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La independencia de Canarias

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Así, comprenderán, no se puede trabajar. Acumula uno recortes y papeles para buscarle sentido a algo y cumplir con estos folios de vellón y es tal el lío que no hay manera. Y por si fuera poco el barullo, ahí están los prontos descolonizadores, soberanistas y manda huevos que El Día promueve con tanto entusiasmo. No sé si los dichos prontos son producto del desconcierto general o si sólo procuran aumentarlo para que no miremos a los juzgados; colonialistas y perseguidores de patriotas, of course.

Es cierto que los aborígenes fueron masacrados y esclavizados y las islas reducidas a colonias. Aunque duden algunos los expertos de que jurídicamente tuvieran esa condición, lo cierto es que en la práctica lo fueron. Pero no es menos cierto que la barbarie de los conquistadores la secundaron muy a gusto nutridos grupos aborígenes; ahí están los "bandos de paces" tinerfeños y los participantes grancanarios en las conquistas de La Palma y Tenerife. No entro en sus razones sino que dejo sentado el hecho de que no pocos aborígenes ayudaron a establecer la colonia y los hubo que obtuvieron importantes datas de tierras y de aguas para su explotación.

Aquellos castellanos y aborígenes, pues, con los añadidos posteriores de gentes de otras procedencias, dieron lugar la clase dominante isleña que mantuvo durante siglos su bota bien afianzada sobre las islas; sin necesidad de que vinieran de fuera a enseñarles porque lo hacían de maravilla solos. Y a lo que voy: es un imposible dialéctico el limpio salto atrás que se propone, por encima de medio milenio de historia, y darle a los descendientes de conquistadores y colonizadores legitimación de oprimidos y asiento en el proceso de descolonización. Salvo, claro, que los pongan en las bancadas españolas así sean de Punta Hidalgo de toda la vida.

Puestos a descolonizar, empecemos por los colonialistas de hoy. Ya que se nos escaparon Pedro de Vera y Fernández de Lugo, plantemos cara a quienes hoy manejan las islas aquí mismo; no vaya a ser que sigan cortando el bacalao después de que Canarias acceda a la independencia. Lo demás, de venir, vendrá por añadidura. Nunca se sabe.

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