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Feliz Navidad desde la selva brasileña por Francisco Martel

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Queridos amigos, en estos lugares medio perdidos, uno siente la necesidad de comunicar de vez en cuando algo a la gente. En noviembre .fui al norte de la prelatura o diócesis a hacer ejercicios espirituales con todos los agentes de pastoral, con sacerdotes, con religiosos y con laicos.

Un obispo nos daba los pensamientos para pensar y a mi lado estaban nuestro obispo Leonardo y también, ya algo anciano, el famoso obispo Pedro Casaldaliga, un profeta de la iglesia de Dios que llegó de Barcelona hace más de 30 años. Este último fue ya amenazado 5 veces de muerte y escapó por milagro de pistoleros comprados. Siempre defendió a los pobres sin tener miedo.

Les cuento que esa diócesis es bien grande y para llegar al lugar de ejercicios tuve que hacer más de 500 kilómetros teniendo que pasar por carreteras bien malas y por algunos bosques donde no faltaban las dificultades para llegar. Les debo decir que entrar en la selva es algo lindo y siempre tienes la pulga en la oreja, porque contigo va el miedo de que pueda aparecer algún animal o alguna tormenta.

Les cuento que poder estar al lado de un hombre de Dios, codo a codo, como Pedro Casaldaliga, es de los mejores regalos en la fe, ya que parece que estás con un aprendiz. Era la primera vez que veía a todos los que trabajan en la diócesis. Las cruces por aquí son las distancias, el ver la tierra quemada, el ver familias esperando desde años un poco de tierra, el encontrar unos indios y no saber hablar con ellos y quedar solo con la sonrisa.

En estos días comenzaron las lluvias, siendo imposible visitar alguna comunidad lejana, ya que la tierra tiene mucho barro y los ríos tienen peligro de aumentar de caudal. De vez en cuando no falta el susto de la araña grande que te visita o de la culebra que entra en casa. En el día a día es interesante saber caminar con la gente de aquí y ver el hambre que ellos tienen de Dios. Debo decir que las sectas tienen mucha presencia y donde yo estoy tengo siete iglesias protestantes.

Curioso la respuesta de una familia que me dijo que había pasado a ser evangélica porque la iglesia católica no se preocupaba de ella. Uno ve que fue gente que la iglesia católica no supo acompañar para crecer en la fe de la iglesia. Otra familia me decía también que se hizo evangélica porque nadie de los católicos venía a visitarla. Uno intenta pasar para ellos las tres cosas para caminar en la fe: valor del domingo para estar y rezar juntos, incentivarles a tener formación en la fe y decirles de compartir las cosas con los pobres.

De las cosas más bonitas es encontrarme con un sacerdote, ya que el más cercano está a 150 kilómetros de distancia. Poder confesar aquí tiene un sabor de cosa grande y hay que ver cómo ayuda ese momento para seguir en la lucha. Esta diócesis tiene unas 300.000 personas en un espacio de 350.000 kilómetros cuadrados.

En el día a día suceden cosas como quedarte averiado en un paraje solitario y sin gasolina, encontrar una cobra en casa o que alguien que vive a 150 kilómetros te pida que le hagas una visita. Un día fui a un lugar y estuve allí dos días, teniendo que usar coche durante dos hora y luego una canoa durante cuatro horas más. Cuando llegué al lugar, vi a mucha gente que decía que no estaban casados pidiendo matrimonio, aunque para ellos el estar juntos ya es como si lo fuera. Uno ve que solo Dios sabe lo que es camino de salvación para toda esta gente que no tuvo caminos para llegar a la fe adulta. Espero que las personas piadosas no se asusten por algunas de mis líneas.

Confieso que cada día doy gracias a Dios por mi diócesis de Canarias, que me permitió venir a echar una mano a esta tierra de misión dentro de Brasil. Algunos amigos me preguntan si tenemos alguna necesidad y les suelo decir que las dos cosas más urgentes son hacer un seminario para poder orientar a los jóvenes; y hacer algún salón para tener misa y dar catequesis. Cualquier donativo puede ser enviado al mismo obispo de la Diócesis.

A todos los amigos y lectores de CANARIAS AHORA, desde este mundo les deseo una feliz navidad y un feliz año nuevo. Pido a los amigos que me coloquen en su oración, que yo pagare con las mías desde aquí.

Francisco Martel

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