Juernes de Por Fogones
Pomodoro & Mozzarella (Triana): el gran ‘tapado’ de la cocina italiana en Las Palmas de Gran Canaria
Hay restaurantes que llegan sin hacer demasiado ruido y terminan siendo, en pocas visitas, una referencia irrenunciable. Pomodoro & Mozzarella, en plena calle de Triana, de Las Palmas de Gran Canaria, es exactamente eso: uno de los grandes tapados de la gastronomía italiana insular, un proyecto que mezcla el alma de la tradición napolitana con el pulso joven y ambicioso de quienes lo sostienen. Por un un lado, Riccardo Borello, el empresario calabrés que llegó a Gran Canaria hace más de una década para sacar adelante la marca Pomodoro & Mozzarella, hoy con presencia tanto en Triana como en Maspalomas. Por el otro, Antonio Cazorla, el pizzaiolo grancanario que en 2026 ha confirmado lo que venía anunciando: su consagración definitiva como el mejor hacedor de pizza napolitana del archipiélago.
Cazorla revalidó en Gastro Canarias 2026 el título de Mejor Pizza Napolitana del VII Campeonato de Canarias de Pizza Gran Premio IF&B Grupo Comit, galardón que ya había conquistado el año anterior. No se trata de un premio honorífico ni de una casualidad: su pizza sobresalió por la autenticidad de la masa, y fue también reconocida con el galardón a la Mejor Imagen del certamen. Dos años consecutivos en lo más alto del podio no es suerte; es oficio, criterio y una comprensión profunda de lo que debe ser la pizza napolitana canónica.
La propuesta de Pomodoro & Mozzarella es coherente de principio a fin. Sin artificios, sin fusiones innecesarias, sin concesiones al gusto fácil. La cocina italiana entendida como disciplina: cada receta tiene un porqué, cada ingrediente justifica su presencia.
La estrella indiscutible de la visita en estos momentos es La Campionessa, la pizza con la que Antonio Cazorla ganó el Campeonato de Canarias de Pizza 2026 en la categoría napolitana. Disponible ahora en exclusiva en el local de Triana, es una pizza que resume lo mejor de su autor: masa de fermentación lenta, bordes altos y aireados —el cornicione napolitano en su expresión más pura—, ingredientes de primer nivel y un equilibrio de sabores que justifica el galardón por sí solo. Quien quiera entender qué significa hoy la pizza napolitana en Canarias tiene aquí su referencia.
Pero La Campionessa no vive en soledad. La Regina 2025 es ya un clásico de la casa: fonduta de parmesano, fior di latte, guanciale, cebolla morada, miel y almendras tostadas, ganadora del certamen canario el año pasado, una combinación que transita entre lo dulce y lo umami con una elegancia nada forzada. La Costa di Amalfi despliega un lienzo de tomates amarillos, fior di latte, aceitunas taggiasche, anchoas, stracciattella, albahaca cristalizada y ralladura de limón —campeona de Canarias 2022— y recuerda que la costa italiana no se improvisa. Y la Carbonara, con guanciale crujiente, yema de huevo, pecorino romano y pimienta negra, demuestra que los romanos también tienen algo que decir cuando llegan a Triana.
El nivel general de las pizzas es, sin exageración, de los más altos que se pueden encontrar hoy en el archipiélago. La masa —artesanal, de procesos cuidadosos— es el hilo conductor: ligera, digestiva, con ese carácter levemente ahumado del horno que transforma cada bocado.Y ya les confirmo que bien para comer en el local (lo ideal siempre) o para llevar, algo que siempre sabe mucho, se han convertido en mis favoritas de la ciudad.
Si las pizzas son el argumento principal, las pastas son el contrapunto que redondea la visita. La Carbonara merece mención aparte: elaborada según los cánones romanos, sin nata, con la emulsión de yema y pecorino que exige la tradición, no tiene nada que envidiar a lo que se puede encontrar en cualquier trattoria del Trastevere. Es un plato que delata que la cocina aquí entiende los códigos y no los transgrede sin motivo.
La Tagliatelle alla Coda alla Vaccinara es quizás la apuesta más sorprendente del apartado: rabo de toro lentamente guisado, ralladura de chocolate negro, fonduta de parmesano y perejil. Una receta de raíz romana que llega a Triana en plena forma, con esa profundidad de sabor que solo da la cocción lenta y el respeto por la receta original. Un plato para el recuerdo.
La pasta corta con pulpo —que en esta visita se pidió sobre spaghetti, adaptación que la cocina acepta sin problema— sumó otro punto a favor. El pulpo salteado sobre tomate cherry, perejil y aceitunas taggiasche construye un plato de mar mediterráneo con sabor limpio y ejecutado con precisión.
El capítulo dulce no desentona. Los dos tiramisú—el clásico y el de pistacho— son apuestas seguras y bien resueltas: el bizcocho bien empapado, la crema con cuerpo, el equilibrio entre el amargor del café y la dulzura controlada. El de pistacho aporta ese toque contemporáneo que marca tendencia sin traicionar el original.
La crema bruciata cierra la mesa con un clásico bien dominado: vainilla, cítricos y azúcar caramelizado al momento. Sin pirotecnia, con honestidad.
Pomodoro & Mozzarella Triana es hoy uno de los restaurantes italianos más serios de Las Palmas de Gran Canaria. La suma de un proyecto empresarial consolidado, de la mano de Riccardo Borello, con el talento certificado y bicampeón de Antonio Cazorla, da como resultado una propuesta donde cada plato tiene sentido, cada ingrediente cumple su función y el precio —entre 30 y 45 euros por persona con entrantes, postre y vino— no solo no echa para atrás sino que invita a volver.
Es un sitio para repetir, para seguir explorando su carta y para ir tachando pizzas y pastas que todavía quedan pendientes. La cocina italiana de la capital grancanaria tiene aquí, ahora mismo, una de sus cartas más fuerte sobre la mesa. Se encuentra en la calle Triana 6-B, cierran únicamente los martes y su instagram es @pomoodoroemozzarella.
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