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Forja Lebrija, calidad artesanal única y adaptada a tendencias arquitectónicas y decorativas

19 de octubre de 2026 20:35 h

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A Juan José Gómez le encantó la herrería “desde el primer momento”. Sus bisabuelos eran alfareros y su madre bordadora por lo que con esos antecedentes no fue raro que se dedicase a la artesanía. “Me llamó mucho la atención trabajar con el hierro, moldearlo cuando está caliente y decidí entrar en ese mundo. Me entró muy profundamente el oficio y [las ganas de] recuperarlo”, dice. 

Gómez se inició en el sector de la carpintería metálica una vez terminó sus estudios de herrero-forjador, pero no le entusiasmaba la herrería moderna industrial. Tampoco encontraba ninguna oportunidad local ya que en Lebrija la forja tradicional se centraba principalmente en la fabricación de aperos de labranza y otros útiles agrícolas. Pronto supo que debía cubrir esa necesidad tanto empresarial como personal. “Monté mi primer tallercito en 1996 y ahí empecé a coger clientela”, recuerda. 

Tras un impasse, creó Forja Lebrija en 1998 en la cochera que le prestó su abuelo. Nacía un proyecto de vida que en la actualidad es el único taller que cuenta con el distintivo 'Andalucía Calidad Artesanal' en el oficio de forja herrería.

Por la rejería tradicional

La actividad principal de Forja Lebrija es la creación y la restauración de herrajes tradicionales: cancelas, balcones, barandillas, verjas y rejas. “Nuestra cancela está totalmente fabricada a mano y podemos echar unas 200 horas”, apunta.

El taller es un refugio artesanal donde se moldean perfiles de hierro macizo con distintas formas y medidas. El hierro se curva, se estira, se retuerce, se raja… gracias al trabajo en la fragua y el yunque. El proceso de elaboración retrotrae a Gómez al XIX y es previo a la llegada de las piezas de hierro prefabricadas que, en la actualidad, predominan el mercado.

Forja Lebrija defiende la rejería tradicional que no sólo sirve como un elemento de protección sino que cuenta un valor decorativo y estético en el paisaje arquitectónico andaluz. Por ello pide a las administraciones la necesidad de no derribar edificios antiguos, proteger las fachadas y los herrajes tradicionales.

Este artesano reconoce que industrialización del sector fue un “alivio para los artesanos” ante el volumen de trabajo y las horas invertidas. Comenzó entonces una época que combinó la elaboración artesanal con una línea nueva de productos industriales. Sin embargo, con los años, se impuso lo industrial y acostumbró a los clientes a sus precios por lo que a mediados de siglo XX la figura del herrero-forjador pasó a ser sustituida por el carpintero metálico. 

Adaptación al mercado

Gómez no cree que la forja andaluza esté en peligro pese a que “cada vez hay menos talleres que se decían verdaderamente a la artesanía”. Además apunta que “los maestros artesanos viejos se han ido jubilando y en los últimos años han entrado pocos aprendices en el sector”.

Sin embargo, está convencido de que sólo hay que amoldarse a las distintas épocas, líneas de trabajo y tendencias arquitectónicas y decorativas.

De su taller también salen esculturas urbanas, galardones para la entrega de premios, mesas graduales y todo tipo de objetos domésticos y ornamentales. “Esto tiene su clientela, que ya sabe lo que viene buscando”, señala Gómez, que reconoce que “del boca a boca salen muchos trabajos”.

Además de ejecutar ideas para clientes particulares, Forja Lebrija ha colaborado en proyectos con organismos oficiales, administraciones públicas y entidades privadas para la conservación y puesta en valor del patrimonio. Es el caso de las rejas del presbiterio de la Iglesia de Jesús, en Murcia, o de los trabajos realizados en los Reales Alcázares de Sevilla. Su constancia le han llevado a realizar encargos más allá de España, en países como Francia, Portugal y Alemania.

Maestro artesano

A Gómez no le pesa el legado de la herrería artesanal aunque afirma que le ha quitado mucho tiempo con su familia. Ha recogido premios y distinciones –Premio Andaluz a la Artesanía en 2019 o Premio de las Artes de la Construcción 2025– y ha sabido convertir su pasatiempo en un trabajo. 

En 2023 inauguró, en unas nuevas instalaciones de la calle Alfarero, lo que quizás es su obra cúspide: el Centro de Interpretación del Hierro en el municipio sevillano de Lebrija. Allí empezó impartiendo cursos especializados de corta duración y recibiendo visitas turísticas para conocer el proceso de elaboración. El taller se ha convertido en un punto de interés artesanal en Andalucía y en 2024 recibió el galardón 'Turismo Industrial Provincia de Sevilla'.

El conocimiento de Gómez es transmitido y compartido en su Escuela del Hierro, uno de los pocos centros en España –sólo hay cinco a nivel nacional– acreditados para impartir el certificado profesional de elaboración de piezas forjadas. Este espacio ofrece a los estudiantes la oportunidad de conocer el oficio y mantenerlo vivo. “Hemos formado a 45 alumnos en este año y medio y el 85% ahora mismo está trabajando en el sector bien de herrero–forjador, bien de herrero de carpintería metálica o bien de soldadura”, señala. Y remata: “Hay relevo generacional y no va a haber falta de herreros-formadores”.