Desde la búsqueda de vida en el cosmos al interior de un volcán: la Casa de la Ciencia muestra el mundo fuera de la IA

Carla Rivero

Sevilla —
14 de septiembre de 2026 16:35 h

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En medio de los mensajes apocalípticos sobre fin de la humanidad en manos de la inteligencia artificial, en la Casa de la Ciencia se posicionan a favor del “optimismo” y de retomar el espíritu crítico como faro con el que transitar por este mundo. Cuatro exposiciones abren la temporada del centro de divulgación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Sevilla, donde los visitantes podrán escuchar los rugidos de la erupción del volcán Tajogaite, en La Palma, descubrir la edad de los árboles o mirar hacia el espacio en busca de planetas habitables gracias a la misión espacial PLATO de la Agencia Espacial Europea (ESA).

“Buscamos que la gente mire el mundo con optimismo y responsabilidad hacia nuestro medio ambiente, que siga cuidando de nuestro planeta, lo conozca y pongan el foco en qué podemos aportar para hacer un mundo mejor desde el conocimiento”, indica Margarita Paneque, directora de la Casa de la Ciencia, en una atención a medios previa a la inaguración oficial de la temporada 2026/2027 que dará el pistoletazo de salida este martes.

Con ello, pretende llevar a la ciudadanía hacia “el mundo real” para que sean capaces “de salir de ese bucle de las redes sociales y se aparten un poco de la información que se les da sin ningún tipo de rigor científico”, como los bulos. Los más de 60.000 visitantes anuales descubrirán y aprenderán nuevas perspectivas, entre los que Paneque espera “despertar vocaciones científicas” y que “transmitan” este conocimiento a su entorno más cercano.

“La vida vuelve a abrirse paso”

La primera de las exposiciones se centra en la erupción del volcán de La Palma, del 19 de septiembre de 2021, bajo el título Ceniza y lava. Revelaciones científicas junto al volcán, en la que los comisarios Inés Pérez Martín y Rubén Naveros Naveiras dan a conocer cómo este evento, que duró 85 días y evacuó a unas 7.000 personas, afectó a la biodiversidad y a la población local tras cubrir casi el 2% de la isla, “lo que correspondería a tres veces el casco antiguo de Sevilla”.

Entre los elementos más destacados, hay muestras de ceniza, sal contaminada, lavas moldeadas alrededor de piezas de pino canario o rocas volcánicas singulares, además de un videomapping que ayudará al espectador a entender las transformaciones que sufrió la isla mientras escucha el ruido ensordecedor que acompañó a los palmeros.

“La vida vuelve a abrirse paso” a los pies de la fajana, una extensión de tierra volcánica de unos tres kilómetros de longitud que surgió del contacto entre el magma y el agua, describe el investigador, hecho que se corroboró gracias a la tecnología puntera de dispositivos como Liropus 2000, un vehículo marino no tripulado con el que se observaron las profundidades marinas y cuyas imágenes se pueden apreciar en la visita.

Un recorrido en el que se cuenta con una recreación inmersiva de un tubo de lava volcánica así como del puesto de mando avanzado en el que se tomaron las decisiones cruciales para evitar mayores daños, del que se ha traído un acuerdo en el que aprecian las primeras anotaciones en las que se denominó al volcán con el nombre de Tajogaite. “Este nuevo patrimonio geológico para las islas lo convierte en un destino turístico importante, aunque hay que preservar su cuidado y perdurabilidad”, subrayaron.

En busca del origen de la vida

Desde el interior de la tierra, los visitantes saltan al cosmos. En busca de nuevas Tierras. Misión PLATO trae una de las operaciones espaciales más ambiciosas de la Agencia Espacial Europea (ESA), en la que hay marca andaluza. En representación del Instituto de Astrofísica de Andalucía, Sebastiano de Franciscis habla de la búsqueda de exoplanetas habitables similares a la Tierra. El propósito de este macroproyecto científico es colocar en órbita un observatorio espacial para observar los tránsitos planetarios de, aproximadamente, un millón de estrellas.

“¿Existen otros planetas habitables?, ¿hay otros sistemas solares como el nuestro?, ¿qué condiciones se dan para la vida?”, son las tres grandes preguntas a las que intentarán responder. En todo caso, ¿qué se necesita para que haya vida? Que el planeta sea rocoso, que tenga una atmósfera bastante densa y tener agua líquida en su superficie, lo que quiere decir que cuenta con una temperatura y una presión superficial compatible con la existencia de seres vivos.

Para ello, la nave espacial PLATO, en alusión al filósofo griego, contará con un sistema compuesto por 26 telescopios de gran campo visual y un sistema de adquisición de datos ultraprecisos. La observación durará, al menos, dos años, indica el científico, para recoger una muestra de 15.000 estrellas de gran magnitud, enanas y subgigantes.

Un logro en el que ha estado presente la investigación andaluza, dado que el Instituto de Astrofísica de Andalucía diseñó y desarrolló las dos unidades principales de electrónica de PLATO, las MEU (Main Electronic Unit), un procesador que recibirá la luz captada por los telescopios y enrutará los datos al ordenador central del instrumento para enviarlos a la Tierra. Un trabajo que determinará cuáles son las propiedades de estos exoplanetas y que podrían dar respuesta a los interrogantes esenciales que se hace la humanidad desde hace milenios.

Junto a ello, la Casa de la Ciencia proyectará 3CLIPSE, un viaje inmersivo que coincide con un momento de fascinación astronónica: la secuencia de eclipses que ha convertido a la península en uno de los principales puntos de observación mundiales en apenas un trienio. Después del 12 de agosto, queda todavía el eclipse total de sol para el 2 de agosto de 2027 y el eclipse anular del próximo 26 de enero de 2028. Un acontecimiento único para el que los científicos de 35 planetarios, museos y centros de divultación científica de España y Portugal han preparado esta pieza audiovisual con la que acercar esta experiencia a los visitantes.

¿Qué cuentan los árboles?

Pero, en nuestro planeta aún hay misterios por resolver, como ilustra la colección Arbóreo. El divulgador Miguel Ortega enseña una de las piezas más preciadas de la colección: la rama de una sabina negral con más de 1.200 años que contempló desde una altura más que prudente la evolución de Huesca. Esto lo sabe gracias a la deoncronología, el estudio de los anillos de crecimiento de los árboles para situarlos en el tiempo y para el que solo existen dos métodos: el conteo de las líneas o la prueba de carbono 14. Si se logra descifrar el significado de la distribución de estos anillos o las heridas que afectan al tronco, se puede deducir las perturbaciones que ha sufrido, las condiciones meteorológicas o el paisaje en el que creció el espécimen.

Entre los ejemplos que da el investigador valenciano, destaca la tala de árboles que hubo en una localidad aragonesa para la construcción de un polideportivo. ¿Cómo se pudo adivinar? En un periodo corto de tiempo, se percibe que la muestra de uno de los árboles que quedó en la zona pasó de tener anillos muy estrechos, porque recibía poca luz, a formar anillos más anchos debido a que ya no había competencia con otros individuos de su especie. Una historia que data de 1981 y de la que guarda memoria los restos de este organismo.

Unos años antes, otro evento del que da cuenta la naturaleza es de la riada del camping de Biescas de 1976: “Este árbol nos dice qué día, hora y cuánto caudal había. Por tanto, en sitios donde no hay registros escritos, nos da información muy precisa de los periodos de retorno y su frecuencia”, datos importantes para saber cuáles son las zonas propensas a eventos catastróficos.

Y por último, aunque esté nada más entrar al edificio, se encuentra la exposición Especies invasoras: el caso de Andalucía, en la que se entremezcla investigación científica con participación ciudadana. El biólogo y divulgador Ismael Ferreira da a conocer cómo la región está expuesta a la destrucción de su biodiversidad a causa de agentes externos que, normalmente, son introducidos por el intenso tráfico marítimo, el turismo o la liberación de mascotas de forma imprudente. En este contexto nace EXIA, una iniciativa popular que ya cuenta con más de 500 participantes y más de 28.000 observaciones sobre las especies exógenas que afectan al territorio andaluz.

Entre ellas, destaca la cotorra argentina y la cotorra de Kramer, que por su vistosidad y belleza fue, en principio, vista como un ave sin mayores implicaciones, pero su rápida adaptación al entorno urbano ha provocado el desplazamientos de otras especies locales. Aunque, sin lugar a dudas, lo que ha puesto sobreaviso a la población este verano en Córdoba ha sido el avispón oriental, un ejemplar que ya ha generado pérdidas entre los apicultores. En este sentido, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza elaboró una lista con las 100 especies exóticas invasoras más dañinas, siendo en el caso de Andalucía, advierte el comisario, la alga asiática por su rápida expansión y difícil control.

Cuatro exposiciones para conocer en profundidad el comportamiento del planeta y la influencia del ser humano en su desarrollo que darán una nueva oportunidad a los visitantes de sorprenderse.