El final de la rebaja fiscal a la gasolina, un regalo para los coches eléctricos
La retirada progresiva de las ayudas fiscales a la gasolina y al gasóleo supondrá un regalo para la movilidad eléctrica. A partir del 1 de julio desaparecerá la rebaja del IVA aplicada a los carburantes durante la crisis energética derivada del conflicto en Oriente Medio y, entre julio y septiembre, también se irá reduciendo gradualmente el descuento en el impuesto especial de hidrocarburos hasta su desaparición en octubre. El resultado es que será más caro utilizar un vehículo de combustión en un momento en el que el precio de la electricidad permanece relativamente estable, ampliando así la ventaja económica del coche eléctrico, cuyas ventas se han acelerado desde el inicio de la guerra de Irán en marzo.
El Consejo de Ministros aprobó este lunes un segundo paquete de medidas de respuesta al impacto de la guerra en Oriente Medio con un coste fiscal estimado de 1.825 millones de euros para 2026. La principal novedad es el inicio de la retirada de las ayudas generalizadas a los carburantes. El IVA de la gasolina y el gasóleo volverá al tipo general del 21% desde este martes, mientras que el descuento en el impuesto especial se reducirá de forma escalonada: 15 céntimos por litro en julio, 10 céntimos en agosto y 5 céntimos en septiembre, hasta desaparecer completamente en octubre.
El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, justificó la decisión por la normalización de los mercados energéticos. “Conforme se vayan reduciendo los precios de los mercados internacionales retiraremos de forma progresiva el apoyo a la reducción de impuestos a los carburantes”, explicó tras el Consejo de Ministros.
La decisión llega precisamente cuando el mercado petrolero ha recuperado la calma. El barril de Brent ha vuelto a cotizar en el entorno de los 72 dólares, niveles previos al recrudecimiento del conflicto con Irán, mientras que los carburantes acumulan cuatro semanas consecutivas de descensos. El precio medio de la gasolina se sitúa en 1,46 euros por litro, un 6,8% menos que hace un mes, y el gasóleo ha caído hasta 1,538 euros por litro tras abaratarse un 8,7% en las últimas semanas.
Sin embargo, la retirada de las rebajas fiscales impedirá que esa bajada internacional se traslade íntegramente al consumidor. El ahorro que proporciona conducir un vehículo eléctrico volverá así a ampliarse.
La electricidad mantiene su ventaja
La comparación entre ambos costes energéticos sigue siendo claramente favorable a la electrificación. El mercado mayorista de electricidad cerró junio con un precio medio de 69,59 euros por megavatio hora, un 4,1% inferior al registrado hace un año, pese a varios episodios puntuales de calor extremo que elevaron la demanda de aire acondicionado.
En términos prácticos, recorrer 100 kilómetros con un turismo eléctrico recargado con tarifas domésticas continúa costando aproximadamente entre dos y cuatro euros, dependiendo del consumo del vehículo y de la tarifa contratada, mientras que un automóvil de gasolina que consuma seis litros cada cien kilómetros necesita cerca de nueve euros de combustible con los precios actuales. Cuando desaparezcan completamente las ayudas fiscales a los carburantes, esa diferencia volverá a ensancharse.
España mantiene además una de las mayores penetraciones de generación renovable de Europa. Durante junio, las energías renovables representaron más del 60% de toda la producción eléctrica nacional, con un peso creciente de la energía fotovoltaica, circunstancia que contribuye a contener el coste estructural de la electricidad frente a la mayor volatilidad del petróleo.
La electrificación gana terreno en Europa
El contexto regulatorio coincide además con un momento de fuerte crecimiento de la movilidad electrificada en Europa. Entre enero y mayo, los vehículos eléctricos de batería ya representaron el 20% de todas las matriculaciones de la Unión Europea, frente al 15,3% del mismo periodo del año anterior.
Los híbridos convencionales continúan liderando el mercado con una cuota del 37,8%, mientras que los híbridos enchufables alcanzan ya el 9,7%. En sentido contrario, los automóviles de gasolina y diésel han reducido conjuntamente su peso hasta el 30,1% del mercado europeo, ocho puntos menos que hace un año.
El crecimiento responde tanto a la llegada de nuevos modelos como al mantenimiento o ampliación de incentivos nacionales a la compra y al uso de vehículos electrificados. En ese escenario, el encarecimiento progresivo del uso de los combustibles fósiles derivado de la guerra de Irán y del fin de las ayudas fiscales añade un argumento económico adicional para acelerar la transición hacia el coche eléctrico.
Un cambio de señales para el mercado
La retirada de las ayudas también supone un cambio de orientación en la política energética del Ejecutivo. Si durante los meses de mayor tensión internacional el objetivo fue amortiguar el impacto del petróleo sobre hogares y empresas, ahora el Gobierno considera que la estabilización de los mercados permite recuperar gradualmente la fiscalidad ordinaria sin abandonar del todo la protección frente a posibles nuevos episodios de volatilidad.
De hecho, el decreto incorpora una cláusula de reactivación automática. Si la inflación interanual de los carburantes supera nuevamente el 15%, el descuento en el impuesto especial volvería a elevarse hasta 20 céntimos por litro. Un mecanismo similar se aplicaría al gas y a la electricidad, recuperando temporalmente la rebaja del IVA energético si se produjeran fuertes incrementos de precios.
El Ejecutivo mantiene además las ayudas específicas para los sectores más expuestos. Agricultores y transportistas seguirán recibiendo una bonificación de 20 céntimos por litro de gasóleo profesional, mientras que las ayudas extraordinarias al transporte por carretera se prolongarán hasta finales de septiembre.
Más control sobre las gasolineras
Otra de las novedades del decreto afecta al funcionamiento del mercado de carburantes. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) publicará por primera vez las estaciones de servicio que detecte con “comportamientos anómalos”, es decir, aquellas que no trasladen adecuadamente a sus precios las rebajas fiscales o presenten márgenes injustificados.
El regulador ya identificó alrededor de medio centenar de estaciones con comportamientos irregulares tras analizar más de 10.000 gasolineras, y ahora dispondrá de nuevas competencias para solicitar información tanto a operadores mayoristas como minoristas y hacer públicos los casos detectados.
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