eldiario.es

Menú

El regreso de Fujimori

- PUBLICIDAD -

Fujimori se mandó a mudar en 2000. Aprovechó un viaje oficial a la cumbre de APEC (Foro Económico Asia-Pacífico) celebrada en Brunei para huir a Japón, desde donde envió un fax a Lima anunciando su renuncia a la presidencia de Perú. En Tokio vivió un exilio dorado. Preparó el regreso a Perú con escala en Chile en 2005, pero allí fue detenido por la policía. Tras las primeras semanas, pasó a un lujoso arresto domiciliario, con campo de gol incorporado. Parecía que las peticiones de extradición, formulada por tribunales peruanos nunca tendrían un resultado positivo. El grupo Alianza para el Futuro presentó su candidatura imposible en las elecciones de 2006, finalmente ganadas por el socialdemócrata Alan García, quien en la segunda vuelta contó con el apoyo de la derecha. Todavía intentó otra maniobra espectacular para escapar de la cárcel. Aprovechando su doble nacionalidad, presentó su candidatura a las últimas elecciones legislativas de Japón, país que nunca aceptó su extradición, por el Partido Nacional Popular, pero no salió elegido. La decisión chilena hace que el ex presidente, que entre otras cosas liquidó en Perú el Congreso y la Corte Suprema de Justicia por medio de un autogolpe de Estado, regrese a su país, donde será conducido ante los tribunales. Niega todas las acusaciones y añade perlas como su extraordinaria gestión entre 1990 y 2000, durante “los que acabé con el terrorismo y la hiperinflación”, dos de los más importantes problemas de Perú en aquellos años. El ex presidente acogió con cierta satisfacción, dicen, la orden de extradición porque así “tendré mi reencuentro con el pueblo peruano” y, sobre todo, porque sólo podrá ser juzgado por los delitos que reconocieron los jueces chilenos. “Saldré airoso” de las acusaciones, proclamó Fujimori, cuyos abogados no recurrieron contra la sentencia de la Corte Suprema. Al reconocer la decisión, fue trasladado a una prisión de su país, desde donde piensa salir como un héroe, aunque también pudiera verse sancionado a 30 años de prisión. Al menos, sus abogados esperan que el proceso se alargue hasta que cumpla 70 años de edad (tiene 69) y si resultara condenado pasaría algunos años bajo arresto domiciliario. Quiero decir que la justicia ya empezó con las rebajas. Fujimori politizará al máximo su proceso, aprovechando las horas bajas del presidente Alan García, forzando a su favor la mano de los tribunales y apoyándose en cierto apoyo popular con el que todavía cuenta. Escaso pero ruidoso y con representación parlamentaria ¿Una fantasía? Cuando el actual presidente Alan García regresó a Perú estaba acusado de gravísimas violaciones de los derechos humanos durante su Gobierno de la década de los 80. Y ya ven. Hoy ejerce como jefe del Estado. Lo mejor será abstenerse de cantar victoria, por muy “histórica” que parezca y sea la extradición de Fujimori.

Rafael Morales

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha