Ni Peñalara ni La Pedriza: cinco rutas poco conocidas de la Sierra de Guadarrama

Edu Molina

10 de julio de 2026 13:03 h

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La Sierra de Guadarrama se mantiene como uno de los espacios más frecuentados para practicar senderismo en el norte de la Comunidad de Madrid. En su territorio conviven pinares, dehesas, formaciones rocosas, cursos de agua y restos de antiguos usos ganaderos e industriales. A esto se suman varios municipios que sirven como punto de partida para rutas de distinta duración y dificultad, lo que facilita organizar recorridos según el tiempo disponible y el nivel de cada persona.

Aunque enclaves como Peñalara o La Pedriza suelen concentrar la mayor parte de visitantes, también hay opciones menos concurridas que permiten descubrir otros sectores de la sierra. Las siguientes rutas atraviesan zonas de Hoyo de Manzanares, Guadalix de la Sierra, Soto del Real, Alpedrete, Los Molinos, Collado Mediano, Moralzarzal y Cerceda. Todas presentan una dificultad baja, aunque algunas superan los diez kilómetros y requieren varias horas de caminata. Además, cuatro de ellas son lineales, por lo que conviene prever el regreso antes de iniciar el recorrido.

Hoyo de Manzanares y las faldas de la sierra

La primera ruta se desarrolla en Hoyo de Manzanares y tiene un recorrido circular, por lo que el punto de inicio y el final coinciden en el mismo municipio. El itinerario alcanza los 13,8 kilómetros, se completa en unas cuatro horas y media, y presenta un desnivel acumulado de 100 metros. Aunque es la opción más larga de la selección, su nivel de dificultad está considerado bajo y no incluye pendientes especialmente exigentes.

El trazado discurre por zonas de monte mediterráneo donde predominan especies como jaras y peonías, dentro del entorno del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares. Durante el recorrido es posible acceder al yacimiento de La Cabilda, en el que se conservan restos de época visigoda, y acercarse al mirador del monte Ejido. Desde este punto se obtiene una vista amplia que, en días despejados, permite distinguir la ciudad de Madrid.

De Guadalix de la Sierra a Soto del Real

La segunda propuesta arranca junto a la iglesia de San Juan Bautista, en Guadalix de la Sierra, y concluye en la iglesia de la Inmaculada Concepción, en Soto del Real. El recorrido es lineal, suma 10,7 kilómetros y puede completarse en aproximadamente dos horas y cuarto. El desnivel es de 90 metros y la exigencia se mantiene en un nivel bajo.

A lo largo del trayecto aparecen vistas hacia el cerro de San Pedro y se atraviesan dehesas y fincas dedicadas a la ganadería. Parte del camino coincide con el trazado del Camino Mendocino, una ruta jacobea que conecta Guadalajara con Manzanares el Real. En esta última localidad enlaza con el Camino de Madrid, que continúa en dirección a Santiago de Compostela.

Entre Alpedrete y Los Molinos por vías ganaderas

Otro de los itinerarios parte del Camino de los Berrocales, en Alpedrete, y finaliza junto a la ermita de San José, en Los Molinos. La distancia es de siete kilómetros, con una duración estimada de dos horas y un desnivel de 125 metros. Se trata de un recorrido lineal y sencillo, sin tramos que presenten una dificultad destacable.

Gran parte del trayecto aprovecha caminos utilizados tradicionalmente para el paso del ganado, entre ellos la Cañada Real Segoviana. Durante el recorrido se suceden explotaciones ganaderas, prados, cercados tradicionales y diferentes ejemplos de vegetación serrana, como jaras, cantuesos y enebros. En varios puntos se abren vistas hacia las elevaciones centrales de la sierra de Guadarrama.

Las antiguas canteras entre Alpedrete y Collado Mediano

La cuarta ruta también parte de Alpedrete, en concreto desde la plaza de la Villa, y finaliza en la plaza Mayor de Collado Mediano. Sus 4,1 kilómetros pueden recorrerse en alrededor de una hora y media. El desnivel alcanza los 120 metros y la dificultad es baja, por lo que se sitúa entre las alternativas más cortas de la zona.

El paisaje está marcado por las antiguas canteras de granito, vinculadas durante años a una de las principales actividades económicas del municipio. La piedra extraída en este entorno se utilizó en construcciones como el Palacio Real de Madrid o el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Tras el abandono de algunas explotaciones, estas zonas se han integrado en el entorno natural y sirven de hábitat para distintas especies de fauna, especialmente anfibios.

El recorrido también atraviesa áreas con encinas, robles y enebros, y permite identificar elevaciones como La Maliciosa o el cerro del Castillo. En las inmediaciones de Collado Mediano existe además la opción de desviarse hacia el yacimiento romano de El Beneficio, situado a las afueras del núcleo urbano.

De Moralzarzal a Cerceda por la dehesa

La última propuesta conecta Moralzarzal con Cerceda a través de una red de antiguos caminos de pastoreo. El punto de salida se sitúa junto al polideportivo de Moralzarzal y la llegada, cerca del campo de fútbol de Cerceda. El recorrido suma 4,2 kilómetros, presenta un desnivel de 51 metros y se completa en aproximadamente una hora y veinte minutos.

Tras dejar atrás el núcleo urbano, la senda se adentra en la dehesa vecinal por una pista de tierra amplia y sin pendientes relevantes. Este tipo de terreno ha estado históricamente ligado al uso ganadero y al movimiento de rebaños entre distintas zonas de la comarca. El entorno conserva caminos rurales y espacios abiertos desde los que se puede observar el paisaje de la sierra.

Antes de llegar a Cerceda, el itinerario cruza el arroyo de Fuentidueña mediante un pequeño puente de madera. Su corta distancia y escaso desnivel la convierten en la alternativa más accesible de las cinco, aunque, al tratarse de un recorrido lineal, requiere planificar el desplazamiento de regreso.