Jerjes y las Guerras Médicas, cuando Persia quiso conquistar Grecia

Ada Sanuy

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En el 480 a.C., Jerjes I lanzó una enorme ofensiva militar sobre Grecia. El rey del Imperio aqueménida había dedicado años a preparar una expedición acompañada de una gran flota destinada a respaldar y abastecer a las tropas. Su objetivo daba continuidad a la política de su padre, Darío I, cuya invasión de la Grecia continental había terminado diez años antes con la derrota persa en Maratón. La nueva campaña desembocaría en episodios tan conocidos como las Termópilas y Salamina y terminaría frustrando el intento persa de someter Grecia.

El enfrentamiento, sin embargo, había comenzado antes de que Jerjes llegara al trono. La expansión persa por Asia Menor había colocado bajo su dominio a las ciudades griegas de Jonia, que soportaban una fuerte presión fiscal y habían perdido parte de su posición comercial en favor de los fenicios. Estos perjuicios económicos, unidos al malestar por los regímenes tiránicos respaldados por Persia y a otros acontecimientos políticos, contribuyeron a crear el escenario que desembocó en la rebelión jonia. Atenas y Eretria prestaron ayuda militar a los sublevados y, una vez sofocada la revuelta, Darío decidió dirigir una expedición contra la Grecia europea. La campaña culminó en el 490 a.C. con la victoria ateniense en Maratón.

Darío murió en el 486 a.C. y Jerjes heredó el trono y retomó los planes persas sobre Grecia. Antes de volver su atención hacia el oeste tuvo que hacer frente a problemas dentro de sus dominios, entre ellos las revueltas de Egipto y Babilonia. Después comenzó los preparativos para una nueva invasión. Las fuentes antiguas ofrecen cifras extraordinariamente elevadas sobre el número de soldados movilizados y no coinciden entre ellas, por lo que resulta difícil establecer las dimensiones exactas de aquella fuerza. Sí describen una expedición formada por contingentes procedentes de diferentes regiones del imperio, cada uno con sus propias armas y costumbres.

Una invasión preparada durante años

La operación exigió además una enorme preparación logística. Para facilitar el avance hacia Europa se tendieron puentes de embarcaciones sobre el Helesponto, el actual estrecho de los Dardanelos, y se excavó un canal cerca del monte Athos para facilitar el paso de la flota. En el 480 a.C., el ejército persa penetró en Grecia desde el norte mientras numerosas ciudades se enfrentaban a la decisión de resistir, mantenerse al margen o aceptar el dominio de Jerjes. Las polis griegas no formaron un bloque homogéneo frente a Persia: algunas permanecieron neutrales y otras se alinearon con los invasores.

Uno de los primeros grandes obstáculos apareció en el paso de las Termópilas, donde las fuerzas encabezadas por el rey espartano Leónidas trataron de frenar el avance persa. La resistencia griega no impidió finalmente que Jerjes atravesara el desfiladero y continuara hacia el Ática. Los persas tomaron Atenas, que había sido evacuada, y alcanzaron uno de los puntos culminantes de su campaña. La flota desempeñaba un papel esencial en aquella operación, ya que tenía entre sus funciones garantizar el abastecimiento del ejército que avanzaba por territorio griego.

Salamina cambió el rumbo de la campaña

El giro llegó ese mismo año en la batalla naval de Salamina. La flota griega, siguiendo el plan de Temístocles, derrotó a la persa en las aguas próximas a Atenas. La pérdida naval afectó a los medios de abastecimiento y a las comunicaciones del ejército persa. Tras la derrota, Jerjes decidió regresar a Asia y dejó parte de sus fuerzas en Grecia bajo el mando de Mardonio, que condujo a sus tropas hasta Tesalia para pasar el invierno. La campaña que había comenzado con el avance persa por buena parte del territorio griego entraba así en una fase diferente.

La guerra todavía no había terminado. En el 479 a.C., las fuerzas persas fueron derrotadas en Platea, donde murió Mardonio, mientras que ese mismo año otra victoria griega en Mícala golpeó de nuevo el poder naval persa. Las derrotas pusieron fin a la gran ofensiva iniciada por Jerjes. Persia perdió posteriormente el control de Jonia y Atenas alcanzó en los años siguientes la supremacía marítima. La creación de la Liga de Delos situó a la ciudad al frente de una nueva alianza vinculada a la continuación de la lucha contra los persas.

Un conflicto conocido principalmente a través de Heródoto

Las Guerras Médicas, por tanto, no se limitaron al enfrentamiento entre Jerjes y los defensores de las Termópilas, sino que estuvieron precedidas por la expansión persa, las tensiones en las ciudades griegas de Asia Menor y la primera campaña contra la Grecia continental bajo Darío. Tras Maratón, su hijo preparó una nueva invasión que logró atravesar las Termópilas y alcanzar Atenas antes de que las derrotas de Salamina, Platea y Mícala pusieran fin a la gran ofensiva persa. Buena parte de lo que se conoce sobre aquellos acontecimientos procede, además, de fuentes griegas: la obra de Heródoto constituye la principal y casi única fuente disponible para reconstruir el desarrollo de las operaciones bélicas.