Cosas de jueces y magistrados
Mientras se generan esas presiones en las capas altas de la atmósfera, la Justicia de todos los días continúa haciendo su trabajo. La Audiencia Provincial de Madrid ha puesto fin a la felonía de dos guardias civiles adscritos al Seprona (manda Trillos) que, en comandita con un juez antiabortista, puso la ley del revés para perseguir a una clínica y a unas mujeres que jamás cometieron delito. Ni indicios que los fundó. Otra magistrada, en este caso de lo Social, ha certificado que el despido de José Tomás (el sastre, que no el torero) fue improcedente, lo que da validez a su versión sobre los trajes a la medida que Camps jamás pagó, aunque pudiera hacerlo. Incluso en metálico. Todo ello en la misma semana en que nos enteramos de que un tribunal de la Audiencia Nacional, del que formó parte Enrique López, ex portavoz del anterior Consejo General del Poder Judicial (hay que ver qué estratégicamente coloca el PP a los suyos, incluso al que servía de enlace con la prensa), ha dado más credibilidad al Mando Central Norteamericano en Irak que a la versión de todos los testigos que vieron morir al periodista José Couso en el hotel Palestina.
Sobre este blog
El blog de Carlos Sosa, director de Canarias Ahora