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Hora 25

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Tras una sucesión de resultados por provincias, seguida de unas cuñas publicitarias, se escuchó el saludo, seco y serio, de Iñaki Gabilondo.

Al otro del teléfono, Enrique Tierno Galván, después alcalde de Madrid, respondió congratulándose de la respuesta de la ciudadanía en el referéndum constitucional del 6 de diciembre de 1978.

-Si usted pudiera ver, ¿qué sería lo primero, cuál es la primera imagen a la que le gustaría acceder?

Le pregunta Campo Vidal a Miguel Durán, entonces presidente de la ONCE: "A mi mujer, desnuda", contestó frío y sin dobleces.

Son dos de los testimonios memorizados del tiempo de 'Hora 25', definitorios del estilo peculiar y directo, de un modo de hacer radio en el que combinar información con opinión fue siempre un llamativo ejercicio de periodismo avanzado. Ha cumplido cuarenta años este programa de la SER, el programa de las noches con el que empezamos a entender la alternativa al monopolio informativo de la radio preconstitucional. El espacio para restar sueños, para estudiar acompañados, para llevar el transistor a cualquier sitio, para ir curtiendo criterios intercambiados a la mañana siguiente y para descubrir a fenómenos de la época como el de José María García, quien revolucionó la información deportiva hasta morir de éxito.

García fue, precisamente, uno de los protagonistas de la noche de los transistores, cuando se pudo seguir al instante lo que ocurría durante el asalto del Congreso de los Diputados en jornada del 23-F. El programa, tan similar en su denominación a la de la novela de Constant Georghiu y llevada al cine por Henri Verneuil, tuvo en Manuel Martín Ferrand a su primer director, al que siguieron otros 'monstruos' del medio como Basilio Rogado, Manuel Antonio Rico, José Joaquín Iriarte, Julio César Iglesias, Fermín Bocos, Manuel Campo Vidal y el inolvidable Carlos Llamas, el hombre al que le brotaba la improvisación con una naturalidad inusual. Angels Barceló tomó su relevo hace ya cinco años. A todos ha correspondido vivir en las ondas algún acontecimiento histórico, narrado a veces en directo, como fue la detención de Luis Roldán. Alguna entrevista memorable, como la de Bocos a Felipe González en víspera del referéndum sobre la OTAN; o la conversación entre Campo Vidal y Eric Fratini, en plena guerra del Golfo pérsico; o la narración en directo de la apertura de la verja de Gibraltar en 1982 son también hitos de un programa que, al cabo de cuarenta años en antena, es una sólida y creíble referencia, fraguada a pulso, con profesionalidad, rigor, pluralismo y perseverancia.

'Hora 25' ha sido durante todo este tiempo una saludable conclusión de la jornada cotidiana, un acompañante interesante en las horas de insomnio o de lectura previa al descanso y hasta la mejor alternativa a la televisión tediosa. En cualquiera de sus formatos o esquemas, ha sido el programa que todos los radiofonistas hubieran querido realizar.

Claro que cabe registrarlo: enhorabuena y gracias.

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