Los hermanos Reno, los primeros ladrones de trenes en movimiento de Estados Unidos: así fue su gran atraco
El tren de la compañía Adams Express había llegado al pequeño pueblo de Marshfield, en Indiana, para abastecerse de leña y agua. Era la noche del 22 de mayo de 1868 y parecía que aquella sería una parada más de las muchas que esta locomotora hacía durante su trayecto, pero la historia no acabó exactamente así.
La banda de los Reno, una de las más temidas en aquella época, asaltó el tren e irrumpió en el vagón donde viajaba la carga. Allí golpearon al único guarda que había, al que arrojaron fuera del ferrocarril, y forzaron todas las cajas fuertes a bordo, vaciándolas de oro, dinero en efectivo y bonos. En total, se llevaron más de 90.000 dólares, según estimaron las autoridades entonces.
El golpe de Marshfield fue uno de los más importantes de aquella banda de ladrones, pero no fue el primero de sus ataques contra un tren. Los Reno ya habían hecho historia dos años antes, cuando John y Simeon Reno asaltaron un tren en movimiento cerca de Seymour. Aquel atraco, que tuvo lugar el 6 de octubre de 1866, está considerado como el primer robo de un tren en movimiento en Estados Unidos.
Para entonces, los Reno ya eran una banda bastante conocida y temida en el sur de Indiana, cuyos miembros llevaban varios años recorriendo las áreas rurales del estado con sus actividades delictivas. Habían estafado a vendedores, robado caballos, provocado incendios, y atracado todo tipo de establecimientos, desde bancos, oficinas de correos, tiendas hasta tesorerías. Los trenes fueron su último gran objetivo.
Una banda de hermanos
La banda estaba formada principalmente por cuatro hermanos de la familia Reno (John, Simeon, Frank y William), hijos de James Wilkinson Reno, un granjero que trabajaba en una propiedad al norte de Seymour, Indiana. Sus primeros problemas con la ley empezaron antes del conflicto, pero fue durante la Guerra Civil estadounidense (1861-1865) cuando los Reno se convirtieron en delincuentes profesionales.
Frank y John, en particular, aprovecharon el sistema de reclutamiento del Ejército de la Unión para delinquir y lucrarse. Los hermanos se alistaban, cobraban las recompensas que el Gobierno ofrecía a los nuevos soldados y después desertaban, repitiendo la operación en varias ocasiones. Los hermanos también reclutaron a otros miembros para la banda fuera de la familia, quienes participaron principalmente en los asaltos a los trenes.
Tras los robos de 1868, las autoridades comenzaron a perseguir a la banda y varios de sus miembros fueron detenidos, pero antes de que pudieran ser juzgados, un grupo de vigilantes tomó la justicia por su mano. Durante la segunda mitad de 1868, diez integrantes de la banda fueron linchados, entre ellos los hermanos Frank, William y Simeon Reno. John, que había sido detenido por otro delito, sobrevivió y pasó varios años en la cárcel.