La portada de mañana
Acceder
La pareja de Ayuso multiplicó por siete sus ingresos de Quirón tras iniciar su relación
Qué piensan los expertos sobre el acuerdo de Irán y EEUU
Opinión - La buena fortuna de González Amador, por Isaac Rosa

Plástico con muchas vidas: logran fabricar nuevo poliestireno a partir de residuos difíciles de reciclar

Candela Canales

18 de junio de 2026 22:35 h

0

El poliestireno está presente en multitud de objetos cotidianos, desde bandejas alimentarias y vasos desechables hasta embalajes protectores de electrodomésticos o materiales aislantes para la construcción. Sin embargo, una vez convertido en residuo, su gestión plantea importantes dificultades y gran parte acaba en vertederos o se destina a valorización energética. Ahora, una investigación desarrollada en Aragón ha demostrado que este plástico puede volver a convertirse en materia prima para fabricar nuevos productos de la misma calidad.

El avance ha sido logrado por el Grupo de Investigaciones Medioambientales del Instituto de Carboquímica (ICB-CSIC), que trabaja en el reciclaje químico del poliestireno dentro del proyecto SUSCHEMPOL, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación y desarrollado junto a otros centros de investigación y empresas. La participación del equipo aragonés se centró en la valorización de residuos de neumáticos fuera de uso y de poliestireno. Para ello recurrieron a la pirólisis, un proceso que consiste en calentar los materiales en ausencia de oxígeno y a temperaturas moderadas para descomponerlos de forma controlada.

“Lo que planteábamos era recuperar el monómero de forma selectiva”, explica el investigador Ramón Murillo. En el caso del poliestireno, ese monómero es el estireno, la molécula a partir de la cual se fabrica posteriormente el plástico. Durante el proyecto, los investigadores llevaron a cabo una campaña experimental centrada en mejorar tanto la conversión del residuo como la calidad de los productos obtenidos. El resultado fue la recuperación de estireno con un elevado grado de pureza. “Si combinamos unas condiciones adecuadas con un proceso de purificación, obtenemos el monómero con un porcentaje de pureza muy alto”, señala Murillo. Tras la etapa de destilación, el equipo logró alcanzar concentraciones superiores al 95%.

Demostrar que la economía circular es posible

La investigación fue un paso más allá de la simple recuperación de materiales. Una vez obtenido el estireno, los científicos volvieron a transformarlo en poliestireno para comprobar que podía utilizarse de nuevo como materia prima.

“Con ese monómero se llevó a cabo su repolimerización para demostrar que podía ser una economía circular, que el propio monómero era materia prima para volver a hacer ese producto”, resume el investigador. Los resultados confirmaron que el material obtenido era indistinguible del poliestireno comercial, lo que abre la puerta a reducir la dependencia de materias primas fósiles en la fabricación de este tipo de productos.

Aunque España no figura entre los principales productores europeos de poliestireno, sí existe una importante industria transformadora vinculada a sectores como el envase, el embalaje, la construcción o el aislamiento. Desde el punto de vista ambiental, uno de los mayores retos es la gestión de los residuos generados, especialmente en el caso del poliestireno expandido (EPS), más conocido como porexpán o corcho blanco. Su gran volumen y reducido peso dificultan y encarecen tanto la recogida como el transporte y el reciclaje. Según los datos recopilados por el equipo investigador, en España solo se recicla aproximadamente el 22,5% del residuo de EPS generado cada año. El resto acaba mayoritariamente en vertederos o se utiliza para obtener energía mediante su combustión.

El siguiente paso: llegar a la industria

Uno de los rasgos característicos del trabajo desarrollado por el Instituto de Carboquímica es su orientación hacia aplicaciones reales. El proceso ya ha sido validado en escalas avanzadas de desarrollo tecnológico, próximas a las necesarias para su implantación industrial. “Siempre intentamos hacer procesos químicos que sean escalables, que lleguen a la industria y a la sociedad”, destaca Murillo.

El investigador explica que la tecnología se encuentra ya en una fase muy cercana a su posible industrialización. El siguiente objetivo será encontrar empresas interesadas en desarrollar y aplicar el proceso a gran escala. Desde el CSIC ya se han realizado acciones de difusión para dar a conocer la tecnología entre potenciales socios industriales, aunque el equipo considera que el proyecto aún tiene margen para ganar visibilidad.

“El proceso funciona muy bien, los rendimientos son muy altos y hemos sido capaces de demostrar que recuperamos el monómero, que ha funcionado perfectamente en la creación de nuevos plásticos”, concluye Murillo. De consolidarse su aplicación industrial, esta tecnología permitiría avanzar hacia un modelo más circular para uno de los materiales más utilizados en la vida cotidiana y, al mismo tiempo, reducir la cantidad de residuos que terminan acumulándose en vertederos.