Este es el único corral de comedias del siglo XVII que se conserva en Europa: está en un pueblo manchego
Hay lugares donde el tiempo parece haberse quedado suspendido entre las paredes. Espacios que no funcionan únicamente como monumentos, sino como cápsulas vivas capaces de transportar al visitante a otra época apenas cruzar una puerta de madera. Eso ocurre con el Corral de Comedias de Almagro, una joya teatral escondida en plena Mancha que conserva intacto algo extremadamente raro en Europa: la memoria física del teatro popular del siglo XVII.
Lo extraordinario no es solo su antigüedad. Tampoco que haya sobrevivido durante casi cuatrocientos años. Lo realmente asombroso es que este espacio siga cumpliendo hoy la misma función para la que nació: representar obras de teatro delante del público.
Tal y como dice la web de Turismo de Almagro, el recinto es “el único corral de comedias del siglo XVII que se conserva en toda Europa”. Una frase que explica perfectamente la singularidad de este rincón manchego y por qué se ha convertido en una de las grandes referencias del turismo cultural en España.
El Corral de Comedias de Almagro y la pasión por el teatro del Siglo de Oro
El origen del espacio se remonta a 1628, cuando Leonardo de Oviedo, presbítero de la Iglesia de San Bartolomé el Viejo, solicitó permiso para construir un corral de comedias dentro del patio del Mesón del Toro.
Solo un año después ya existe constancia de representaciones teatrales en el recinto. Aquellas funciones formaban parte de una auténtica fiebre cultural. El teatro del Siglo de Oro no era entonces un entretenimiento minoritario ni elitista. Movía masas. Enfervorizaba al público. Las obras de Lope de Vega o Calderón de la Barca llenaban patios teatrales donde se mezclaban distintas clases sociales en un ambiente ruidoso y popular.
El espacio original era mucho más grande que el actual. En sus inicios ocupaba más de seiscientos metros cuadrados y estaba concebido como un lugar dinámico y lleno de actividad. Hoy conserva unos trescientos metros rodeados por 54 columnas de madera pintadas de almagre, ese tono rojizo tan característico que todavía marca visualmente el recinto. Y quizá ahí reside gran parte de la magia del Corral de Comedias de Almagro. Porque al entrar no da la sensación de visitar un museo congelado, sino un espacio pensado para seguir respirando teatro.
El hallazgo que salvó uno de los grandes símbolos del turismo cultural en España
La historia del corral pudo haber terminado siglos atrás. De hecho, durante el siglo XVIII, tras la prohibición de este tipo de teatros, el recinto dejó de funcionar como espacio escénico y pasó a convertirse en el Mesón de la Fruta. Más adelante sería conocido como la Posada de las Comedias.
Y ahí permaneció oculto durante décadas. Parcelado, transformado y reutilizado para otros fines hasta que, en 1950, “el dueño de dicha posada, mientras realizaba unas obras, encontró una baraja española pintada a mano fechada a principios del XVIII. Puso el hallazgo en conocimiento del Ayuntamiento y las autoridades, por éste y otros documentos, decidieron iniciar las obras en busca del corral de comedias perdido”, relata la web.
El hallazgo provocó una compleja operación de recuperación patrimonial y, en 1972 el municipio fue declarado Conjunto Histórico-Artístico y, pocos años después, el desarrollo del Festival Internacional de Teatro Clásico consolidó definitivamente la relación de la localidad con el teatro del Siglo de Oro.