Rusia, es responsable, esta vez. Los otros, como siempre, también

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Por Francisco Morote y Chema Tante, de Attac Canarias

Con ocasión de esta situación bélica en Ucrania, que atribula a un mundo que parece olvidar todas las otras guerras que, en este mismo momento, están ocurriendo, asistimos a una profusión de comunicados de organizaciones, con mejor, pero también con peor voluntad, dando por buenos los argumentos de una de las partes y adjudicando toda la responsabilidad a la otra.

Sin embargo, es preciso contemplar la situación en su conjunto. Quien desata las hostilidades en una guerra, es culpable. Pero quien amenazó, hostigó y provocó, no lo es menos.

Y este razonamiento es válido para la guerra en Ucrania, pero también para tantas otras que están ahora en desarrollo o lo han estado recientemente, en Palestina, en el Sáhara Occidental, en Yemen, en Etiopía, en Siria y Líbano, en Rojava-Kurdistán, en Afganistán, en Irak, en Myanmar, en el Sahel-Gana-Mali-Burkina Faso-Mozambique-Congo, en Latinoamérica contra el activismo social y ecológico… Conflictos, todos ellos, donde las armas matan y generan sufrimiento, exactamente igual que en Ucrania, y de los que huyen multitudes de personas buscando refugio. La guerra en Ucrania, que, con mucha razón, estremece, despierta solidaridad entre los países opulentos, que, sin embargo, han permanecido y permanecen impasibles ante todas estas guerras, también crueles y letales, y han negado amparo y protección a las personas refugiadas, que son abandonadas, muriendo muchas de ellas en el intento de ejercer su derecho a una vida digna.

La inmensa mayoría de estas guerras actuales han sido o son iniciadas y/u olvidadas por los mismos estados que ahora, con mucha razón, pero también con mucha hipocresía, denuncian y se horrorizan por la invasión rusa a Ucrania.

Como nosotros escribimos desde Canarias, puerta sur de la Unión Europea, denunciamos, concretamente, que se advierta sobre el peligro de una guerra “a las puertas de la Unión Europea”, mientras se permite y se apoya que un socio preferente de la UE y de EE. UU., como es Marruecos, mantenga una ocupación ilegal y hostil, y una guerra en el Sáhara Occidental, contraviniendo un mandato de ONU, a 90 millas de esta, repetimos, Puerta Sur de Europa.

La guerra de Ucrania nunca debió iniciarse y Rusia deberá responder por su invasión. Sin embargo, Estados Unidos, la Unión Europea, el Reino Unido y la OTAN, su brazo armado ofensivo, han estado provocando y amenazando las fronteras de Rusia.

La invasión de Ucrania por Rusia no puede justificarse, pero apoyar el riesgo que significa Ucrania y mantener bases militares, tropas, barcos y aviones cercando a Rusia, tampoco.

No se puede decir que los estados de la OTAN (que no debía existir) y sus dirigentes no son imperialistas, ni han hecho brutales agresiones jamás. Ni contra Serbia, ni contra Afganistán, ni contra Libia. 

No se puede decir que la OTAN es defensiva, cuando, en lugar de disolverse como hizo el Pacto de Varsovia, ha crecido en número de miembros y ha extendido su amenaza hacia el este, en clara vulneración del espíritu de los acuerdos que dieron fin a la Unión Soviética.

No se puede decir que Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Europea, con su brazo armado ofensivo de la OTAN, no han estado ni están haciendo una Guerra Fría 2.0. contra Rusia (y China, también). Una acción claramente hostil, con la existencia creciente y cercana a Rusia de bases y tropas, con la adopción de restricciones económicas, y permitiendo el maltrato a las poblaciones rusoparlantes del Donbás.

Pero nosotros, la Red Europea de ATTAC, nos anticipamos a los acontecimientos, tuvimos la lucidez de escribir y denunciar el acoso contra Rusia e hicimos, ¡en junio de 2021! una Declaración titulada “Distensión con Rusia en lugar de Guerra Fría 2.0” (https://attac.es/distension-con-rusia-en-lugar-de-guerra-fria-2-0/), de la que citamos algunos párrafos de nuestra Declaración de entonces:

“Hoy en día, esto significa aceptar el principio de seguridad indivisa, tal y como se practicaba en la Ostpolitik de Willy Brandt, es decir, la idea de que la seguridad sólo puede lograrse conjuntamente y teniendo en cuenta los intereses de seguridad de la otra parte.

Significa una política activa de distensión en lugar del despliegue de la OTAN, el rearme y la Guerra Fría.

Significa diálogo político para resolver los conflictos, en lugar de confrontación y división del mundo de nuevo en campos hostiles.

Significa cooperación y relaciones de buena vecindad en lugar de una política de sanciones.“

Seguridad indivisa, teniendo en cuenta los intereses de seguridad de la otra parte; distensión, en lugar de despliegue de la OTAN; diálogo político, en lugar de confrontación; cooperación, en lugar de política de sanciones...

Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Europea, la OTAN en una palabra, hicieron justamente lo contrario.

Si se hubiera hecho como nosotr@s planteábamos en nuestra Declaración, en lugar de hostigar a Rusia desde 1992 hasta hoy, a buen seguro que la invasión de Ucrania no se habría producido.

La Guerra en Ucrania es lamentable e intolerable, como todas las guerras. Rusia, esta vez sí, no como en 1941, es culpable. Pero Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Europea, también son culpables, porque las hostilidades podrían cesar de inmediato. Bastaría con un reconocimiento de la neutralidad de Ucrania, el alejamiento de las bases de la OTAN de las fronteras rusas, previa a su disolución, y el cumplimiento de la amplia autonomía de los territorios del Donbás. Nada nuevo, por cierto, pero todo incumplido.

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