Sobre este blog

El blog de Carlos Sosa, director de Canarias Ahora

Detrás vino Barrilete

Al pobre Armando Marcos, amigo del Barrilete, le tocó la primera en la frente, porque García-Alcalde y Moll llegaron hasta el Constitucional después de que la Audiencia Provincial ratificara la absolución del periodista dictada por el Juzgado de lo Penal 1 por un delito de injurias. El Tribunal Constitucional determinó, en junio de 2005, que las apreciaciones de Marcos sobre los directivos de la competencia “poseen indudablemente la condición de injuriosas”. Y añade otra frase para el libro de estilo del diario de García: “Poco importaba, en efecto, a la opinión pública canaria si los señores Moll o García-Alcalde tenían o no depresiones o paranoias, si eran ególatras o falsos beatos. Por otra parte, para hacer llegar el mensaje de que manipulaban ciertos medios de comunicación no resultaba necesario acompañarlo de toda una serie de improperios que nada añadían a esa idea-eje y que excedían con mucho de la crítica acerba que debe soportar un personaje público en lo relativo a su actuación en tal concepto. Para desarrollar tal idea y mantener el contexto del artículo, no eran necesarios los calificativos de «piratas», «embusteros», «difamadores y perros»; ni aludir a «sus antojos, sus ambiciones, sus egoísmos, sus intrigas, sus venenos y sus papeles»; ni remitirse a una supuesta conversación en la que se calificaba a uno de los recurrentes de cínico, egoísta, ególatra y personaje siniestro”. Detrás de Armando Marcos vino Barrilete. Pero eso será en otro capítulo, si les parece bien.

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