Cierra Anteo, la señal de que una tormenta perfecta se cierne sobre la gastronomía grancanaria
“Hasta pronto, amigos, Anteo cierra sus puertas”…. Así comenzó su post en Instagram de @anteobargastronómico su chef y propietario, Ale Mederos. Y la verdad es que viendo el vídeo donde se apreciaban las lágrimas que había derramado antes de terminarlo y su tono de voz, no pude más que acercarme al ordenador a escribirle estas líneas.
Gracias por estos seis años de auténtica locura gastronómica en un proyecto con marcada personalidad. Aún recuerdo la primera vez que acudí a tu local y probé esos huevos estrellados a lo Anteo que aún retumban en mis sentidos. Después han sido varias las ocasiones, menos de las deseadas, pero siempre salí feliz de ese espacio con tanta alma.
Ahora no sé ni que decirte, Ale, porque hace unos días, en Terrae, conseguiste que José Carlos Capel, el que para muchos es el mejor crítico gastronómico del país, alucinara con tu lasaña crujiente de ropa vieja e incluso te sacara en su Instagram.
Sé que está siendo un año muy duro para ti, que ya comenzó con el cierre de ese otro proyecto que abriste, Dosss, y que no terminó de cuajar, pero la verdad es que este cierre de Anteo no lo vi venir.
Te debo una visita antes de que sea definitivo, sé que habrá mezcla de alegría y tristeza porque será un adiós a Anteo, pero espero y deseo que sea un “hasta pronto” a la cocina de Ale Mederos. Gran Canaria no puede seguir perdiendo cocineros como tú.
Y aquí viene mi reflexión sobre esta tormenta perfecta que está sacudiendo a la isla. No podemos quedarnos en que hace poco tres de nuestros restaurantes han vuelto a entrar en la Guía Michelin, que está muy bien, pero hay que indagar en qué está sucediendo para que locales con tanta proyección y tan buen hacer, estén cerrando sus puertas.
Cuerno Cabra, Pícaro, Hestia, Borneo, Maraca, De Contrabando, La Tortilla Boba, Dosss y ahora, Anteo. Son demasiados (y no están todos) y si nos queremos engañar a nosotros mismos pensando que no pasa nada, estamos muy equivocados, porque algo está cambiando en los hábitos de consumo, en el dinero que destinamos para comer en los restaurantes o en las cantidades de impuestos, trabas burocráticas y dificultades para encontrar empleados que están teniendo el sector a día de hoy.
En todos estos establecimientos se han unido puntos en común como gente joven al mando de los proyectos, cocinas con arraigo pero también innovadoras, profesionales y autónomos con ganas de levantar sus propios negocios.
Pero en menos de siete años, en el mejor de los casos, todos cerrados y eso que contaban con el favor del público, los reconocimientos de la crítica especializada, presencia en las grandes guías (ejemplo Bevir con Estrella Michelin pero que volvió a reabrir ocho meses después en el Hotel Lopesan Costa Meloneras).
Tengo claro que no se trata de un solo problema, sino que son muchos en conjunto lo que está derivando a esta situación. Hablando con un profesional del sector con más de 15 años de su negocio abierto, “lo que está pasando con las bajas laborales y lo que tenemos que asumir de seguros sociales o los costes de cada producto que no paran de subir, hacen que mantener nuestros negocios abiertos sea en muchos casos una odisea”.
Otra de las cosas que está haciendo daño al sector es el sistema de negocio que Mercadona está implantando en toda España con mesas, sillas, cubiertos y hasta microondas para que la gente caliente la comida preparada y se la coma allí mismo. La verdad es que Juan Roig podrá ser un visionario pero a mí me da miedo que todos esos huevos estén en la misma cesta, ya que creo que la competencia que le hace a los bares de menú de toda la vida, que a duras penas sobreviven, me parece muy desleal.
Y en este artículo nos hemos centrado en locales tipo medio de la capital grancanaria, si nos paramos a mirar bares de toda la vida o restaurantes que están cerrando por no tener relevo generacional como El Perola o Juancito, restaurantes medios que no llegan a 1-3 años abiertos o traspasos a chinos de cafeterías de toda la vida, el panorama no es nada estimulante.
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