España, ante el marrón del Sahara occidental
A mi modesto entender de la política exterior española, y sus relaciones con los países de nuestro entorno, no deberían ser obstáculo, para sentarse y dialogar con las partes, léase Marruecos, Argelia y el Frente Polisario, obviando mezclar derechos humanos con política económica, y exigiendo al Organismo que actualmente “tutela”, con presencia de la Minurso, las ya manidas resoluciones, que nada han conseguido, para llegar a, como mínimo, a un entendimiento entre las partes implicadas.
Sorprende enormemente y dañan la sensibilidad de las mentes más frías, la actitud de las grandes potencias, ante los acontecimientos acaecidos en las afueras del Aaiún, y que ponen de manifiesto, una vez más, que las nuevas generaciones, nacidas bajo la pobreza y el yugo de un despótico gobierno, se olviden de las baldías reuniones y conferencias a los más altos niveles, de éste jodido mundo globalizado, y busque otras alternativas, para llamar la atención de las dormidas conciencias de los gobiernos, ya no sólo de nuestra vieja Europa, con Francia y España a la cabeza, sino al otro lado del Atlántico. No deberíamos olvidar la historia que nos recuerda que el pueblo saharaui tiene una religión y un idioma, el hassanía, que lo hablan, más de tres millones de personas en una amplia geografía del continente africano. Es un pueblo reconocido en Naciones Unidas por más de ochenta países, y que quieren estar en su casa y no vivir en la tierra del vecino, exigen mantener su propia identidad, no son caprichos independentistas, sólo exigen su reconocimiento como pueblo y sus peculiares sensibilidades.
El campamento levantado en las afueras del Aaiún, y cuyo desmantelamiento a sangre y fuego, ha sobrecogido al mundo entero, se ha montado a espaldas de Frente Polisario de Argelia y por supuesto del explotador gobierno marroquí; haciéndole coincidir con las ya reiteradas reuniones en lejanas tierras americanas, La juventud del Sahara, harta del abandono y olvido del gobierno colonizador, ha decidido tomar la iniciativa, quizás, sin valorar las consecuencias, pero tal decisión, va a suponer el despertar conciencias entre las nuevas generaciones, y lo que hoy, ha sido una vergüenza, por la desmedida brutalidad de la acción; mañana se podrá convertir en el germen de una lucha guerrillera, que llevará a los países implicados en la zona, a tomar decisiones que le den una salida viable a la situación de una población, mayoritariamente joven que demandan: democracia, soberanía, formación y trabajo. Quizás, sea Argelia, la que mejor conoce de la situación, por aquello de su historia. Fueron las jóvenes generaciones argelinas, las que inicialmente pusieron en jaque a las fuerzas coloniales, y que a posteriori llevaron a su independencia. Pero España viene obligada, como mínimo, a servir de mediadora en un enquistado conflicto, y al que no hemos querido ponerle demasiada atención, por los intereses económicos, geoestratégicos y de vecindad, con los países enfrentados, por ahora en una “guerra fría” que acaba de ponerse en ebullición, sin que las partes “interesadas” hubiesen detectado que el infiernillo se había encendido.
Mención aparte merece la sibilina actitud de los acólitos de de D. Mariano Rajoy, que han visto en el conflicto, un pedregal político, donde poder sacar agua, y muy dispuestos a emular las hazañas del Sr. Trillo y Figueroa, en su poético desembarco y toma de la “Fortaleza” del islote Perejil, y que estuvo a un paso de crear un conflicto internacional, que no fue a más, porque el entonces presidente Aznar, hablaba “Texano” y se permitía posar sus extremidades sobre la mesa de su amigo W. Bush.
Tomémoslo en serio, lo ocurrido es un aviso a navegantes; y los isleños no debemos olvidar que la vecindad y nuestras relaciones económicas con implantación empresarial en aquella zona, nos debe hacer pensar que el tacto es fundamental en política, pero dando por sentado que no podemos quedarnos impasibles ante tamaño atropello a nuestros vecinos saharauis.
La población mundial tiene los ojos puestos en la zona, pues pudiera convertirse de la noche a la mañana, en un nido de Al Qaeda, desde donde se podría exportar con facilidad el terrorismo de los seguidores de Osama Bin Laden. Por todo ello aboguemos por exigir explicaciones, depurar responsabilidades, juicios justos y presencia de juristas internacionales, que puedan avalar que los Derechos Humanos y la justicia internacional se cumplen. Sabemos que hay setenta detenidos pendientes de ser juzgados, pero también queremos saber cuantos son los fallecidos y cuantos los desaparecidos; es lo menos que podemos pedir a Mohamed VI que con la desmesurada actuación de sus súbditos, se ha ganado a pulso el odio eterno de los saharauis, y el desprecio de la humanidad.
Antonio Ortega Santana
Sobre este blog
Espacio de opinión de Canarias Ahora
0