Stellantis tranquiliza a Francia con nuevas inversiones
Una semana después de que el presidente francés, Emmanuel Macron, adelantara la noticia, Stellantis ha oficializado una de las inversiones industriales más relevantes de los últimos años en el sector automovilístico francés. El grupo destinará más de 1.000 millones de euros al desarrollo de una nueva plataforma tecnológica y a la producción de tres futuros modelos Peugeot electrificados en su planta de Mulhouse, en una decisión que busca disipar las dudas sobre el futuro de la factoría y enviar una señal de confianza a la industria francesa.
La operación tiene una fuerte carga simbólica. En un momento en que los fabricantes europeos afrontan una compleja transición hacia el vehículo eléctrico, con una creciente competencia china y una demanda todavía incierta, Stellantis ha optado por reforzar una de sus instalaciones históricas en Francia. La inversión permitirá fabricar a partir de 2029 tres nuevos modelos Peugeot del segmento C —berlinas y SUV compactos— basados en la nueva arquitectura modular STLA One, concebida para albergar versiones 100% eléctricas e híbridas.
La confirmación llegó de boca del consejero delegado del grupo, Antonio Filosa, durante una visita a la propia planta alsaciana. “Me complace anunciar estas inversiones en Francia para la producción en Mulhouse de tres modelos Peugeot 100% eléctricos e híbridos. Esta decisión demuestra la profesionalidad y el excepcional compromiso de nuestros equipos”, afirmó el directivo.
Apoyo del Estado francés
Más allá del anuncio industrial, el mensaje tiene una dimensión política evidente. La compañía no ocultó su satisfacción por el respaldo recibido del Estado francés, que forma parte del accionariado heredado del antiguo grupo PSA (Peugeot y Citroën), y vinculó directamente la decisión inversora a las políticas públicas de apoyo a la electrificación y al programa “Made in Europe”. El reconocimiento supone un espaldarazo para la estrategia industrial defendida por Macron, que ha convertido la reindustrialización y la soberanía tecnológica en dos de los ejes de su mandato.
Para los cerca de 4.500 trabajadores de Mulhouse, la noticia supone sobre todo una garantía de futuro. La planta, inaugurada en 1972 y convertida en una de las referencias históricas de Peugeot, atravesaba una etapa de incertidumbre. La producción había descendido de forma significativa en los últimos años y el volumen diario de ensamblaje se había reducido, mientras la dirección eliminaba puestos temporales y aplicaba planes de bajas voluntarias. Los sindicatos reclamaban desde hacía meses la adjudicación de nuevos modelos que aseguraran la carga de trabajo más allá de la actual generación de los Peugeot 308 y 408.
La inversión busca precisamente resolver ese interrogante. Stellantis asegura que los nuevos programas incrementarán la utilización de la capacidad industrial de la planta y proporcionarán visibilidad a largo plazo en un sector sometido a una profunda transformación tecnológica.
La mitad de los fondos anunciados se destinarán a investigación y desarrollo. El objetivo es acelerar la creación de la plataforma STLA One, uno de los pilares del plan estratégico FaSTLAne 2030 presentado por la compañía el pasado mayo. Esta nueva arquitectura modular pretende convertirse en una base global para vehículos de diferentes tamaños y tecnologías de propulsión. Según Stellantis, su diseño permitirá reducir en un 20% los costes de desarrollo y acortar los tiempos de lanzamiento de nuevos modelos.
Reparto de inversiones
La elección de Peugeot para estrenar esta plataforma tampoco es casual. La marca francesa figura entre las cuatro enseñas globales con mayor potencial de crecimiento y rentabilidad dentro del conglomerado automovilístico. Además, el segmento C representa aproximadamente un tercio de las ventas de automóviles en Europa, lo que convierte el proyecto en una pieza clave para reforzar la posición comercial del grupo en el continente.
La decisión adquiere aún más relevancia porque llega en un contexto en el que Stellantis ha concentrado buena parte de sus expectativas de crecimiento en Norteamérica y ha buscado alianzas con fabricantes chinos para responder a los desafíos del mercado europeo incluso ofreciendo sus fábricas. Frente a quienes veían un progresivo desplazamiento del centro de gravedad industrial fuera de Francia, la apuesta por Mulhouse funciona como una demostración de compromiso nacional.
La apuesta de Stellantis por España también se sigue con interés en Francia e Italia, el país de origen de la rama liderada por Fiat. Stellantis tiene en marcha la construcción de una gigafactoría con el socio chino CATL en Figueruelas, con una inversión de 4.100 millones, y ha asignado nuevos vehículos de la marca china aliada Leapmotor a Zaragoza y Madrid. Recientemente, Stellantis anunció que renuncia a construir una planta de baterías planeada en Italia.
La factoría alsaciana ocupa un lugar singular en la historia de Peugeot. Fue allí donde comenzó a producirse el Peugeot 104 en 1972 y donde posteriormente se ensamblaron modelos icónicos como los Peugeot 205, 106, 206 o 307. La planta alcanzó los diez millones de vehículos fabricados en 2008 y sigue siendo uno de los mayores centros industriales del grupo en Francia, además de albergar una importante actividad de forja que abastece tanto a Stellantis como a otros fabricantes europeos.
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