eldiario.es

Menú

La falta de ética y la tergiversación de la verdad por Beatriz Vásquez

- PUBLICIDAD -

Nada más alejado de la realidad “lo visto” por este señor. Yo vivo en Caracas, no desde hace un año sino desde hace 48 años, y lo que sí han visto mis ojos en estos últimos nueve años de gobierno del presidente Hugo Chávez son acontecimientos que no desearía que sufriera ningún canario, después de haber pasado por la terrible dictadura franquista. Así, pues, el gato (a los madrileños también se les conoce por su segundo gentilicio, dada su afición a salir de noche) que expresó su opinión de forma muy parecida, por no decir calcada, a lo que aconseja el Manual de la guerrilla de la comunicación, resulta que se siente “alucinado y ofendido” por lo que escucha en la TV (debe ser que sólo tiene audio en su caja tonta y nada de imágenes) y lee en la prensa internacional. Y para colmo, recompone reflexiones “comprobables”. ¿Será éste un nuevo sistema de comprobación del pensamiento? Lo cierto es que, como él mismo reconoce, este señor pertenece al periódico quincenal de actualidad crítica denominado Diagonal. Resulta también que Diagonal es la continuación de Molotov, otro periódico alternativo ya desaparecido, en el que, y no es, tampoco, un intento descalificatorio, se encuentran hoy (en Diagonal) cantidad de despechados y resentidos sociales, amén de grupúsculos de extrema izquierda y otras tendencias de parecida ideología, por lo que, de entrada, es explicable que este señor, David Carracedo, pueda estar en Venezuela desde hace un año, expresarse públicamente en medios de comunicación y que no le hayan puesto de patitas en la calle, ya que, la Oficina Nacional de Identificación y Extranjería (Onidex) del gobierno chavista tiene absolutamente cerradas las ventanillas de expedición de visados (de cualquier tipo) a los extranjeros (esto sí que es verificable por completo, sólo hay que llamar por teléfono o acercarse a la Onidex), excepto para aquellos que comulguen con su ideología, esto es, con el comunismo que propugna el propio presidente y sus seguidores, teniendo presente que el cuento del socialismo del siglo XXI ni ellos mismos saben lo que es, y tampoco se lo creen. Y conste que yo soy trabajadora y de izquierdas, para que se vayan posicionando dónde estamos cada cual. David Carracedo ha realizado afirmaciones que no se corresponden con la verdad, tergiversando y manipulando la información a su antojo, dándole un cierto matiz de veracidad, pero, que, en realidad, no es más que una técnica muy conocida del uso de la contrainformación (más bien desinformación) para sembrar dudas y desconfianza en los lectores de buena fe hacia la oposición venezolana. Veamos algunos detalles relativos a la exposición del señor David Carracedo. Si bien es cierto que una concesión puede entenderse como el otorgamiento del derecho de explotación, por un tiempo determinado, de bienes y servicios por parte del estado a una empresa privada, en el caso de Radio Caracas Televisión (RCTV, 53 años emitiendo) era la explotación de una determina frecuencia del espacio radioeléctrico para que pudiera realizar sus emisiones televisas, no es menos cierto que, para revocar esa concesión, hay que seguir determinadas pautas legales, que se dan en todo Estado de Derecho que se precie y en las democracias avanzadas. Aquí no. Aquí no se ha visto ni una sola sentencia judicial que le quite o dé la razón al mandatario venezolano y, tampoco, ni una sola sentencia que le quite o dé la razón al director general de RCTV, Marcel Granier; simplemente, porque la justicia en este país dejó de existir hace mucho tiempo, y porque, si bien el Estado puede tener todo el derecho a rescindir el contrato de concesión, lo cierto es que, desde RCTV se afirma y se mantiene que la concesión vence en el año 2022. ¿Quién ha dirimido este desencuentro? Pues, sencillamente, nadie. Todo ha concluido con un soberano zarpazo a los bienes de esta empresa privada. Lo que sí se ha visto y oído es que el Tribunal Supremo de Justicia en Venezuela, en una sentencia sin precedentes y emitida a una velocidad inaudita (en tan solo 24 horas), ha permitido que el estado se apodere (una clarísima apropiación indebida) de la infraestructura de RCTV (equipos, antenas repetidoras, microondas, etc.) para que pudiera emitir la nueva Televisora Venezolana Social (TVes), cuyos incompetentes representantes no fueron capaces de levantar una propia. ¿Cómo se le puede llamar a esta actuación de las autoridades venezolanas? En España sería un simple choriceo, ¿o no? Es cierto también que durante muchos años numerosos sectores de la oposición a Chávez no supieron comportarse democráticamente y, claro, de aquellos fangos estos lodos, pero, la oposición ha sabido, con Manuel Rosales, comenzar una nueva andadura y su mensaje es bien claro, nada de violencia, nada de agresividad, la conquista de la libertad hay que ganarla desde la tolerancia, el diálogo, y el ejercicio auténticamente democrático, pacífico y no-violento de los sectores que se oponen al chavismo. Por lo tanto, ya resulta un hartazgo estar oyendo, viendo y leyendo que RCTV es golpista o deja de serlo, porque, tampoco se ha emitido ninguna sentencia, por ningún tribunal de este país, que así lo haya expresado. Lo que sucede es que “piensa el ladrón que todos son de su condición”, siendo que los golpistas, confesos y convictos, no fueron otros que Chávez y sus seguidores (algunos están de ministros de su Gobierno, como Jesse Chacón), ello con independencia de los acontecimientos del 11 al 13 de abril de 2002 y de la descabellada maniobra antidemocrática de otro golpista como fue la de Pedro Francisco Carmona Estanga El Breve. Este discurso trasnochado de Chávez y sus adláteres, en el que todos los que tengamos una opinión distinta del oficialismo somos golpistas, oligarcas, imperialistas, y no sé ni cuántas estupideces más, como que ya huele en demasía y hastía a cualquiera. “Los análisis que apuntan a una nueva estrategia golpista” no dejan de ser puros pensamientos calenturientos o delirantes de personajes cuyas paranoias son ya bien conocidas. Nunca se presentan pruebas de tales planes. Siempre hablan de supuestas evidencias que sólo ellos conocen. Pero, lo que sí es cierto es que el afán conspirativo de Chávez y los suyos (les viene de antaño, y eso sí que está demostrado) les lleva a montar películas de cualquier calibre. Y así andamos, de conspiración en conspiración, de golpe en golpe... y tiro porque me toca. Debería darle vergüenza al señor David Carracedo utilizar como ariete contra el alcalde del municipio de Chacao (la Gran Caracas está conformada por cinco municipios: Libertador, Chacao, Baruta, Sucre y El Hatillo), Leopoldo López, su lapsus involuntario en el que afirmaba: “Hago un llamado a los jóvenes universitarios a que se organicen, a que se organicen entre las universidades, a que articulen mecanismos no pacíficos para poder expresar su frustración”, y que “en todas las declaraciones que yo he dado, siempre he llamado a la protesta no pacifica”. Leopoldo López, en un programa televisado, que vimos miles de personas, estuvo durante ¡¡15 minutos!! llamando a los jóvenes universitarios a manifestarse y concentrarse pacíficamente y de forma no-violenta, en un lapsus linguae, que duró 15 segundos (cuyos 15 segundos se repitieron hasta la saciedad en la cadena gubernamental Venezolana de Televisión –VTV- para acusarle y descalificarle); se equivocó sustituyendo no-violento por no-pacífico (que inmediatamente corrigió), y lo mismo le pasó cuando, en rueda de prensa desde el Ministerio del Interior, volvió a equivocarse, y volvió a autocorregirse, cuando sustituyó no-violenta por no-pacífica. Ciertamente es bastante triste ver cómo un sujeto, que previsiblemente esté siendo pagado por el gobierno chavista para difundir falsedades revestidas de veracidad, puede escribir esto y él mismo equivocarse, en un lapsus cálami, como cuando dice que “escucha la TV” (normalmente “se ve” la tele), o que “son recatadas, razonables y comprobables sus reflexiones”, es decir, aunque las haya intercalado entre comillas, ¿recatadas por ocultas, encubiertas, disimuladas, cautelosas?, ¿razonables porque las expone él y está investido de la razón y los demás no?, ¿comprobables porque han sido recogidas en algún aparato infalible o garantizado? ¡Qué bueno y fácil es ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio! Todo el mundo tiene derecho a equivocarse y a rectificar inmediatamente y sobre la marcha, en especial, cuando se están exponiendo ideas y argumentos y, además, se habla muy deprisa, que fue lo que le sucedió a Leopoldo López. Utilizar estos errores del alcalde Leopoldo López de la manera en que lo ha hecho este señor, no sólo es aberrante, sino que denota una absoluta falta de ética profesional. Sinceramente, dudo mucho que el señor David Carracedo sea un verdadero periodista. Otro tanto sucede con el caso del supuesto “robo” del coche por parte del diputado Óscar Pérez. Nada de “robo”, como quedó demostrado luego. Era un coche puesto a su disposición y servicio, mediante un acto administrativo, por parte de la Asamblea, y que tenía que entregar el jueves día 31. La policía lo apresó, un día antes, el miércoles día 30, por la tarde, empleando la violencia, poniéndole tres esposas y golpeándolo con saña, hasta que se dieron cuenta de la metedura de pata y lo soltaron sin siquiera, y como mínimo, presentarle disculpas. A ver, ¿qué razón había para soltarlo por la noche si tan convencidos estaban de que era culpable del robo del coche?, y ¿por qué no podía estar “esa misma noche en programas de TV”?, ¿es que tenía que haberse escondido y no denunciar lo que le ocurrió? ¿Por qué no cuenta usted toda la verdad, David Carracedo? ¿Por qué no dice quién le paga para que cuente tantos y tan grandes embustes? Usted hace un ejercicio indecente de supuesto periodismo independiente. Y, bueno, lo de los diez mil manifestantes y que todos son catires (según él, blancos) es para partirse de la risa. Yo sí he estado en todas esas manifestaciones y, desde luego, son muchísimos miles más, tantos que se desbordan plazas, calles y avenidas, con una variedad increíble de colores, no sólo de las banderas y pancartas, acuden negros y negras, mulatos y mulatas, blancos y blancas, rubios (son escasos en mi tierra), castaños, y hasta colorados y verdes. Sólo hay que repasar los vídeos colgados en YouTube para darse cuenta de la falacia que expone este señor, con independencia de que catire es una palabra venezolana que se refiere a los rubios, no a los blancos, listillo. ¿Ve cómo usted también se equivoca? Ítem más, en Venezuela no hacemos distingos de este tipo, por entender que son racistas. Finalmente, quiero agradecer a CANARIASAHORA.ES su deferencia por publicar este artículo que intenta hacer ver al lector que “no es oro todo lo que reluce”, y que “entre el trigo se encuentra mucha paja”; y este señor que escribió lo que ustedes pudieron leer el pasado domingo, día 3 del corriente mes de junio, sencillamente, no me parece que sea trigo limpio. Así que, como decimos los venezolanos: ¡Ojo pelao!, cuando nos referimos a que hay que estar muy atentos, para evitar ser confundidos o manipulados por los especialistas en la “contrainformación” o, como dije antes, desinformación. Un cariñoso saludo para todos los canarios desde Caracas (Venezuela).

Beatriz Vásquez

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha