Escuchar a las africanas: voces que transforman el mundo
En un momento global en el que el feminismo se juega su credibilidad entre la mercantilización, las lecturas simplistas del mundo y las tensiones geopolíticas, mirar hacia las mujeres y los feminismos africanos no es solo un ejercicio de justicia histórica: es un acto de responsabilidad intelectual. Desde hace veinte años, Casa África trabaja con constancia para acercar a las audiencias españolas las voces de africanas que están transformando sus sociedades desde la economía, la tecnología, la ciencia, el pensamiento crítico, el activismo, el arte o la literatura. Voces imprescindibles, muchas veces ignoradas en las narrativas que circulan en nuestros medios o en redes sociales, normalmente contaminadas por una regresión de los valores democráticos y de convivencia y por una serie de prejuicios sobre el continente africano, tradicionalmente incomprendido en esta parte del mundo. Algo desgraciada y especialmente pertinente en lo que se refiere a sus mujeres.
En las cercanías del 8 de marzo y en los momentos tan convulsos que vivimos, no les quepa duda de que no puedo definir a Casa África con un corolario de palabras que no incluya, además de la diversidad o la sostenibilidad, el feminismo. Los temas de género son, con el cambio climático o las migraciones, uno de los ejes centrales en los que centramos nuestro trabajo, sobre los que reflexionamos y convocamos a contrapartes, aliados y amigos para poder trazar líneas políticas y de acción que contribuyan a un mundo mejor. Y tenemos la suerte de contar en esta labor con una materia prima inmejorable, ya que sumamos la maravillosa complejidad de los feminismos africanos y el pensamiento y los proyectos de las africanas a la receta que creemos ideal para transformar positivamente nuestras sociedades.
Durante dos décadas, Casa África ha mantenido un compromiso firme con la difusión del pensamiento y las culturas africanas en España. Ese compromiso se traduce no solo en espacios como la mediateca o los programas de cooperación cultural, sino en una labor sostenida de divulgación basada en la diversidad de voces. En torno al 8M, desplegamos una serie de actividades que reafirman el papel de las mujeres africanas como agentes de cambio y reivindica sus luchas y aportaciones que quisiera desglosar en estas líneas.
Desearía comenzar con nuestro programa Letras Africanas, que puso el foco en estas últimas semanas en la labor de dos creadoras de enorme relevancia: Jennifer Nansubuga Makumbi, un referente literario ugandés, y Odome Angone, una pensadora, académica y escritora gabonesa. Makumbi —quien nos visitó ayer— es una de las voces más influyentes de la literatura contemporánea africana. Su obra disecciona la identidad, la memoria y el género desde una perspectiva hondamente arraigada en Uganda, pero plenamente universal. La presentación de La primera mujer supuso una oportunidad inmejorable para reflexionar sobre los relatos de formación y resistencia femeninos en África, mientras que la presentación de la obra ¿De qué color son los blancos?, de Odome Angone, nos permitió traer al debate español cuestiones cruciales sobre feminismos negros, memoria histórica y representaciones de la mujer africana en la academia y los espacios culturales.
También querría recordar que, el pasado 19 de febrero, inauguramos nuestra última exposición, “Musó. Representaciones femeninas en la Colección Pipino”. Se podrá visitar hasta el próximo 24 de abril y nos muestra cómo se ha representado lo femenino en distintas tradiciones culturales de África occidental, con comisariado de una mujer, Idalmy González, y un trabajo singular de otras mujeres en Canarias y en África. Me parece importante reseñar aquí que la propuesta que nos llegó, deseosa de rescatar de almacenes y archivos la conexión canaria con África, fue posible gracias a la colaboración con el Fondo para la Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía Canaria (FEDAC) del Cabildo de Gran Canaria, pero sobre todo a la labor paciente, profesional y meticulosa de tres grandes mujeres: la propia Idalmy, Macarena Murcia Suárez y Mercedes Díaz López. Este trío singular rescató las piezas de sus cajas, las limpió y trató, participó en su traslado y las arropó en una propuesta expositiva elegante y respetuosa con la que rendimos homenaje a las mujeres no solo de África, si no del mundo entero. En la parte africana del proyecto, contamos además con una marfileña doctora en Arqueología, la profesora Affoua Eugénie Kouamé, que puso su conocimiento científico al servicio de la contextualización y la divulgación. Investigadora afiliada al Instituto de Historia, Arte y Arqueología Africanos (IHAAA) de la Universidad Felix Houphouet-Boigny, en Costa de Marfil, colaboró en el fundamento científico de la muestra con el también doctor Kinva Via Jean Alda Gouledehi, historiador, profesor e investigador, afiliado al Departamento de Historia de la misma universidad. A ambos tendremos el honor de escucharles a finales de este mes, en una conferencia que situará histórica y contextualmente las piezas que exponemos en nuestra sede.
Para finalizar, me gustaría citar tres propuestas de otras instituciones amigas con las que colaboramos: la Casa de Colón, la Federación Provincial de la Pequeña y Mediana Empresa del Metal y Nuevas Tecnologías de Las Palmas (FEMEPA) y la oenegé Save a girl, Save a generation.
Nos sumamos al ciclo “Paralelo ACA 28. Mujeres Esclavizadas”, organizado con gran pertinencia por la Casa de Colón, aportando la proyección de la película Gurumbé, canciones de tu memoria negra, que revela la presencia africana en España entre los siglos XV y XIX y su aporte en la cultura musical española, sobre todo en el flamenco. También formamos parte de la conversación de la iniciativa Mujeres que conectan territorios: liderazgo femenino en la innovación euroafricana de FEMEPA, que pone en valor a científicas, tecnólogas y emprendedoras que están redefiniendo el futuro digital del continente y en la que participó nuestra jefa del Área Economía y Desarrollo Social, Yurena Ojeda. Finalmente, la semana que viene, acogemos una jornada sobre mutilación genital femenina y matrimonios forzados, que pretende analizar con rigor las causas y consecuencias de estas violencias basadas en género, así como las estrategias para su prevención en contextos africanos y en Canarias, de la mano de Save a girl, Save a generation.
La misión de Casa África —y la razón de ser de este artículo— es recordar que no hay comprensión posible del mundo contemporáneo sin las mujeres africanas, ni puede construirse un feminismo global sin escuchar, leer y dialogar con las mujeres del continente. Cada una de las iniciativas que les acabo de exponer -y que van creciendo conforme nos adentramos en este mes de la mujer- refleja un compromiso: el de seguir escuchando, difundiendo y aprendiendo de las africanas. Desde Casa África creemos firmemente que la transformación social pasa por reconocer estas voces y que se sitúen en el lugar que les corresponde: en el centro del pensamiento global. Y este 8M queremos recordar que África no es un territorio complementario en la lucha por la igualdad. Es un actor fundamental, lleno de saberes, creatividad y audacia, que tiene mucho que decir y que enseñar. Este artículo es, pues, una invitación a seguir caminando juntas y juntos en una misma senda.
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