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La crisis es un chollo

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Los grandes bancos y las principales compañías de fondos de inversión habían comprometido mucho dinero en las hipotecas subprime. Llegó el año 2007 y comenzó una crisis de confianza entre los bancos. Mucha gente no podía pagar las cuotas de sus hipotecas. La banca reconoce un problema de liquidez y aplica una contracción del crédito, osea que cuanto más dinero cobran los bancos a sus clientes y menos dinero dan más problemas de liquidez tienen. Se trata de un diagnóstico que un siquiatra podría explicar mejor que un economista. La crisis de confianza se traslada a los inversores en la bolsa de Estados Unidos. Como consecuencia de estos hechos en verano de 2007 se produce el derrumbe de los mercados bursátiles internacionales.

A este problema hay que añadir que el precio del barril de petróleo se dispara aunque todavía no haya problemas de abastecimiento. También los precios de los alimentos se multiplican aunque no se haya producido ninguna plaga agrícola universal ni epidemia alguna entre los animales que son matados y comidos por carnívoros. He aludido a los causantes de la crisis, también sabemos quienes pagan las consecuencias: de forma más dura los 200.000 parados que nuestro gobierno calcula que habrá en diciembre en Canarias, también los mileuristas, también los que tienen contratos basuras y ya no se les ofrece ni siquiera hipotecas basura, perdón por la redundancia pero este sistema económico necesita tanta mierda para funcionar (hipotecas basura, sueldos basura, contratos basura?) que a veces cuesta encontrar sinónimos.

Creo que hay razones suficientes para pensar que nos metieron en una crisis que han fabricado con unas intenciones claras. Los portavoces patronales hablan mucho de la "alegría" que tenía la gente a la hora de gastar. Que hemos gastado más de lo que teníamos, osea, que nunca debimos creernos que el dinero que nos prestaba el banco era nuestro. No éramos conscientes de que todo era una broma, era un momento de felicidad pasajero que el sistema permitió con la intención de consolidar en nuestras mentes la idea de que el capitalismo es un paraíso. Habían pasado 18 años de la caída del muro de Berlín, el capitalismo triunfante se hizo mayor de edad y se había extendido a casi todos los rincones del mundo, las excepciones estaban controladas, los gobiernos que criticaban al sistema neoliberal estaban perfectamente demonizados por los grandes medios de comunicación. La privatización de la sanidad ya está avanzando sin grandes quejas (Mercedes Roldós, la consejera preferida, se está ganando el sueldo). El desprestigio de todo lo público (justicia, sanidad y educación, en el caso de Milagros Luis sus méritos son equivalentes a los de Roldós ) va calando en la gente, que aspira a cobrar más a base de portarse bien con el patrón, y así poder acceder a los servicios privatizados.

Todo va bien. No hay peligro de movilizaciones masivas ni huelgas generales. La clase trabajadora está asustada y los parados están angustiados. Momento propicio para echar a la gente del trabajo para mantener los beneficios de las constructoras. Momento ideal para subir las comisiones bancarias. Momento excelente para justificar el apoyo a las obras públicas (de cementos o de programación televisiva) que provocarán beneficios privados a las empresas de siempre o a sus sucesores. Lo dijo Zapatero delante de un micrófono indiscreto en una reunión con empresarios, "no es bueno para la economía dar mensajes pesimistas". Estoy de acuerdo, y me aplico el cuento dando un mensaje optimista: esta crisis es un chollo?por lo menos para los grandes beneficiados de este sistema económico. Sé que los fundamentalistas neoliberales me pueden llamar demagogo y miembro del mester de progresía. Yo respondo que los principales causantes de esta crisis: los grandes bancos, la Reserva Federal, el Banco Central Europeo, los especuladores inmobiliarios y financieros, los grandes distribuidores de la alimentación, las multinacionales del petróleo, yo creo que todos los que mandan en estos sitios son unos golfos que tienen la culpa de que mucha gente lo esté pasando mal y lo va a pasar peor. Pero lo más grave es que frente a esos poderosos sinvergüenzas el presidente de nuestra gente no quiere ni puede tomar ninguna medida. ¡Hay que joderse!

Juan García Luján

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