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Feria del libro en Frankfurt

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El asunto, a mi entender, es tan grave que ya es ineludible para todos los responsables y direc-tivos de áreas económicas, tanto públicas como privadas, el comprender que es imprescindible trabajar unidos para salvar el barco que se hunde. El SOS está lanzado, pero no es probable que nadie, menos aún los presuntos competidores, vengan en nuestra ayuda. No vale ya escu-darse en que como se es oficial de máquinas o de puente, no hay que colaborar con todas las fuerzas para tapar la vía de agua que lleva al sector proa al marisco. Eludir responsabilidades y no arrimar el hombro con el clásico y funcionarial “eso a mí no me corresponde” sólo nos puede llevar al desastre. Es el momento de practicar la solidaridad y el trabajo en equipo que tanto se pregona, casi siempre para que lo practiquen los demás. La improvisación y el apren-dizaje son para momentos de bonanza y no de crisis profunda como la que ya se malvive. Como cada año, se volverá a celebrar en Frankfurt una de las principales Ferias del Libro de Europa. Tendrá lugar entre los días 10 y 14 de Octubre, ambos inclusive. Las tres primeras jornadas serán para profesionales, personas con acreditación y periodistas. Los días 13 y 14, para todos los públicos. Es una típica forma de organizar las ferias para poder compaginar el interés del público general con el trabajo especializado de los profesionales. Este es el caso, por ejemplo, de la de FITUR en Madrid o la World Travel Market, WTM de Londres. Y aprovechando que la corriente del Golfo toca las Islas Canarias, (y no se está señalando a ningún grupo o partido político en particular), creo que esta Feria de Frankfurt podría ser una ocasión de oro para hacer una promoción integral del Archipiélago, uniendo cultura y turismo. Esta no es una idea nueva, ya lo hace por ejemplo Cataluña, donde además de sus libros, hace promoción de otras cosas que le interesa dar a conocer particularmente. “Todo está inventado bajo el sol”, decía entre otros Mika Walkari en su novela Sinhué el egipcio, y por eso propongo presentar conjuntamente la difusión del libro hecho en Canarias y sobre temática canaria con la promoción e información turística. Por cualquier forma, no alcanzo a com-prender que sea otro el motivo fundamental de nuestra costosa presencia en Alemania, salvo que algún político y algún ayuntamiento o cabildo pretenda subvencionar un viajito, todo in-cluido, a sus amigos y de paso acompañarlos él mismo y sus asesores. Por todo ello creo que sería de interés estratégico programar presentaciones, conferencias y otras actividades dirigidas al amplísimo colectivo de alemanes amantes de la cultura española y de España, muchos de los cuales han venido o piensan venir a Canarias a pasar sus vacacio-nes. Y por supuesto, hay que intentar ser atractivos e imaginativos y no limitarse a las aburri-das charlas con que nos suele obsequiar el Instituto Cervantes o los muy subvencionados culturos de turno. Como ejemplo de acción promocional específica, la Consejería de Turismo, podría aprovechar la omnipresencia de libros de cocina canaria, sin duda por el in-dudable interés que esta temática despierta en ese país amigo muchos de ellos ya traducidos al alemán, para preparar unas demostraciones culinarias y de cultura gastronómica, con el espec-tacular formato de show cooking y de un llamativo bufé canario, cobrando un precio razonable por saborearlo y nada por sólo admirarlo. Como hacen los grandes comercios de distribución. Un buen amigo alemán no entiende, ni yo tampoco, por qué las editoriales canarias han aban-donado el mercado de edición de libros en alemán para los turistas que nos llegan, tanto las ediciones baratas de bolsillo como las de gran formato para llevarse de recuerdo. ¿Saben us-tedes que hay editoriales alemanas que editan para el mercado de sus compatriotas de visita en Canarias, cantidades industriales de noveluchas con tramas que se desarrollan en nuestras Is-las? Es un hecho físico que el vacío no existe por mucho tiempo, si nosotros no lo llenamos, alguien lo hará sin la menor duda. Después, a quejarnos al monte, que por cierto también está quemado por el hartazgo que genera el clamar para que lo limpien. ¿Es muestro sino? Si no es muestro sino, no queda sino la opción de ponerse manos a la obra.

José Fco. Fernández Belda

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