Netanyahu aprieta la tecla del Senado contra Obama
El Senado de EEUU ya sabe de qué lado está en el enfrentamiento entre Obama y Netanyahu a causa del programa nuclear iraní. La duda ofende. Los senadores prefieren apoyar al líder de un país extranjero que a su propio presidente. Ya suponemos que los republicanos no van a sentir una cercanía especial con su adversario en plena campaña. Pero no se trata de una disputa ideológica. El resultado de la votación fue 90 a 1. Un margen que llenaría de orgullo a Kim Jong-un.
La resolución aprobada establece como prioridad impedir que Irán obtenga “la capacidad” de producir un arma nuclear. Y rechaza por completo la idea de la contención de un Irán con esa capacidad. Es decir, si Irán hubiera alcanzado esa posición, o estuviera a punto de hacerlo, aunque no hubiera completado la fabricación de una sola cabeza nuclear, la guerra sería la única respuesta. Obviamente, los senadores están mucho más cerca de la posición de Netanyahu que de la de Obama.
Por eso, grupos conservadores norteamericanos difunden anuncios contra Obama como el de arriba. No se necesita más carga de la prueba que las declaraciones del primer ministro israelí. Con eso es suficiente para ordenar que despeguen los aviones.
Netanyahu viaja en unos días a Nueva York para asistir a la Asamblea General de la ONU. Allí se entrevistará con Hillary Clinton, no con Obama, algo que se daba por hecho hace unos pocos meses. Estaba marcada como una de las citas clave para intuir lo que ocurrirá en otoño, si habrá o no ataque a Irán. Hasta que al final Obama se cansó de tanta interferencia de Netanyahu en la campaña electoral. Todo el mundo da por hecho que al israelí le encantaría una victoria de Romney. Está en su derecho, pero se supone que debería disimular un poco.
No ya la Casa Blanca, sino el propio mando militar norteamericano ha descartado apostar de momento por la carta de la guerra. Esa vía parece cerrada, por lo que Netanyahu ha activado el plan B de costumbre en las relaciones entre EEUU e Israel. Si la Casa Blanca no atiende a razones, AIPAC se ocupa de movilizar al Congreso contra su presidente.
Evidentemente, cualquiera que crea que eso demuestra el poder del lobby judío en EEUU es un antisemita desinformado de oscuras intenciones.