada por un mejor mix comercial, el efecto favorable del tipo de cambio y una mayor disciplina en precios.
El salvavidas de EEUU
Estados Unidos volvió a convertirse en el principal motor del fabricante. Las matriculaciones crecieron un 9,6% en el país y un 4,2% en Norteamérica. Nissan destacó que su estrategia de producir localmente para el mercado estadounidense está reforzando su competitividad y aseguró que se mantiene como la marca generalista con mayor crecimiento en los últimos diez meses, acumulando además 16 meses consecutivos de aumento de las ventas al por menor.
También mejoró su resultado en Japón, donde las matriculaciones avanzaron un 1,3%, apoyadas por la buena acogida de modelos como los nuevos Kicks y Elgrand, y en China, con un crecimiento del 7,2%, impulsado por el lanzamiento de nuevos vehículos eléctricos como los N6, N7, NX8 y Frontier Pro.
No obstante, el mercado chino sigue siendo el principal foco de preocupación para el fabricante. La compañía reconoce que el entorno competitivo continúa siendo especialmente complejo por el rápido avance de los fabricantes locales de vehículos electrificados. De hecho, ha rebajado un 18% su previsión de ventas en el país hasta las 580.000 unidades y ha reducido su objetivo global de matriculaciones un 5%, hasta los 3,15 millones de vehículos.
A este escenario se suman nuevas incertidumbres geopolíticas. Nissan advirtió de que el encarecimiento de las materias primas tras la guerra entre Irán e Israel, especialmente del aluminio y el cobre, elevará el impacto sobre sus cuentas del primer semestre hasta unos 20.000 millones de yenes, por encima de la estimación realizada en mayo. Además, el terremoto registrado la semana pasada en la isla japonesa de Kyushu obligó a detener temporalmente la actividad en dos plantas, con una pérdida estimada de unas 5.000 unidades de producción.
Pese a estos riesgos, la dirección mantiene intactas sus previsiones para el conjunto del ejercicio fiscal, que finalizará en marzo de 2027. Nissan espera cerrar el año con un beneficio neto de 20.000 millones de yenes (111 millones de euros), un beneficio operativo de 200.000 millones (1.107 millones de euros) y unos ingresos de 13 billones de yenes (71.944 millones de euros).
“El entorno sigue siendo desafiante, especialmente en China y Oriente Medio, pero nuestra dirección es clara. Estamos ejecutando Re:Nissan con disciplina y urgencia”, aseguró Espinosa, que defendió que la prioridad sigue siendo fortalecer la competitividad de la compañía, mejorar el flujo de caja y construir “una Nissan más fuerte y resiliente” tras una de las etapas más difíciles de su historia reciente
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