Las disculpas de González Pons
González Pons se disculpa porque esa foto no es la que el PP quiere. Esa foto refleja la normalidad que poco a poco se apodera de la vida institucional en Euskadi y ese no es el escenario deseado por el Partido Popular.
A este PP cortoplacista, dispuesto a aplaudir rumores sobre la incapacidad de pago del Estado y satisfecho con las cifras de paro, que considera su pasaporte para La Moncloa, le provoca urticaria una foto que desmiente el relato convulso y tremendista de unas instituciones vascas en manos de los herederos de ETA.
En las declaraciones de Pons hay otro aspecto a destacar: el discurso del Partido Popular sobre Bildu. Podrá gustar o no, pero Bildu es a día de hoy una fuerza política homologada a cualquier otra. Y no porque el valor se le suponga, sino tras una convalidación del Tribunal Constitucional por la que no ha pasado ningún otro partido.
Es por tanto una indecencia referirse a Bildu como los sucesores de ETA, o decir que ETA gobierna numerosas instituciones en Euskadi mediante Bildu. Es una infamia.
Cierto que puede recoger en sus filas a simpatizantes de la extinta Herri Batasuna, pero en la misma medida que el Partido Popular ha acogido en las suyas a los herederos sociológicos del franquismo, sin que ello signifique pérdida de calidad democrática para los populares, o les descalifique para representar a una gran parte de la ciudadanía de este país.
Llamar a la prudencia, apelar al sentido de Estado o exigir responsabilidad son tareas inútiles cuando hablamos de un partido como el PP, que está dispuesto a jugar con el sufrimiento de millones de españoles con tal de llegar a La Moncloa.
*Carlos Espino es secretario insular del PSC-PSOE en Lanzarote
Carlos Espino*
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