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Se le "fue la pinza" y mató a su amigo de la niñez

LOS HECHOS SUCEDIERON EN 2011

El supuesto asesino de Christian Santana, que también apuñaló a la novia de éste, asegura que todo fue parte de un juego y que se le "fue la pinza" por causa del alcohol y las pastillas.

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El acusado de haber matado, tras atarlo con la excusa de un juego, a Christian Santana en Puerto del Rosario en 2011 y de haber apuñalado a su novia ha declarado que lo hizo bajo los efectos de las pastillas y el alcohol: "Vi un cuchillo y se me fue la pinza", ha relatado.

El procesado, David Egoy L.J., ha declarado ante la Audiencia de Las Palmas en los juzgados de Puerto del Rosario, a los que se ha desplazado la sección primera para juzgar este caso.

Los hechos se remontan al 13 de julio de 2011 cuando el acusado se personó en casa de Santana, amigo suyo desde la infancia, que en esos momentos estaba acompañado por su novia, Maddison Wrixon.

El procesado ha relatado hoy al tribunal que él y su amigo consumieron "pastillas y cervezas". A continuación, David le propuso a Christian un juego que ya había hecho, en otras ocasiones, con otros amigos y que consistía en maniatarlo sentado en una silla para luego demostrar quién tenía más valía soltándose.

El primero en participar en el supuesto juego fue el acusado que, tras soltarse, maniató a Christian. "Luego me fui a la habitación donde estaba Maddison, allí vi un cuchillo, había tomado pastillas y se me fue la pinza, aunque no recuerdo a quién apuñalé primero", ha reconocido ante la sala.

"Fueron tres puñaladas a Christian y dos o tres a la chica", ha relatado ante una pregunta de la fiscal del caso, para luego continuar argumentando que paró el apuñalamiento cuando se dio cuenta "de lo que estaba sucediendo".

En el escrito de la Fiscalía, se recoge que David L.J. se dirigió hacia Christian, que se encontraba con las manos atadas con cinta aislante e intentando asistir a su novia, "con la intención de acabar con su vida o a sabiendas de que podía causar su muerte y le clavó el cuchillo en numerosas ocasiones".

En el cuerpo de Christian se localizaron puñaladas en el mentón, en la zona axilar, en las extremidades superiores y en la región torácica hasta sumar 16, produciendo algunas de ellas heridas mortales al provocar una hemorragia en la cavidad torácica.

David L.J. ha reconocido, ante una pregunta de la acusación particular, "ser agresivo y perder la noción del tiempo" cuando toma pastillas y ha señalado que, tras ver el cuerpo de Christian rodeado de sangre, "se asustó y no llamó a la ambulancia".

Por el juicio han pasado esta mañana 18 testigos, uno de ellos, la otra víctima Maddison Wrixon, que desde un primer momento ha aclarado que su novio se refería a al procesado como un amigo.

Wrixon ha explicado que ella permaneció, en todo momento, en la habitación preparándose para acudir a la autoescuela mientras ellos estaban en el salón. "No oí ninguna discusión entre ambos", ha señalado.

A continuación, ha relatado que vio "por el rabillo del ojo cómo David había entrado a la habitación y me estaba apuñalando, aunque no lo sentía por el shock, hasta que caí en la cama".

Entre lágrimas, la joven de 20 años ha comentado que tiene en su cuerpo 23 marcas de cicatrices además de lesiones en una pierna que le impide caminar con normalidad.

Desde la agresión, Maddison Wrixon asegura estar "mentalmente mal", una situación por la que ha tenido que dejar los estudios y que le produce miedo a salir sola a la calle.

Entre los testigos, hoy han declarado vecinos del asesinado, dos policías locales, funcionarios, personal sanitario y policías nacionales.

Aunque poco después de su detención, David L.J. reconoció que se trataba de un ajuste de cuentas por una deuda de drogas, durante el juicio ha negado que esto fuera así.

Sin embargo, uno de los policías nacionales que participó en su detención ha relatado que, tras acudir a la vivienda del acusado, donde lo encontró con "un cuchillo y un bate de béisbol en una mano y en la otra un porro", este le confesó: "apuñalé a un tío por una deuda de drogas".

Entre los testigos también se encontraba el padre del fallecido, José Antonio Santana, que ha reclamado "la máxima condena".

Por otro lado, los dos forenses han indicado que las lesiones con arma blanca en el cuerpo de Christian Santana demuestran que se aplicó el arma con violencia y han señalado que los análisis realizados a la víctima confirmaron la existencia de restos de cocaína en sangre.

El fiscal pide en total 29 años de prisión para David Lemus, 18 por delito de asesinato y 11 por tentativa de asesinato, además de indemnizar a Maddison Wrixon con 62.805 euros, mientras que la defensa pide la libre absolución.

Mañana será la segunda jornada del juicio donde continuarán las declaraciones antes de que quede listo para sentencia.

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