La astronauta Koch apuesta por utilizar la Luna para explorar la existencia de vida en el universo
La astronauta estadounidense Christina Koch, una de las tripulantes de la misión Artemis II de la NASA que en abril hizo historia al orbitar la Luna, se ha mostrado partidaria este martes de emplear este satélite para explorar la existencia de vida en otras partes del universo.
“Una de las cosas más importante que podemos averiguar es si no estamos solos. La Luna forma parte de la respuesta a esa pregunta”, ha dicho Koch en una rueda de prensa en Oviedo, donde el viernes recogerá, de manos de la princesa Leonor, el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2026.
Caminatas espaciales femeninas
La astronauta, que fue distinguida con este galardón porque “su esfuerzo de superación personal ha contribuido a extender las fronteras de la humanidad, apoyada en un amplio trabajo colectivo”, ha asegurado que hay “mucha ciencia” que se puede practicar en la Luna, con el objetivo de conocer más cosas sobre este satélite y también para “aprender más sobre nosotros mismos”.
A preguntas de los periodistas, Koch, la primera en hacer caminatas espaciales femeninas y la que más días ha estado en el espacio (328 días en un único vuelo), ha comentado que le gustaría diseñar un experimento para ver “si estamos solos” y, en este sentido, ha explicado que la parte oculta de la Luna resulta “muy interesante” y en ella se podrían ubicar “telescopios de radio, en un entorno pacífico, donde podría detectarse señales de vida en lugares muy lejanos”.
La Tierra, como el dedo pulgar
Sobre la posibilidad de encontrar un lugar para habitar lejos de la Tierra, ha indicado que a ella no le motiva personalmente “terraformar” lugares como Marte y que su interés pasa por “saber apreciar” el mundo en que vivimos y darnos cuenta de lo “frágil y especial que es”.
“Es mucho trabajo terraformar un planeta. Espero que aprendamos que es importante conservar y amar el planeta en que nos encontramos y cohabitarlo con los demás”, ha apuntado al respecto.
La astronauta, que ha subrayado que supone un “gran honor” recibir el Premio Princesa de la Concordia, ha explicado que cuando observó desde la nave Orion de la misión Artemis II la Tierra como un punto “más pequeño que el dedo pulgar” se sintió afortunada de “tener un lugar donde los humanos pudieran hacer un mundo conjuntamente”.
La apuesta por la escucha
En este sentido, ha subrayado que en esos momentos sintió que las personas forman parte de “la misma tripulación” y que deben apostar por “juntarse” y “escucharse” y trabajar por las cosas que les asemejan.
“Nos podríamos escuchar y crear el mundo que queremos, a pesar de nuestras diferencias. Si podemos lograrlo, entonces gran parte de nuestras preocupaciones se reducirían”, ha comentado al respecto.
Combatir el miedo
Koch ha confesado haber sentido miedo en momentos como cuando realizó su caminata espacial al ver la “oscuridad del espacio”, pero ha defendido que esa sensación, que es “normal” sentir en ocasiones, no puede impedir hacer “cosas desafiantes”.
“Intento cambiar ese sentimiento de miedo para centrarme en lo que tengo que hacer para que la misión tenga éxito”, ha dicho ante los medios tras insistir en que lo hace de este modo para evitar que “esa emoción afecte de forma negativa”.
En su opinión, lo que hace bueno a un astronauta, especialmente para las misiones largas, es ser un buen compañero dentro del equipo, tener habilidades para vivir en grupo, además de “saber escuchar” y apostar por la comunicación.
Al mismo tiempo, ha asegurado que hay que trabajar de manera conjunta, hacerlo “con humildad” y saber pedir ayuda entre los miembros de la tripulación para que la misión tenga éxito.
Nuevo desempeño
Koch, que es ingeniera eléctrica y física, ha sido nombrada por la NASA como subdirectora de ingeniería, un cargo al que accede con “muchas ganas” y que le permitirá contribuir a asegurar que las misiones “sean técnicamente viables”.
La astronauta también ha reconocido que el actual es un “momento estupendo” para la exploración espacial, dado que existen diferentes actores en este campo, y ha calificado de “saludable” el presupuesto con que cuenta la agencia espacial de Estados Unidos.