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El histórico telescopio JKT de El Roque funcionará por control remoto con fines científicos, educativos y de divulgación

El Jacobus Kapteyn (JKT), tras más de una década de inactividad, volverá a observar el firmamento desde las cumbres de Garafía tras haber sido transformado en un telescopio automático que puede ser manejado a distancia por Internet.

Dentro del telescopio Jacobus Kapteyn (JKT) el pasado 10 de octubre, en la ceremonia del reestreno del JKT. Foto: IAC

Dentro del telescopio Jacobus Kapteyn (JKT) el pasado 10 de octubre, en la ceremonia del reestreno del JKT. Foto: IAC

El histórico telescopio Jacobus Kapteyn (JKT), situado en el Observatorio del Roque de Los Muchachos, en las cumbres de Garafía, gracias al acuerdo entre el consorcio de universidades de Estados Unidos SARA (Southeastern Association for Research in Astronomy) y el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), después de más de una década de inactividad, tras haber sido transformado en un telescopio que funciona por control remoto, operará con fines científicos, educativos y de divulgación.

El IAC, en una nota, indica que “la actualización de los sistemas del JKT para realizar operaciones remotas ha corrido a cargo de la empresa Astronomical Consultants and Equipment, de Tucson (Arizona, Estados Unidos). Al acto de reapertura, llevado a cabo el pasado sábado 10 de octubre, como ha informado LA PALMA AHORA, asistieron Terry Oswald, presidente de SARA, arropado por numerosos miembros de su comité de dirección; Rafael Rebolo, director del IAC, y autoridades y científicos relacionados con el proyecto.   

Tiempo de observación

El telescopio de un metro Jacobus Kapteyn (JKT) fue encargado por el Reino Unido, Irlanda y los Países Bajos hace más de treinta años para formar parte del Observatorio del Roque de los Muchachos (ORM). El objetivo era aprovechar las excelentes condiciones atmosféricas de esta escarpada isla volcánica, indica el IAC en la nota. “Cambios en las prioridades de financiación del Grupo Isaac Newton (ING), al que pertenecía, determinaron el fin de sus observaciones tradicionales en 2003 y fue cedido al Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) en 2012”, añade.

El acuerdo internacional entre el consorcio SARA y el IAC, así como la posibilidad de operación remota entre continentes que permite Internet, “ha dado una nueva oportunidad de hacer ciencia a este telescopio”.

Rafael Rebolo, director del IAC, destacó en el acto que “la incorporación del JKT  a la red de telescopios de SARA  permite una extraordinaria cobertura temporal en el hemisferio Norte, pero también el acceso del IAC con tiempo propio en telescopios en el sur que nos ayudará a hacer mejor ciencia desde ambos continentes”.

El personal del IAC tendrá tiempo de observación en el JKT y podrá establecer nuevos proyectos de colaboración con científicos de SARA que utilicen otros telescopios.

¿Qué es SARA?

SARA es un consorcio de universidades, que ya opera por control remoto instrumentos situados en Arizona y Chile. Los centros participantes son los siguientes: Florida International UniversityFlorida Institute of TechnologyEast Tennessee State UniversityValdosta State UniversityAgnes Scott CollegeBall State University, the University of Alabama, Butler UniversityValparaiso UniversityClemson UniversityTexas A&M University-Commerce, y  Embry-Riddle Aeronautical University, además del IAC, que ahora también forma parte. SARA también colabora con la comunidad astronómica chilena y el Lowell Observatory, lo que les da acceso a un telescopio en Cerro Tololo (Chile), explica el IAC.

Los astrónomos “se sirven de estos instrumentos para investigar desde asteroides hasta cuásares. Asimismo se utilizan en las aulas, con la participación activa de los estudiantes, y en actividades de divulgación científica”. La operación remota de los telescopios permite su “uso inmediato, ahorrar costes en viajes y una gran flexibilidad en la repartición del tiempo de telescopio entre diversos proyectos”. 

El IAC destaca que “el nuevo telescopio de La Palma aporta ventajas adicionales”. Por un lado, “SARA dispondrá de un instrumento en un sitio excelente para la observación astronómica. Por otro, su posición (longitud) permitirá observar durante 16 horas seguidas fenómenos astronómicos al encadenar las distintas facilidades del consorcio (cuando se hace de día en La Palma, se hace de noche en Arizona)”.

También presenta en su faceta “educativa y de divulgación científica la ventaja añadida de las casi siete horas de adelanto respecto a la hora en el Este de los Estados Unidos, lo que permite que ¡los observadores allí puedan observar la noche de día. O, dicho de otro modo, una sesión de observación puede durar de mediodía a medianoche. También es cierto al revés: desde España se podrá observar en Arizona hasta que allí salga el sol (mediodía, hora española). ¡Ideal para los colegios y las universidades!”, concluye el IAC.

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