Todos menos dos
Los motivos esgrimidos por Juan Santana, el hombre de Soria al frente de la gestora de Fuerteventura, para acometer la purga de los cien son claritos: los expedientados se han dedicado últimamente a poner a caer de un burro al presidente regional; han hecho declaraciones públicas en su contra; algunos hasta se atrevieron a participar en aquella espontánea manifestación en el Parador, y otros han acudido a reuniones convocadas por el ex presidente del invento, el ya mentado marqués. En el grueso del pelotón se sitúan los que no han incurrido en nada de eso, pero qué se le va a hacer. Sí que están en pecado mortal la hija del marqués, la diputada nacional por las Palmas Pilar González, y la senadora por Fuerteventura Ana Padilla, que al menos han participado en reuniones clandestinas. Pero Santana ha preferido no majarse los dedos con estas dos señoras a sabiendas de que un expediente contra ellas aquí habría de remitirse de inmediato a Génova por su condición de parlamentarias nacionales, y tampoco hace falta tanta pelotera. ¿Verdad?
Sobre este blog
El blog de Carlos Sosa, director de Canarias Ahora