El tesoro que llevaba 1.800 años oculto bajo Pekín: tres barcos que recuerdan a la antigua Roma
Un grupo de arqueólogos ha descubierto tres embarcaciones de madera de unos 1.800 años de antigüedad enterradas bajo el suelo de Pekín. El hallazgo, excepcional por el tamaño y el estado de conservación de los barcos, ofrece nuevas pistas sobre cómo era la navegación fluvial y los sistemas de transporte en China hace miles de años.
Los restos aparecieron a unos siete metros de profundidad en el distrito de Fengtai, al suroeste de la capital china, cerca de las ruinas de Jinzhongdu, una antigua ciudad imperial. Las embarcaciones se encontraban en el entorno de un antiguo cauce del río Yongding, donde quedaron sepultadas y preservadas durante siglos.
“El descubrimiento de estos barcos sugiere que debió existir aquí una vía fluvial muy importante, una vía fluvial vital para la navegación oficial”, explicó Ding Lina, investigadora del Instituto Municipal de Arqueología de Pekín, cuando se dio a conocer el hallazgo durante la Temporada de Arqueología Pública de Pekín, una iniciativa cultural organizada por las autoridades de patrimonio histórico de la capital.
Los tres barcos, bautizados como Yongding River 1, 2 y 3, pertenecen a un periodo comprendido entre la dinastía Han y las dinastías Wei-Jin (206 a. C.-420 d. C.), y todas superan los diez metros de longitud. Según los arqueólogos, son las embarcaciones fluviales de mayor tamaño y mejor conservación de su época halladas en el norte de China.
Datos curiosos y relación con Roma
Uno de los detalles más interesantes del hallazgo apareció en el segundo barco. En él, los arqueólogos identificaron varias marcas del carácter chino guÄn, que significa “oficial” o “del Estado”, grabadas sobre distintas piezas de madera. “Esto confirma que estos tres barcos fueron construidos oficialmente o gestionados por el gobierno”, explican en el diario municipal del Partido Comunista, Beijing Daily.
Según este medio, además, las embarcaciones muestran técnicas de construcción naval muy sofisticadas para la época. Para construir los cascos, los carpinteros utilizaban un sistema de ensamblaje que permitía unir las tablas de madera. Primero tallaban distintas formas en los bordes de cada pieza, de modo que unas encajaban con otras como las piezas de un puzle. Después, reforzaban las uniones introduciendo pequeñas clavijas de madera que mantenían los tablones juntos.
Según los investigadores, esta técnica se utilizó ampliamente en la construcción naval de la época romana en el Mediterráneo, aproximadamente desde el siglo I a. C. hasta el siglo V d. C., pero rara vez se ha documentado en otros lugares. Según el Beijing Daily, estos barcos ofrecen “nuevas pruebas de los intercambios culturales y tecnológicos entre Oriente y Occidente”.