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Gran Canaria celebra el 421 aniversario de la gesta de El Batán, cuando repelió el ataque del corsario Van der Does

Acto para conmemorar la gesta de El Batán en el monumento de Alonso Alvarado en el Castillo de Mata, al que acudió el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales

EL Cabildo de Gran Canaria ha conmemorado el 421 aniversario de la gesta de El Batán, en la que El Tercio de Las Palmas, con 1.000 soldados, repelió el ataque del corsario holandés Van der Does, que tenía una tropa conformada por 8.000 hombres.

El 26 de junio de 1.599 arribaron a las costas de Las Palmas de Gran Canaria 74 navíos con 150 lanchas de desembarco en un contexto en el que Carlos V había consolidado, desde 1520, el imperio español y logró la exclusividad del comercio con América. Con ello, obtuvo un privilegio que generó enemigos franceses, holandeses e ingleses y las Islas Canarias eran, como ahora, un territorio con una ubicación estratégica.

Gran Canaria contaba en ese entonces con 5.000 habitantes, de los que solamente 1.000 que estaban preparados para luchar. Participaron en la defensa integrados en cuatro compañías de soldados armados con picas y arcabuces, algo de caballería y artillería de corto alcance, a lo que se sumaban catorce compañías de milicias de Las Palmas, Telde, Agüimes, La Vega, Teror, Arucas, Gáldar y Guía.

El Tercio de Las Palmas contó con el apoyo de miembros del Cabildo catedralicio que formaban otra unidad y el obispo de Canarias, que dirigía frailes, dominicos, franciscanos, canónigos e inquisidores, hasta sumar otras 1.000 personas, una cuarta parte de las tropas holandesas.

El 3 de julio de 1599, los vigías canarios detectaron el movimiento de las tropas holandesas en dirección a La Vega, sitio donde cerca de 500 milicianos se ubicaron en el Monte del Lentiscal, en la zona de El Batán, para controlar los movimientos del enemigo.

La estrategia de El Tercio de Las Palmas era atraer a los holandeses hacia los intrincados caminos, donde las tropas enemigas no podían seguir porque no sabían moverse en la espesa vegetación, en los profundos barrancos o en los frondosos bosquecillos, a lo que se sumaba las altas temperaturas y la escasez de agua.

Al mismo tiempo, Antonio Pamochamoso, gobernador interino tras la muerte en combate de Alonso Alvarado, ordenó a Juan Martel Peraza enarbolar banderas y redoblar tambores con el objetivo de que los holandeses temieran y creyeran que se enfrentaban a una fuerza más numerosa.

Mientras tanto, el capitán Pedro de Torres, hermano de Cipriano de Torres, fallecido durante el desembarco holandés tras enfrentarse a Van der Does, se situó junto a una treintena de hombres en los dos flancos y atacaron a las tropas holandesas con lanzas y picas.

Los holandeses, al verse rodeados en un terreno desconocido, huyeron hacia la costa. Van der Does fue informado de lo acontecido y decidió reembarcar a su gente, no sin antes saquear e incendiar la ciudad.

En un comunicado, el presidente presidente del Cabildo, Antonio Morales, recordó que la ciudad tardó cincuenta años en recuperarse del saqueo y del incendio provocado por el corsario, pero sirvió para marcar el carácter y la identidad de sus habitantes.

Para conmemorar esta gesta, la Corporación Insular recordó a los militares caídos con una ofrenda floral en el monumento de Alonso Alvarado en el Castillo de Mata, en un acto que contó con la asistencia del coronel jefe del Regimiento de Infantería Canarias N50, Juan Bote, el alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, Augusto Hidalgo, el alcalde de Santa Brígida, Miguel Jorge, el jefe superior de Policía, José Moreno, y el almirante comandante de Mando Naval de Canarias, José Lago.

Además, el cronista de Las Palmas de Gran Canaria, Juan José Laforet, recordó que en la hazaña del 3 de julio de 1599 no solo fue victoriosa la estrategia de El Tercio de Las Palmas para que las tropas holandesas fueran derrotadas, sino que Van Der Does se dio cuenta de que persistir en la batalla contra Gran Canaria ponía en peligro la expedición al Caribe, ya que la insistencia suponía la pérdida de recursos materiales y humanos.

Esta victoria es uno de los mayores hitos históricos en la historia grancanaria, lo que ha mantenido el reconocimiento a la guarnición de infantería de la isla, conocida en la actualidad como el Regimiento Canarias N 50 con el sobrenombre de El del Batán.

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