El nuevo parque litoral que une un entorno natural, patrimonio arqueológico y una playa del Mediterráneo

Alicante cuenta con un nuevo espacio junto a la playa de la Almadraba, un ámbito litoral de 25.000 metros cuadrados que redefine la relación de esta zona tanto con el mar como con su pasado. La intervención ha permitido habilitar un parque junto al Mediterráneo con zonas verdes, recorridos peatonales, áreas de descanso y un conjunto arqueológico integrado en el paseo.

El proyecto se ubica en un punto de la costa alicantina donde coinciden la playa, el paisaje litoral y restos vinculados a la historia antigua de la ciudad. La Almadraba deja de entenderse únicamente como un lugar de baño y pasa a funcionar también como espacio de transición entre el frente marítimo y una villa romana relacionada con la cercana Lucentum. Esta combinación convierte el nuevo parque en una parada diferente dentro de cualquier recorrido por Alicante.

La actuación, abierta ya al público tras una inversión de 6,8 millones de euros, ha perseguido varios objetivos de forma simultánea: recuperar el entorno junto al mar, ordenar los itinerarios peatonales, mejorar la gestión del agua de lluvia y dar visibilidad a un patrimonio arqueológico que hasta ahora tenía menor presencia en el espacio urbano. Entre los hallazgos documentados destaca la conocida como Venus de Alicante, una cabeza romana de mármol datada entre los siglos I y II d. C.

Un espacio junto al mar con zonas verdes y recorridos accesibles

El nuevo parque de La Almadraba ha transformado este amplio frente litoral en un entorno pensado para el uso cotidiano. La intervención ha incorporado nueva vegetación y ha conservado parte de la existente, con la intención de reforzar el carácter natural de este tramo de costa. A ello se suman zonas de estancia y recorridos que permiten atravesar el espacio sin depender del tráfico rodado.

La movilidad peatonal ha sido uno de los ejes principales del proyecto. Para ello, se ha actuado sobre la topografía del terreno y se han diseñado itinerarios accesibles que conectan los distintos puntos del parque. Los paseos se organizan mediante pasarelas de madera y caminos de hormigón, facilitando el acceso a las áreas verdes, a los espacios de descanso y al entorno más próximo a la playa.

El parque incorpora además elementos orientados a mejorar la experiencia junto al mar. La renovación incluye paseos, zonas de sombra, espacios para detenerse y un recorrido que permite acercarse tanto a la costa como al área arqueológica. De este modo, se puede combinar un paseo por el frente litoral con la visita a un enclave histórico integrado en el propio espacio público.

Otro de los aspectos relevantes de la actuación es el sistema de drenaje de aguas pluviales. El proyecto ha incorporado soluciones para gestionar la lluvia y reducir los arrastres hacia la playa durante episodios de precipitaciones intensas, un fenómeno habitual en la fachada mediterránea. Así, la intervención no se limita a la mejora estética o funcional del entorno, sino que introduce medidas para ordenar el comportamiento del agua en momentos de lluvias fuertes.

La villa romana y el hallazgo de la Venus de Alicante

La apertura del parque ha permitido poner en valor el yacimiento de La Almadraba-Camping Bahía, donde se ha documentado una villa romana con ocupación entre los siglos III a. C. y IV d. C. Este enclave se relaciona con el área histórica de Lucentum y aporta información sobre la presencia romana en esta parte de Alicante. La actuación facilita ahora el acceso a estos restos mediante un recorrido integrado en el parque.

El elemento más destacado del conjunto es la Venus de Alicante, una cabeza de mármol fechada entre los siglos I y II d. C. La pieza, conservada en buen estado, será expuesta en un museo alicantino y se ha convertido en el principal hallazgo vinculado a la intervención. Su descubrimiento aporta una nueva dimensión al proyecto, que además de regenerar el entorno litoral ha sacado a la luz una pieza arqueológica relevante para la ciudad.

El yacimiento no se limita a este hallazgo. En la zona se han identificado estructuras de viviendas, monedas y abundante material cerámico de distintas etapas. Ya se habían realizado catas arqueológicas en 2009, pero la intervención actual ha permitido ampliar el conocimiento sobre los periodos de ocupación del enclave. Entre los materiales documentados figuran cerámicas campanienses, piezas ibéricas pintadas, terra sigillata de diversas procedencias y tipologías, cerámica de paredes finas y cerámica común.

También se han localizado monedas del periodo de Antonino Pío, entre los años 138 y 161 d. C., además de materiales con cronologías comprendidas entre los siglos I y III d. C. Estos restos contribuyen a interpretar la evolución del asentamiento y su relación con el territorio cercano. La integración del conjunto en el nuevo parque permite que La Almadraba reúna en un mismo recorrido playa, espacio natural, infraestructura urbana y patrimonio arqueológico.