La sargento del Seprona de Lanzarote se declara víctima de una persecución con sus subordinados de baja y acusándola de acoso

La sargento Gloria Moreno. (MANOLO DE LA HOZ)

Gloria Moreno ha roto su silencio. La sargento del Seprona en Lanzarote se declara víctima de una persecución por parte de sus superiores en la Guardia Civil, un hostigamiento que achaca a su intervención en la conocida operación para acabar con la caza furtiva de pardelas en el islote de Alegranza y que se manifiesta, según su versión, en los seis expedientes disciplinarios y las dos causas penales a las que se ha tenido que enfrentar desde entonces, en menos de dos años. “Con los expedientes, te acorralan de forma profesional, social, psicológica y económica y los mandos no te quieren escuchar, con lo cual te dejan sola”, ha manifestado en una entrevista concedida a Diario de Lanzarote, la primera desde que estallara el caso.

Archivado el quinto expediente a la sargento de la Guardia Civil que denunció el asadero de pardelas en Alegranza

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A la vez que acusa a sus superiores, el capitán Germán García y el coronel Ricardo Arranz (ya retirado del cargo), la sargento mantiene otro conflicto abierto con sus propios subordinados. Los cuatro agentes que, a su llegada a la isla, estaban destinados en el destacamento que dirige ya lo han abandonado. “Uno de ellos pidió otro destino en cuanto aterrizó en la unidad. Los otros tres están de baja psicológica desde hace más de dos años por la situación de mobbing absoluto que estaban sufriendo (por parte de la sargento)”, afirma una fuente de la Guardia Civil consultada por este periódico. Dos cabos se marcharon de la isla “con petición expresa de traslado”, uno de ellos tras 14 años de servicio en ese destacamento. Los agentes que la han denunciado por acoso ante los estamentos instituto armado hablan de un trato “despótico” al resto de la plantilla. Sobre estas denuncias, Moreno prefiere no pronunciarse en la entrevista, aunque las vincula a personas a quienes responsabiliza de los expedientes disciplinarios abiertos en su contra.

La intervención contra la caza furtiva de pardelas también admite distintas versiones. Moreno lamenta no haber sido “ni felicitada ni condecorada” por un operativo que acabó sentando en el banquillo a 19 acusados y condenando a diez. “Es el jefe quien lo propone y, en mi caso, el capitán Germán García nunca me propuso para ello. La Guardia Civil, en cambio, sí da importancia a estos casos e incluso menos relevantes. En el caso de las pardelas fueron propuestos para felicitación los guardias del servicio marítimo que me acompañaban. Yo dirigía el operativo. A ellos su jefe les quiso proponer para una felicitación y el mío, a mí, no”, manifiesta la sargento, que sitúa este episodio en el origen de la hostilidad denunciado.

La redada por el asadero de pardelas estaba prevista para un viernes. El operativo diseñado incluía la participación de la sargento y de un cabo. Sin embargo, un día antes de la fecha prevista, se canceló después de que Moreno alertara de que no disponía del permiso de fondeo por parte del Cabildo de Lanzarote. La sargento ahora expedientada decidió entonces no actuar ni el sábado ni el domingo (se esperaba que los participantes en esa actividad ilegal permanecieran en el islote todo el fin de semana) y esperar hasta el lunes, día libre del cabo designado para acompañarla. Un mando de la Guardia Civil consultado por este periódico sostiene que con este ajuste de fechas Moreno realizar la operación sola, como había solicitado en un principio. Para ello llamó “por su cuenta” a la única patrullera operativa en la isla vecina de Fuerteventura, la esperó en el muelle de Los Mármoles, en Arrecife, y embarcó hasta Alegranza, donde realizó la intervención con un resultado exitoso.

Moreno insiste en que no hubo desobediencia, en que su capitán tuvo conocimiento de que el operativo se iba a llevar a cabo un día, pero que, “por circunstancias”, se hizo otro distinto. Tras la cancelación inicial, los mandos se enteraron de la ejecución del operativo, sin embargo, a última hora del lunes, cuando la patrullera llamó a los superiores de la sargento para informarles de la apertura de expediente a 20 infractores.

Aunque desde la Guardia Civil no han querido pronunciarse hasta la fecha sobre la polémica generada en torno a la figura de Moreno, un mando consultado por este periódico ha querido precisar que, a pesar de su éxito, en ese operativo se quebró la jerarquía en el cuerpo militarizado, puesto que la sargento ni acudió al islote con el cabo designado para la ocasión ni informó de su contacto con la patrullera. Además, descarta la versión que sugiere que los problemas derivaron de la identidad de los denunciados y precisa que el Seprona no puede ser sospechoso de colaborar con los poderosos porque ha sacado adelante casos “muy gordos”, tanto en Lanzarote como en Gran Canaria, antes de que Moreno accediera al cargo. Entre ellas, cita los que tienen como protagonistas a Miguel Ángel Ramírez (por la pajarera de su finca en La Milagrosa), a Dimas Martín (por las obras en su casa en suelo rústico) o los casos Stratvs y La Bufona.

“¿Qué hubiera pasado si aquel día hubiera llegado una patera? La única patrullera de la Guardia Civil que estaba operativa fue movilizada para el operativo de las pardelas sin que el capitán lo supiese. Es una negligencia de libro”, explica otra fuente del cuerpo, que entiende que la Guardia Civil debió abrirle un expediente por ese motivo y que no lo hizo porque la intervención salió bien.

A juicio por falsedad documental

Otro de los asuntos que se abordan en la entrevista alude a la denuncia formulada en su contra por un presunto delito de falsedad documental. Moreno se sentará en octubre en el banquillo de los acusados con una petición de cuatro años de cárcel por exponer en un informe un supuesto chivatazo de un agente a los cazadores de pardelas. “Por respeto al tribunal prefiero no comentar los hechos hasta que pase el juicio, pero confío en la justicia y creo que se dictará una sentencia justa. Estoy tranquila porque no he cometido ningún delito, sino todo lo contrario. Cumplí con mi obligación de informar de manera objetiva de un posible delito, sin desvirtuar nada de lo que me comunicaron, con independencia de que quien lo hiciera se retractara posteriormente, posiblemente ante las amenazas de uno de los condenados por el caso de las pardelas”, afirma en relación a este caso.

Desde distintos sectores del cuerpo, algunos de los cuales aseguran ser neutrales en este conflicto, describen a Moreno como una persona desconfiada, con tendencia a “sospechar de todo el mundo” y de difícil trato. “Por donde ha pasado, siempre se ha enfrentado a la gente, a su gente. Se están manipulando los hechos con algunas mentiras y verdades a medias”, afirman. Para ejemplificarlo, recuerdan la primera reprimenda que se llevó de sus superiores por sospechar “sin fundamento” de que un restaurante de El Golfo estaba comercializando en su carta carne de pardela camuflada como “carne del país” para enganchar a los turistas. Ese operativo fue autorizado con la advertencia de que esa tesis “carecía de lógica”, puesto que, en ese caso, el local no ofrecería el producto a toda su clientela, sino expresamente a los de su confianza. Tras realizar el servicio de paisano, Moreno informó a su teniente “de que había dado resultado negativo porque ella se lo había dicho a su teniente, este a su coronel y seguro que el coronel llamó al restaurante para avisar”, relata un guardia civil con conocimiento de los hechos. Sin embargo, la sargento “nunca informó del nombre del restaurante”, por lo que resultaba “imposible” prevenir a su dueño.

Apoyos

Durante estos dos últimos años, la sargento del Seprona ha recibido el apoyo de “colectivos ecologistas, asociaciones de vecinos, animalistas, de defensa del patrimonio histórico, veterinarios, policías locales y ciudadanos”. “Es un desgaste que te lleva al límite. Si careces de los apoyos necesarios, te lleva irremediablemente al suicidio”, dice Moreno, que asegura haber tenido que vivir “situaciones de machismo insoportables, que no podía poner en conocimiento de los mandos porque había un claro vínculo entre los guardias y los mandos que me iba a hacer hundirme en las arenas movedizas”.

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Publicado el
6 de septiembre de 2019 - 15:19 h

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