La criminología enfila su regulación en España: “Esta ley será buena para la sociedad”
Los profesionales de la criminología están de enhorabuena. Este mes, el PSOE y Sumar han registrado en el Congreso de los Diputados una proposición de ley para regular el sector que esperan que todos los grupos parlamentarios apoyen. Su único temor es el tiempo. La inestabilidad política al final de esta legislatura es lo único que hace peligrar la aprobación de la norma. Tras años de negociaciones, la ley pretende establecer por primera vez un marco estatal integral para el ejercicio de una profesión que cuenta desde hace años con reconocimiento universitario, pero que todavía carece de una regulación específica.
Para llegar hasta este punto, los colegios profesionales de criminología han andado un camino plagado de reuniones, jornadas y actividades orientadas a exponer a los congresistas la labor que realizan. “Los colegios y el Ministerio de Justicia hemos elaborado este texto. Ahora la Mesa del Congreso debe calificarlo, pero no creemos que haya problema”, comenta Abel González, vicedecano del Colegio Oficial de Criminología de la Comunidad de Madrid. La misma Mesa calificó de favorable hace años el anterior borrador de intento de regulación que presentó individualmente Sumar.
González, quien dirige el departamento de criminología en la Universidad a Distancia de Madrid, asegura que la ley subsana dos cuestiones fundamentales. Por un lado, viene a aplacar el desconocimiento sobre las funciones que los criminólogos pueden desempeñar en diversos ámbitos, sobre todo en el público, como la prevención de la delincuencia, el tratamiento de delincuentes y la mejora de la convivencia.
Por otro lado, la ley impulsará que la Administración los utilice: “Tenemos 20.000 estudiantes y otros 20.000 egresados para los que no había una salida clara en España. Instamos a estos poderes a que tomen en consideración nuestras funciones y abran ese ámbito profesional dentro de sus competencias”, recalca el vicedecano madrileño.
Ante la falta de salidas laborales dentro de la Administración pública, los graduados en criminología suelen apostar por engrosar la plantilla de cuerpos policiales, donde realizan labores de análisis delictivo y tratamiento de víctimas. La otra posibilidad principal era integrarse en Instituciones Penitenciarias, concentrándose mayormente en el área de tratamiento.
Dentro del ámbito privado, la profesión se ha desarrollado en parcelas como el tratamiento de menores en riesgo de exclusión social a través de asociaciones y fundaciones, así como en la aplicación de medidas de justicia juvenil. Muchos trabajan en el sector de la seguridad privada, también. “En Ayuntamientos solemos realizar planes de prevención de la delincuencia y actuamos en el área de violencia de género, tratamiento y acompañamiento de las víctimas, pero siempre a través de entidades externas”, apuntilla González.
Los entornos de la ciberseguridad y la ciberdelincuencia han sido los que más han explotado la figura de los criminólogos en los últimos años, al que suelen acceder tras especializarse con un máster o formaciones específicas. La parte académica es otro de los aspectos con mayor desarrollo. El mismo González, docente universitario, apuesta por esta vía como una forma de apuntalar la investigación en el campo de la criminología.
La Proposición de Ley estipula en su quinto artículo las competencias de los criminólogos. Entre ellas, destaca “el diseño y ejecución de investigaciones empíricas sobre el fenómeno criminal, la aplicación de teorías criminológicas a la explicación, predicción e interpretación del comportamiento delictivo; la comprensión y aplicación del marco jurídico como sistema de respuesta preventiva institucional al fenómeno delictivo; y la elaboración de informes criminológicos y dictámenes técnicos”.
El siguiente artículo recoge las áreas en las que los criminólogos pueden desarrollar su actividad profesional. En este sentido, mencionan el área de análisis e investigación criminológica, el área de prevención del delito y seguridad, el área de ejecución penal, reinserción y justicia restaurativa, y el área de atención a víctimas y protección de personas en situación de vulnerabilidad.
Agravio comparativo con otras profesiones
La ley que regulará la profesión de la criminología aportará seguridad jurídica a sus integrantes, según la decana de Colegio oficial de la Comunitat Valenciana, Amparo Peris. “Hay mucha gente que dice ser criminóloga, por ejemplo, en debates televisivos, cuando no nos consta que tenga una titulación adecuada”, se queja.
Asimismo, sostiene que la regulación es necesaria ante un “agravio comparativo” con otras profesiones de distintas titulaciones que sí posibilitan el acceso a plazas en instituciones públicas y privadas que para los criminólogos están vetadas. “En Instituciones Penitenciarias existe la figura del jurista criminólogo, pero para acceder solo se pide la titilación en derecho”, ilustra la decana, quien defiende que solo piden lo que “en justicia” les pertenece: ocupar los cargos para los que han sido formados.
Peris recalca que profesionales como los criminólogos son necesarios en cuestiones como la confección de leyes de protección a la infancia. “Toda forma de prevención de la delincuencia es nuestro ámbito. Ahora que crece el ciberbullying, también ese acoso en ámbitos educativos, podríamos intervenir”, ejemplifica. Del mismo modo, son los encargados de realizar una valoración del riesgo de reincidencia de una persona y su nivel de reinserción. “Somos personas expertas en mediación penal, en justicia restaurativa, en diálogo, en atención a víctimas, en reinserción. Queremos que cuenten con nosotras”, reivindica la decana.
La tesorera del colegio valenciano, Saray Pavón, añade que “llevamos 12 años formando a criminólogos en España que no saben a dónde ir”. Esta mediadora familiar admite que muchos de ellos acaban estudiando trabajo social, educación social o psicología para encontrar otras salidas laborales. “No es una ley política, espero que todos voten a favor”, desea.
Le sigue su decana: “Pedimos el apoyo de todos los grupos políticos, porque a veces que la ley la haya presentado uno de ellos hace que se opongan los demás. Esta ley será buena para la sociedad”. Ante dicho extremo, González incide desde Madrid en que los tiempos de tramitación deberían reducirse al máximo. “No sabemos cuánto puede durar esta legislatura y nuestro principal escollo es que la inestabilidad política haga que se termine sin haber aprobado el texto final”.
Una profesión joven
A Ángel Párraga le mosqueaba la situación. Mientras criminología era una carrera con alta demanda, su inexistente regulación posterior provocaba una pérdida de talento elevada. Él es el presidente del Colegio Oficial de Criminología de Catalunya, además de agente de la Guardia Urbana de L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona). “No ha sido fácil llegar hasta aquí. Somos una profesión joven en este país y situarse es complicado”, opina.
Desde su punto de vista, hay “muchos espacios” que en estos momentos cubren psicólogos, sociólogos y otras profesiones que llevan reconocidas como tales muchos más años. “No se trata de quitarles a ellos y ponernos nosotros, sino empezar a ocupar los lugares que nos corresponden. Sobre todo, en la Administración pública, en los juzgados, las policías, todos esos espacios en los que la criminología tiene mucho que decir”, finaliza Párraga desde Catalunya.