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Vuelve el piano a la Casa del Marino

EL ARQUITECTO QUE SE OLVIDÓ DEL PROYECTO, RECOBRA SU INSTRUMENTO MUSICAL

Con el regreso del PP al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria han vuelto prácticas que se quisieron olvidar y que no se olvidaron. Y el Carnaval, con su Sociedad de Promoción, no iba a ser ajena a ese advenimiento. La concejala

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Con el regreso del PP al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria han vuelto prácticas que se quisieron olvidar y que no se olvidaron. Y el Carnaval, con su Sociedad de Promoción, no iba a ser ajena a ese advenimiento. La concejala responsable de la cosa, María Isabel García Bolta, se ha cuidado mucho de reproducir esquemas gerenciales ruinosos, especialmente tras cerciorarse de que aquela gestión podía ser manifiestamente mejorable, como mejoró durante la etapa socialista. Por eso no repuso en su cargo a la anterior gerente, que sin embargo ocupaba plaza VIP la noche de la Gala en amor y compaña de otros personajes incombustibles de la fiesta. Pero Bolta ha sido incapaz de contener todos los deseos de regreso al pasado con los que se encontró al regresar a la Casa del Marino, sede oficial de la Sociedad de Promoción de Las Palmas de Gran Canaria. El arquitecto municipal adscrito a esa empresa, Juan Espino, regresó un día con su piano, el que el PSOE le ordenó retirar de allí porque quizás le distraía en sus cometidos. El hombre es otro, se le ve más relajado reincorporado a su puesto de trabajo tras el ostracismo al que le condenaron. Suena el piano nuevamente en el negociado, y tanto suena que el arquitecto se olvidó de soltar la tecla y coger el Rotring para hacer el proyecto del parque de Santa Catalina con el que diseñar la distribución de localidades y, acto seguido comercializarlas. No hubo entradas numeradas, pero cómo relaja el piano, tú.

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