Niños que pueden jugar en su ordenador a violar y a torturar a mujeres: “La violencia machista da dinero”

“Sé lo que necesitas y lo que necesitas es malo”, te dice el juego nada más empezar. “Serás capaz de disciplinar a la chica cuando alcances el 100%”, te explican entre píxeles. Cuando ganas varias partidas, la chica en cuestión aparece maniatada y te pide que te detengas, que la dejes ir. Sin embargo, la siguiente escena requiere, entre otras cosas, que la violes con un dildo de pinchos. Después animas a otros hombres a que también la violen, tras lo que aparece otro panel tipo Candy Crash, y vuelta a empezar, hasta el punto de que algunos de estos personajes femeninos terminan ensangrentados y con la mirada perdida.

Este videojuego de violencia sexual extrema es el “mejor valorado” de la sección “solo para adultos” de Steam, la plataforma distribuidora de videojuegos para PC más popular del mundo. Alrededor de 8.600 resultados aparecen en esta categoría (representan una pequeña parte sobre el total). Más 400 de ellos son gratuitos. Es decir, fácilmente accesibles para cualquier menor.

En un momento en el que otras compañías del sector sí están avanzando hacia un mayor compromiso con la protección de la infancia —Roblox, otra plataforma especialmente polémica, ha implantado recientemente un nuevo verificador de edad, que pretende ser garantista—, Valve Corporation, empresa propietaria de Steam, se está quedando atrás. Y es que el muro de pago es prácticamente el único límite eficaz que la plataforma tiene a la hora de evitar que cualquier niño, niña, o adolescente acceda a este tipo de contenido, además de la opción del pin parental

elDiario.es ha analizado, además de esos títulos gratuitos, hasta qué punto un menor puede llegar fácilmente a ellos.

Una puerta relativamente fácil de abrir

Si te llamas “Juan”, tienes 11 años, y te quieres crear una cuenta de Steam, solo tienes que afirmarle a la plataforma que eres mayor de 13 poniendo un aspa en un cuadradito. A partir de ahí, a priori, todos estos títulos no te aparecen, pues los ajustes preestablecidos se encargan de censurarlos (tengas la edad que tengas, solo puedes ver contenido sexual explícito si modificas estos filtros). 

No obstante, si, por ejemplo, lo que te interesan son los juegos de simuladores de citas, o los de anime, y juegas a un par, rápidamente Steam te empieza a sugerir material en el que aparecen personajes femeninos sexualizados (con poca ropa o con poses sugerentes), ya que los juegos que incluyen desnudos o temas sexuales —siempre que no sean el foco principal— no están filtrados.

Uno de esos títulos que sí le pueden aparecer al usuario que se acaba de crear una cuenta es Your Mom (de pago), cuya descripción es la siguiente: “Tu madre está aquí. Ven rápido a jugar felizmente con tu madre”

Uno de esos títulos que sí le pueden aparecer al usuario que se acaba de crear una cuenta es Your Mom (de pago), cuya descripción es la siguiente: “Tu madre está aquí. Ven rápido a jugar felizmente con tu madre”. “Tu madre”, se ve en el tráiler, resulta ser una mujer con los pechos muy grandes a la que puedes dejar en ropa interior. Debajo de la descripción aparece la etiqueta “Contenido sexual”. Si clicas en ella, llegas al agujero negro de “Solo para adultos”, en el que sí hay material explícito.

Eso sí, si quieres jugar a algún videojuego de esta categoría, Steam te avisará: “Este producto incluye contenido que has solicitado no ver”, o te hará poner tu fecha de nacimiento, ante lo que tú podrás clicar en “ver página” o mentir y, simplemente, acceder igualmente. Y, si no quieres pasar por ello cada vez que quieras jugar a algo erótico, puedes simplemente cambiar los ajustes y decir que sí, que Steam te muestre siempre contenido sexual solo para adultos.

Esa pendiente hacia los juegos violentos y de contenido sexual se puede evitar con la intervención de los padres. Pueden iniciar sesión con la cuenta de sus hijos y establecer lo que Steam llama “modo familiar”, donde se pueden configurar los permisos de acceso a los diferentes contenidos, asignar un pin y un correo de confirmación. El sistema de esta plataforma permite crear un grupo donde se añaden o excluyen los juegos.

El Ministerio busca impedir el acceso a los menores

Una vez conoces la existencia de esta sección, puedes jugar de forma gratuita a exponer a una chica “desesperada por dinero” a distintos tipos de violencia sexual; puedes “espiar” a tu vecina, grabarla mientras está desnuda, o instalar cámaras en su casa —pero si quieres violarla, tendrás que pagar por la versión completa del juego—; también puedes ser productor porno, o proxeneta, o una streamer a la que violarán brutalmente en grupo y, a la que, en el fondo, le “gustará”; u observar cómo le causan hematomas en la vagina a un personaje maniatado; o azotar a tu novia-criada hasta que llore; o incluso “romper las barreras mentales” de varias chicas mediante hipnosis para desnudarlas. 

Un niño o adolescente, si no tiene esa ventana de tolerancia a la violencia muy abierta, accederá a un videojuego así, se asustará, y probablemente lo quitará

En España, se calcula que más de la mitad de las personas que juegan a videojuegos en el PC tienen menos de 25 años, de los cuales alrededor del 20% tiene menos de 15. Pese a estos datos, Aida Gallego-Márquez, doctoranda en Sociología y Antropología especializada en analizar videojuegos desde una perspectiva de género, llama a la calma: “Creo que las personas que juegan a estos juegos están ya predispuestas a la violencia, la tienen normalizada. Un niño o adolescente, si no tiene esa ventana de tolerancia a la violencia muy abierta, accederá a un videojuego así, se asustará, y probablemente lo quitará”.

Por eso, prosigue, es tan importante controlar la violencia que “consume” la infancia, “para poder saber que nuestros hijos/as se van a asustar o siquiera van a abrir esos juegos. Pero si Tiktok le está mostrando a un menor imágenes de muertos en no sé dónde, o si está viendo pornografía mainstream, esa ventana de tolerancia se está abriendo. No obstante, entre la pornografía y estos videojuegos hay un salto, una línea roja que cruzas, porque en la primera eres solo un espectador, pero en un videojuego eres tú ‘el que está violando’”. 

El Ministerio de Juventud e Infancia ha asegurado a este diario que “la Ley de Protección de Personas Menores de Edad en Entornos Digitales (en trámite en el Congreso) contempla la implementación de una herramienta de verificación de edad eficaz, cuyo incumplimiento puede suponer hasta multas de 2 millones de euros, que garantizará que los menores no puedan acceder a contenidos inapropiados como ultraviolencia o material pornográfico”. Esto, aseguran, aplicará a todas las plataformas online (también de videojuegos).

No es tanto el contenido, sino dónde se muestra

Pero lo alarmante de estos videojuegos no acaba con los menores de edad. La socióloga explica que lo que le parece especialmente preocupante es el hecho de que esta violencia sexual extrema se encuentre disponible en el “Netflix de los videojuegos”: “Para un adulto con una predisposición a este tipo de contenido violento, que sepa que hay ‘comunidad’ creo que es lo peor. Se puede interpretar que todo esto es algo ‘normal’”. No obstante, puntualiza que no hay que caer en tomar la parte por el todo y demonizar los videojuegos en general y los eróticos en particular ya que “no todos capitalizan esa violencia”.

Por otra parte, Steam sí tiene normas sobre lo que permite publicar y lo que no. Por ejemplo, no se pueden publicar narrativas que “promuevan el odio, la violencia o la discriminación contra grupos de personas por motivos de etnia, religión, género, edad, discapacidad u orientación sexual”. Tampoco está permitido que haya “imágenes de desnudos o sexualmente explícitas de personas reales”. 

La violencia contra las mujeres, en el mundo en el que vivimos, da dinero. El patriarcado y el capitalismo hacen un matrimonio perfecto

Pero una de las que más llaman la atención es la siguiente, por su falta de concreción: “No está permitido publicar contenido claramente ofensivo o destinado a escandalizar, indignar o asquear al público”. Ante la pregunta de por qué cree que escenas de violaciones brutales no aplican a esta norma, Gallego-Márquez responde: “Porque la violencia contra las mujeres, en el mundo en el que vivimos, da dinero. El patriarcado y el capitalismo hacen un matrimonio perfecto”.

El lucrativo negocio de los videojuegos para adultos

Y es que los videojuegos para adultos no son algo exclusivo de Steam, sino que están por todo Internet (aunque, eso sí, el resto de las plataformas más conocidas no los distribuyen). Existen prácticamente desde que lo hace la industria de los videojuegos, pero fue a partir de 2018 cuando comenzaron a llegar a Steam.

Es imposible encontrar una cifra oficial acerca de cuánto dinero gana Steam con esta categoría de “solo para adultos”, pero sí que puede intuirse la demanda que hay al visitar el Top 50 de los creadores que más financiación recaudan de todo Patreon, una plataforma de crowdfunding (financiación colectiva). 

Según Petri Lankoski, doctor en Artes y uno de los académicos que más ha estudiado este nicho, el crowdfunding es la manera en la que una amplia parte de estos videojuegos se financian. En el momento en el que elDiario.es visitó la web, 7 de las 50 cuentas de Patreon más lucrativas se dedicaban a hacer videojuegos o animaciones “para adultos”, ganando decenas de miles de euros mensualmente. 

Los financiadores pueden influir en el desarrollo votando sobre qué misiones, tipos de escenas sexuales, fetiches o tipos de personajes aparecerán, o incluso llegando a diseñar una escena sexual para el juego

El modelo de financiación de Patreon ofrece a los desarrolladores una forma de monitorear de cerca los deseos de sus financiadores, que pueden influir en el desarrollo de diversas maneras: votando sobre qué misiones, tipos de escenas sexuales, fetiches o tipos de personajes aparecerán, o incluso llegando a diseñar una escena sexual para el juego, concluye uno de los estudios de Lankoski.

Un debate que está lejos de cerrarse

En 2025, una campaña impulsada por Collective Shout, un grupo activista australiano dedicado a combatir “la sexualización de niñas y mujeres” —vinculado con sectores cristianos conservadores— desembocó en la retirada de varios juegos pornográficos de Steam de violencia sexual extrema o incesto.

Pero no es la única polémica que ha tenido la plataforma. También el año pasado tuvo que retirar un videojuego que se vendía como un “simulador de sexo no consentido”. Ante las críticas, la firma creadora del mismo emitió un comunicado lamentando que “mucha gente confunda la realidad con la ficción” y pidiendo más apertura de mente hacia “los fetiches humanos que no hieren a nadie, aunque puedan resultar repugnantes”.

Todo sucedió a raíz de que las autoridades británicas exigieran que la plataforma lo retirase del catálogo disponible para usuarios del Reino Unido mediante presión política y mediática, alegando que dicho contenido era “ilegal en virtud de la legislación vigente”. Muchas personas han tachado a estos episodios de “censura” moral y/o religiosa. 

Sin duda, a mí esta idea de estos videojuegos me genera repulsión, pero que pudiera prohibirse o perseguirse penalmente me genera muchas dudas. Ello podría abrir la puerta a otros tipos de censura

Ana Valero, jurista y autora de libros como La libertad de la pornografía (2022) o Una mirada cinematográfica hacia el consentimiento sexual (2025) comparte algunas reflexiones en este sentido: “Para mí, como jurista, sí, la línea roja para no caer en el puritanismo está en la censura moralizante. No existe un derecho a no sentirnos disgustados, ni alarmados, ni desconcertados. Sin duda, a mí esta idea de estos videojuegos me genera repulsión, pero que pudiera prohibirse o perseguirse penalmente me genera muchas dudas. Ello podría abrir la puerta a otros tipos de censura”. 

“Yo siempre he sido muy reacia a entender que hay conductas que producen un daño a la sociedad en su conjunto, porque es muy difícil demostrar un nexo de causalidad entre la conducta supuestamente dañosa y ese daño generalizado. Sobre todo cuando hablamos de ficción y siempre y cuando los usuarios sean personas adultas”, opina.

Este medio ha intentado contactar con Valve Corporation (Steam) para que dé su perspectiva sobre todo lo expuesto, pero no ha obtenido ninguna respuesta.