La emblemática residencia universitaria de las Tres Mil Viviendas pasa a manos privadas de una fundación geriátrica
La Universidad Pablo de Olavide (UPO) votará el próximo lunes la aprobación de un acuerdo para ceder la gestión del complejo universitario Flora Tristán, ubicado en las Tres Mil Viviendas de Sevilla, a la Fundación Gerón, una entidad privada sin ánimo de lucro especializada en la gestión de centros para personas mayores. La propuesta figura como punto único del orden del día de un Consejo de Gobierno extraordinario convocado para el 22 de junio, según la notificación a la que ha tenido acceso este periódico.
La Flora Tristán es más que una residencia universitaria. Se trata de un proyecto social que, según sus trabajadores, funciona desde hace más de 20 años como eje vertebrador de los proyectos de intervención social en el Polígono Sur de Sevilla, uno de los barrios más estigmatizados y empobrecidos de España. Actualmente acoge a unos 150 estudiantes que, además de residir en el complejo a precios asequibles, participan en iniciativas comunitarias, apoyando al tejido asociativo del barrio.
La propia Universidad ha informado este jueves, tras una información del diario Público, que el acuerdo que se prevé firmar con la Fundación Gerón permitirá acometer de forma inmediata las obras de carácter “urgente” que requiere el edificio; asegurar la apertura del complejo residencial durante el próximo curso 2026-2027 y mantener “los proyectos sociales que tienen como base el propio inmueble”, del que la UPO es propietaria.
Este anuncio llega después de varios días de movilizaciones por parte de residentes, trabajadores y colectivos vinculados a la Flora Tristán, que expresan su preocupación por lo que perciben como un “desmantelamiento” del proyecto. Ante la “incertidumbre” por la “falta de información” sobre su futuro, un grupo de estudiantes mantiene desde el lunes un encierro en protesta de lo que consideran “una privatización de un servicio público”, dado el valor social que encierra este “emblema” del Polígono Sur.
Incertidumbre a las puertas del verano
Diversos trabajadores y residentes consultados por este periódico coinciden en que la Flora Tristán arrastra desde hace años un “deterioro progresivo” tanto de las instalaciones como del proyecto comunitario que dio origen a la residencia. Entre las principales quejas señalan la reducción de las becas de colaboración —que, según explican, han pasado de 40 en 2015 a 17 durante el presente curso— y la “dejadez” en el mantenimiento del edificio, que ha ido acumulando deficiencias con el paso del tiempo.
Sin embargo, la preocupación se disparó a finales de mayo. Fue entonces cuando una residente acudió a consultar si, como venía siendo habitual, podría dejar sus pertenencias en la residencia durante el verano para regresar al inicio del siguiente curso académico. “Le dijeron que teníamos que desalojar todo porque el edificio iba a reformarse, fue la primera vez que escuchamos la palabra obra”, relata desde el interior de la Flora Tristán una de las estudiantes que participa en el encierro.
A partir de ese momento comenzaron a circular dudas sobre el futuro de la residencia y de las personas vinculadas al proyecto. La Flora Tristán alberga actualmente a unos 150 estudiantes y da soporte a varios puestos de trabajo, entre personal de la Fundación Universidad Pablo de Olavide (cinco en total) y trabajadores de empresas subcontratadas para tareas de limpieza, mantenimiento y conserjería (ocho puestos ocupados por vecinos del propio Polígono Sur).
“A estas alturas del curso no sabemos dónde vamos a vivir en septiembre”, lamenta la estudiante, señalando que “aquí viven personas en situación de vulnerabilidad, personas migrantes y personas que se ven en la calle de un día para otro”. Más allá de la incertidumbre sobre el alojamiento, quienes participan en las movilizaciones sostienen que está en juego un proyecto con un fuerte arraigo en el barrio. “Nos preocupa no solo qué va a pasar con quienes vivimos aquí, sino también con todo lo que representa la residencia para el barrio”, añaden desde la asamblea contra el cierre de la residencia.
Se refieren a la transformación que ha experimentado la zona desde que los estudiantes se instalaron en esta calle de Las Letanías, que antes de la Flora Tristán no tenía nombre. “Se están cargando el proyecto emblema de la UPO: el barrio tiene mucha vida gracias a la presencia de los estudiantes, si eso desaparece, la marginalización será aún mayor”, advierten.
“¿Con qué precios, bajo qué condiciones y qué proyecto social?”
Por su parte, la Universidad ha tratado de tranquilizar a la comunidad universitaria con un comunicado en el que reafirma el “compromiso de continuidad” de la residencia universitaria, garantizando el mantenimiento del número actual de plazas y de los puestos de trabajo asociados al complejo. El texto no detalla, sin embargo, aspectos clave del acuerdo, como su duración, las contraprestaciones económicas previstas, el modelo de gestión o el alcance concreto de la participación de la Fundación Gerón.
Desde la UPO defienden la necesidad del acuerdo apuntando a que el estado del edificio obliga a una actuación inmediata. “La situación actual del inmueble, que requiere una intervención urgente que proporcione las adecuadas condiciones de habitabilidad y seguridad del edificio, han motivado que la Universidad Pablo de Olavide se haya visto obligada a buscar entidades colaboradoras para asegurar la continuidad del proyecto”, señala la institución en un comunicado previo al de este jueves.
Días después ha confirmado que será la Fundación Gerón la que asuma el desembolso económico necesario para acometer la rehabilitación y, según apuntan desde la Universidad, garantizar la continuidad tanto de la residencia como de los proyectos que se desarrollan en ella. La UPO defiende además la elección de esta entidad por su “compromiso social”. En el comunicado la define como una fundación “nacida en el Polígono Sur en 1994” que gestiona proyectos “en zonas de exclusión social centrados en personas mayores, personas con discapacidad y estudiantes en situación de vulnerabilidad”.
En la misma línea, el rector de la universidad, Francisco Oliva, explicó esta semana que la institución lleva meses buscando la colaboración de entidades sin ánimo de lucro capaces de integrarse en el proyecto y aportar los recursos necesarios para acometer las obras con carácter inmediato. Oliva atribuyó esta fórmula a las dificultades económicas que atraviesa al sistema universitario público: “La situación de profunda inestabilidad financiera que afecta a las universidades públicas andaluzas en general, y a la Universidad Pablo de Olavide en particular, hace difícil poder acometer las obras de acondicionamiento del edificio de manera integral e inmediata”, declaró el rector.
Las explicaciones ofrecidas hasta ahora no han disipado, sin embargo, las dudas de los residentes y trabajadores. Los colectivos movilizados critican la falta de transparencia en torno a las negociaciones y reclaman conocer con detalle las condiciones del acuerdo antes de que sea sometido a votación. “Puede que siga siendo una residencia, pero no sabemos con qué precios, bajo qué condiciones ni qué proyecto social habrá detrás”, cuestionan los estudiantes que participan en el encierro. “Nos dicen que todo va a continuar, pero todavía desconocemos qué garantías existen para preservar el modelo que ha definido a la Flora Tristán durante más de dos décadas”, añaden.
“Ni se cierra ni se privatiza, se defiende”
Tras conocerse la convocatoria del Consejo de Gobierno, los estudiantes acusaron al Rectorado de haber ocultado sus planes durante las últimas semanas. “Llevan días diciendo que no teníamos por qué preocuparnos, pero esto demuestra que teníamos razón desde el principio: quieren privatizar la residencia y nos lo han ocultado hasta el último minuto”, trasladan desde la asamblea.
Los residentes critican además que la decisión se haya adoptado sin participación de la comunidad vinculada al proyecto y cuestionan la idoneidad de la Fundación Gerón para asumir la gestión del complejo. “Se dedica especialmente a la gestión de residencia de personas mayores teniendo más de 15 en todo el país; además, las plazas son privadas y con precios abusivos (más de 2.000â¯euros mensuales por plaza) que no se alinean en absoluto con los valores de la Flora Tristán, al servicio de un barrio obrero y excluido como es el Polígono Sur”, advierten en un comunicado.
Ante esta situación, la asamblea ha convocado una nueva reunión y mantiene las movilizaciones para exigir la paralización del acuerdo. “La Flora Tristán no es solo nuestra casa, es un servicio público del Polígono Sur que están privatizando”, afirman. El colectivo hace así un llamamiento a la comunidad universitaria, a las entidades del barrio y al conjunto de la ciudadanía sevillana para sumarse a “la lucha contra la privatización de la Flora Tristán”.