Movilidad Tenerife
Más frecuencias o un carril de guaguas, entre las demandas de la ciudadanía para combatir el hacinamiento en el transporte público de Tenerife

La autopista norte de Tenerife, a la altura del intercambiador de guaguas de La Laguna

Desde hace semanas, la tinerfeña Yaiza Rodríguez denuncia en redes sociales el hacinamiento en algunas líneas de guagua en Tenerife. Ella vive en el municipio de Candelaria y cada día viaja en transporte público hasta Santa Cruz de Tenerife para ir a la oficina. Su odisea es compartida por miles de residentes tinerfeños que hacen uso del transporte público en horas punta. “En apenas media hora, el pueblo despierta. Todos salen a la vez y se provoca un colapso”, coincide Jon Fernández. 

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Ambos son usuarios habituales del transporte público en Tenerife desde antes de que el Gobierno de Canarias anunciara el pasado septiembre una reducción del 50% en la tarifa. Ahora han notado un aumento de viajeros, pero este crecimiento no ha ido de la mano de una mejora de las condiciones de los viajes. “Estamos teniendo problemas por ese aumento de la demanda, pero estamos trabajando en ello”, reconoce a este periódico el consejero tinerfeño de Carreteras, Innovación y Cultura del Cabildo de Tenerife, Enrique Arriaga. 

“Las líneas que tienen mucha demanda están claramente identificadas”, añade Arriaga, también presidente de Transportes Interurbanos de Tenerife (Titsa). En la primera parte del año se incrementó el uso del transporte público de largo recorrido. En algunas ocasiones se incrementó incluso en un 40%, según los datos ofrecidos por el Cabildo. La crisis económica provocada por la pandemia de COVID-19 y el aumento del precio del combustible han sido dos condicionantes importantes para los usuarios que han decidido sumarse a la movilidad en guagua. A esto se ha añadido el descuento de los billetes, que ha derivado en un aumento del 15 al 20% en el número de usuarios, explica el consejero.

Cogiendo la guagua de las 6.35 horas, Yaiza no sale de su municipio hasta 15 minutos después. Tal y como ha podido contrastar este periódico, los horarios de la línea que utiliza la tinerfeña habitualmente (la 112) no son continuos. Hay una horquilla de tiempo de espera entre los 15 y los 30 minutos en el primer tramo horario de la mañana, un retraso que luego le repercute cuando coge el tranvía. Además, se han suprimido dos líneas complementarias a esta. El estrés, viajar de pie y la aglomeración de pasajeros ha dejado imágenes de personas con golpes de calor en el transporte público en las últimas semanas.

De acuerdo con el responsable de movilidad, Enrique Arriaga, la solución para estos problemas no es crear nuevas líneas, sino añadir más guaguas a las líneas en las que se generan los colapsos. En esta línea, la respuesta por la que ha optado la máxima corporación insular ha sido la adquisición de más guaguas, que se prevé que se incorporen en diciembre, y la contratación de más chóferes. 

Para algunos usuarios, la solución temporal ha sido viajar más temprano y así evitar las horas punta. Este es el caso de Jon Fernández, que cogía la guagua a las 7.30 y se veía obligado a hacer todo el viaje de pie rodeado de personas. “Se traducía en llegar sudando y tardar cerca de una hora para un trayecto de 20 a 30 minutos”. Ahora sale más temprano, adelantando su rutina 30 minutos. “Madrugo más, desde luego, pero puedo ir sentado, cómodo y aprovechando el tiempo”.

Las imágenes de guaguas llenas de gente o del tranvía a rebosar han recorrido las redes sociales con un tono de indignación. Sin embargo, el Cabildo de Tenerife no ve ilegalidad en que, en algunos viajes, los pasajeros vayan de pie. “Los conductores de Titsa son escrupulosos con el número máximo de pasajeros que admiten las guaguas”, se defiende Arriaga. Sin embargo, reconoce que debido a estas mismas restricciones de seguridad hay viajeros que se quedan fuera y tienen que esperar al siguiente turno. 

Carriles compartidos con los vehículos privados

Otro gran problema de la movilidad en transporte público en Tenerife se sitúa en los carriles compartidos por el vehículo privado y la guagua. Las guaguas usan las mismas vías que los coches. Si los turismos se atascan no hay plan b, se atasca todo. Alberto Carpio se desplaza todos los días desde La Gallega, un barrio periférico de Santa Cruz de Tenerife, hacia Los Cristianos, en el municipio sureño de Arona. Dedica en torno a cuatro horas diarias a moverse entre la ida y la vuelta al trabajo. Para coger la línea principal que lo lleve al sur de la isla debe desplazarse hasta la parada bien en guagua o en vehículo privado. Cuando hay exceso de pasajeros y debe quedarse esperando fuera, dedica una hora extra a volver a casa. 

Los problemas en la movilidad en transporte público también están presentes en el área metropolitana, donde se concentra el 45% de la población de la isla. “Nuestro barrio, a pesar de estar cerca del centro de la ciudad, se siente periferia”, explica Ian Paulo. En el barrio lagunero de San Matías hay dos líneas directas hacia las dos grandes ciudades de la isla: Santa Cruz y La Laguna. Sin embargo, este lagunero denuncia que los horarios de las rutas de guagua “no tienen mucho sentido”. Al mismo tiempo añade que, en ocasiones, las guaguas llegan tarde a la parada o incluso no aparecen. 

También hay complicaciones a la hora de esperar las guaguas. Los problemas en las marquesinas y las condiciones de las paradas son también puntos denunciados por los usuarios. Carlos Fuentes viaja de forma frecuente entre La Laguna y Granadilla. “Las estaciones o marquesinas están poco acondicionadas y poco resguardadas”, comienza. San Isidro, barrio de Granadilla de Abona, “es un punto en el que confluyen muchos usuarios a lo largo del día, pero no hay una marquesina para protegerse de la lluvia o del sol, tampoco baños públicos ni puntos de información para ayudar a los pasajeros”, señala. 

No solo es negativa la experiencia en las guaguas, sino también en el tranvía. Fátima Kenair, usuaria habitual del metropolitano de Tenerife, denuncia que el tranvía “suele estar abarrotado en horas punta y que se aprecia menos higiene que en las guaguas”. Al mismo tiempo, tira una lanza a favor del tranvía donde las frecuencias son mejores que en las guaguas. “Yo no voy a mi casa los fines de semana, que está en Garachico, porque no puedo destinar más de dos horas para llegar y lo mismo para volver”, ejemplifica. 

Los usuarios entrevistados aportan diferentes soluciones para solventar los problemas de aglomeración de pasajeros en horas punta. En la primera gran apuesta ya está trabajando el Cabildo de Tenerife: más guaguas y más conductores. Sobre la ampliación de la flota de guaguas se viene trabajando en ella desde mayo de 2021. Tal y como ha informado el consejero de Movilidad, se han solicitado 120 vehículos más que se sumarían a los 660 ya activos alrededor de la isla con el fin de mejorar las frecuencias. A esto se suma una nueva flota de conductores para hacer frente al aumento de la demanda, así como la mejora de las condiciones en las paradas: más espacio para resguardarse del sol o la lluvia.

Al mismo tiempo proponen una modificación en los horarios de las líneas, adaptándolas a los puntos del día de mayor demanda. Además, los pasajeros proponen la creación de un carril específico para la guagua, como ocurre en Las Palmas de Gran Canaria, para descongestionar el tráfico e incentivar el uso del transporte público. También surgen apuestas más controvertidas como el cambio de los horarios laborales para evitar la concentración de pasajeros a primera hora de la mañana y a la vuelta a casa al mediodía. 

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