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Los HOMBRES BUENOS según Arturo Pérez Reverte

La enciclopedia -aquel hercúleo intento por parte de un grupo de intelectuales de acabar con el oscurantismo, el fanatismo, y la ignorancia no solo europea, sino del resto del mundo- llegó tarde, y mal, a nuestro país, como otras tantas cosas.

La España patriótica y católica, mangoneada por el Santo Oficio y por quienes no estaban dispuestos a permitir que las cosas cambiaran, hizo todo lo posible para evitar que aquellas 16 500 páginas incendiaran la bienpensante, farisea y arcaica sociedad.

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No obstante, y dado que nuestro país siempre ha sido pasto de contradicciones, la Real Academia Española de la Lengua encargó una edición de tan magna obra, la cual reposa, desde el siglo XVIII, en las sucesivas bibliotecas de la entidad.

A partir de este hecho, Arturo Pérez Reverte reconstruye el viaje de quienes fueron los responsables de acarrear con los veintiocho volúmenes desde Francia hasta nuestro país. Los escogidos para la misión son Don Pedro de Zárate, brigadier de Marina retirado, y Don Hermógenes Molina, bibliotecario de la Academia.

El primero, hombre de ideas avanzadas, audaz a pesar de su edad, y comprometido con los aires de cambio, es el contrapunto perfecto para Don Hermógenes, persona seria, religiosa y amante de las reglas. A pesar de todo, y como muy bien indica uno de los conspiradores que hará todo lo posible por hacer fracasar la empresa, ambos son honrados y cumplidores. Hombres buenos, según el acta.

El conspirador en cuestión responde al nombre de Don Justo Sánchez Terrón, académico como los otros dos, pero incapaz de aceptar ningún cambio, y mucho menos venido desde la lejana Francia. Sánchez Terrón contará con el también académico y periodista Manuel Higueruela para lograr que su complot llegue a buen puerto. En realidad, lo que ambos pretenden es evitar que las ideas volcadas en la Enciclopedia lleguen a todo el mundo, por lo que no dudan en contratar a una suerte de mercenario de la época, Pascual Raposo.

Por último, citar la aparición de Salas Bringas Ponzano, también conocido como el abate Bringas, una vez que los dos aventureros académicos llegan a París. Este personaje, que vivió y murió en la Francia revolucionaria, forma parte del grupo de los ilustrados españoles exilados ante la cerrazón y la persecución a la que eran sometidos por el Santo Oficio.

Entremedias el autor nos deleita con un libro de viajes de la época, fruto de su inmensa capacidad de síntesis y de ese malévolo juego que nos lleva hasta los callejones más recónditos de su invención.

Hombres Buenos es una historia sublime, porque demuestra que la educación fue, es y será la única herramienta que ayudará al ser humano a poder conocerse a si mismo, y además poder evolucionar.

El único regusto amargo que tiene la historia es comprobar que todavía hoy en día hay muchas personas empeñadas en evitar que la luz del conocimiento brille en nuestro país.  

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